Los obstáculos de "Capital 21", el canal del GDF

martes, 9 de febrero de 2010

MÉXICO, D.F., 9 de febrero (apro).- La Cofetel (Comisión Federal de Telecomunicaciones) acaba de anunciar que la frecuencia televisiva digital 21 le será entregada de manera oficial al Gobierno del Distrito Federal (GDF). Se ratifica la decisión tomada en 2007 y que no pudo seguir su curso debido a que la Secretaría de Gobernación detuvo el procedimiento. Sin embargo, se recurrió a un acuerdo de 2006 según el cual la Cofetel sola puede dar la autorización.

Para el GDF, el anuncio no es para echar las campanas al vuelo, pues tiene inconvenientes. El primero es que la señal podrá ser captada en un número escaso de receptores que cuenten con los instrumentos necesarios para sintonizarla. Ese hecho la mantendrá como una emisora marginal con menor presencia incluso que los canales públicos en cable, y por supuesto que el 11 y el 22. No podrá en muchos años competir con el resto para convertirse en una opción diferente en escala masiva.

El segundo problema es la inversión. Tiene que comprar equipos digitales para producir y transmisores en dicha tecnología. Si quiere mantenerse en el aire deberá renovarse continuamente, pues en tres años el importe inicial será obsoleto y mucho más en 2021, para cuando está planteado el apagón analógico. Y todo ello para ser vistos por unos cuantos capitalinos con el poder adquisitivo suficiente y la afición por la pantalla chica para comprar receptores que admitan la señal.

Capital 21 ha estado transmitiendo hace dos años y medio por internet. Tiene una producción exigua de ocho horas diarias sobre educación y cultura, y dos noticiarios. Obtuvo ya sus instalaciones fijas para radio y televisión en el Centro Cultural Futurama en Lindavista. El siguiente paso iba a ser difundir sus contenidos por cable. Para ello se estaba esperando el dinero, ya que requería de 7 mil dólares mensuales como pago al satélite. Nada había sucedido y de pronto se anuncia la ratificación de la Cofetel.

Capital 21 no únicamente enfrentará problemas técnicos y políticos al pasar de una señal cerrada al aérea abierta. La parte sustancial de cualquier medio son los contenidos, sin una propuesta innovadora pasará a vegetar como una frecuencia cultural más. Y si además carece de una administración ágil, tendremos una instancia de gobierno pesada y sin capacidad para moverse al ritmo de los tiempos. Según se presentan los hechos, Capital 21 se encamina a ese derrotero. La idea nació en 2007 con una propuesta de vanguardia: reunir a un grupo de profesionistas para conformar un consejo que pudiese discutir el perfil del canal y hacer propuestas sobre cómo y quién debía estar al frente. El proyecto fue diseñado e incluso se dio a conocer en una rueda de prensa. Y después se entró en un impasse. El consejo no se ha vuelto a reunir. El director fue nombrado sin consulta, y los contenidos elaborados a criterio de dos o tres personas.

El Canal del Congreso, en cambio, amplía sus posibilidades pues se le otorga la frecuencia 45 digital. Esta emisora había pedido su salida en señal abierta. Utilizando la experiencia acumulada en cable, el tránsito a lo digital le será más fácil.

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