"Sentimientos de la Nación"... y las cuentas pendientes del Estado mexicano

lunes, 15 de marzo de 2010

MÉXICO, D.F., 10 de marzo (apro).- En el marco de los festejos del bicentenario del inicio de la Independencia y el centenario de la Revolución, el Archivo General de la Nación (AGN) editó el volumen Encuentro con los sentimientos de la nación, dentro de la Colección Documentos Fundamentales de Nuestra Historia Patria, e hizo una copia facsimilar del texto original resguardado en las bóvedas del AGN, en el Palacio de Lecumberri.
    En un breve ensayo incluido en la edición, el historiador Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco, cuenta la historia de ese documento “fundacional”, que “condensa el ideario de José María Morelos y Pavón”, leído en septiembre de 1813 en la primera sesión del Congreso de Chilpancingo.
De acuerdo con el investigador, “no hay otro documento insurgente que condense, como lo hace Sentimientos de la nación, el punto ideológico-social al que había llegado el movimiento rebelde en su mejor periodo, así como la perspectiva político-constitucional futura para su organización como nación soberana. Con este texto, Morelos demostraba las razones de su liderazgo; a sus dotes como dirigente militar les sumó la percepción clara que tenía respecto de la política a establecer, el orden económico-constitucional que debía imponerse, lo mismo que los reclamos de justicia social que pedían indios y campesinos.”
    En suma se trataba --cita incluso al mismo virrey Calleja, enemigo de Morelos-- de un documento base para la Constitución futura, un texto “para su presente, para el futuro, para siempre”. Y cuenta también los avatares del documento original, que hoy constituye una joya del AGN.
    Tras el Congreso de Chilpancingo, dice, el movimiento insurgente comenzó a perder varias batallas. Así ocurrió en el rancho Las Ánimas, cerca de Tlacotepec, a 60 kilómetros de Chilpancingo, donde Morelos estuvo a punto de caer prisionero, pero escapó. Entre las pertenencias que debió abandonar se encontraba el archivo que contenía el original de Sentimientos…, al que había autorizado ciertos cambios.
    El manuscrito llegó así a manos de Calleja, quien pidió se reprodujeran copias para enviar una a España y dar a conocer las intenciones de los insurgentes. Pero en esta copia no se incluyó el cambio que tuvo después el original, por lo que el punto 6 quedó como inexistente. Tanto el original como las copias quedaron finalmente en el AGN, donde fueron consultadas por los historiadores Carlos María de Bustamante y Lucas Alamán.
    Después de ello, sigue el historiador, en 1856 dirigió el AGN Ignacio Rayón, hijo de López Rayón, quien al pretender hacer una biografía de su padre y borrar su “mala actuación” en el Congreso de Chilpancingo, sustrajo el expediente “abusando de su puesto” y lo guardó. Ya en el siglo XX, un descendiente de la familia Rayón lo vendió al historiador Luis Chávez Orozco, a la sazón secretario de Educación Pública del gobierno de Lázaro Cárdenas.
    Chávez Orozco lo obsequió al presidente Cárdenas y él lo guardó, inexplicablemente, “sin darse cuenta de la importancia” que revestía no sólo el expediente, sino su recuperación para el conocimiento de la lucha insurgente. Durante las conmemoraciones del 150 aniversario de la Independencia, Antonio Martínez Báez pidió al general Cárdenas que permitiera su publicación.
    En 1965 se editó el libro Morelos: su vida revolucionaria a través de sus escritos y otros testimonios de la época, de Ernesto Lemoine, quien llamó al documento Manuscrito Cárdenas. En 1980 él mismo publicó ese manuscrito, con financiamiento del Instituto Mexicano del Seguro Social, donde se reproducen en facsimilar y paleografía los documentos del expediente original.
Dice el texto en su portada: Constitución, actas y otros documentos de la Junta Revolucionaria de Chilpancingo en la Nueva España, hallados entre los papeles sorprendidos al cabecilla Morelos en la acción de Tlacoltepec. Vabe señalar que en la portada del libro se cambian las palabras “cabecilla Morelos” por “caudillo José María Morelos, sorprendido por los realistas en la acción de Tlacotepec el 24 de febrero de 1814”.
El 27 de agosto de 1982 el expediente fue devuelto al AGN por el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas y su madre Amalia Solórzano, en representación de toda la familia del general Cárdenas.
A decir de la historiadora Aurora Gómez Galvarriato Freer, directora del AGN, “es difícil pensar que exista un documento fundacional de nuestro país más importante que Sentimientos de la Nación”. Dicho texto, añade, “establece, define, simboliza la lucha del pueblo mexicano por tener una ‘buena ley’ que modele ‘la opulencia e indigencia’, que ‘aumente el jornal del pobre’ y que ‘mejore sus costumbres, alejando la ignorancia, la rapiña y el hurto’”. Eso, concluye, sigue siendo una “cuenta pendiente a cumplir por parte del Estado mexicano”.

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