Calderón "muy valiente" para enfrentar al narco: Salinas de Gortari

martes, 16 de marzo de 2010

MADRID, 16 de marzo (apro).- .—El expresidente Carlos Salinas de Gortari se pronunció hoy en contra de la injerencia del Buró Federal de Investigación (FBI) en las pesquisas por el homicidio de personas vinculadas al Consulado de Estados Unidos en Ciudad Juárez, al señalar que “las investigaciones en México son exclusivas de la Procuraduría General de la República y de las procuradurías estatales”.

         “Así lo marca nuestra ley y así lo exige el respeto a nuestra soberanía”, dijo Salinas, momentos antes de iniciar su conferencia en la Fundación José Ortega y Gasset de la capital española, “Democracia Republicana: una nueva etapa del liberalismo social”.

         El expresidente Salinas (México, 1988-1994) reapareció hoy en España luego de sus polémicas declaraciones del 24 de febrero pasado, en el Centro de Estudios Manuel Espinoza Yglesias, en México, donde pidió que el país recupere a la banca que se encuentra en manos privada.

         Sobre el crítico panorama por la violencia engendrada por los conflictos derivados del tráfico de drogas en México, Salinas dijo que no podemos olvidar que el origen está en que “somos vecinos del principal país consumidor de droga, que son los Estados Unidos”.

         Y que en “la propia estrategia que los Estados Unidos han tomado para atacar el fenómeno del tráfico de estupefacientes, cerraron el paso por el Caribe y eso es lo que motivó que los traficantes decidieran utilizar a México como ruta de paso”.

         Dijo, así es que “nuestro país está padeciendo los estragos de ese consumo excesivo que se lleva a cabo en el país del norte y de su estrategia para combatirlo, que llevó a los narcotraficantes a usar a México como país de ruta”.

         Consideró que lo más preocupante es el consumo entre los jóvenes mexicanos.

         Cauteloso en su lenguaje, consideró que Felipe Calderón tomó una decisión “muy valiente” al enfrentar el problema del narcotráfico en México “con la fuerza del Estado”.

         En este mismo sentido se refirió al presidente Barack Obama, como “un estadista” que tiene “el talento” de saber escuchar y busca “comprender la complejidad de un problema”.

         Consideró que la relación entre México y Estados Unidos “siempre ha sido compleja, el diálogo entre los jefes del Estado mexicano y de Estados Unidos se han buscado siempre soluciones que sean en provecho de ambos países con respeto a nuestras respectivas soberanías”.

         En relación a la controversia surgida en México con las alianzas electorales, por parte del PAN y el PRD, para las elecciones estatales, Salinas consideró que en cualquier sistema político se da el diálogo y los acuerdos entre los actores políticos, entre los partidos.

         “Me parece que en la política siempre hay la posibilidad del diálogo privado y del diálogo público, y eso aquí en España, por ejemplo, la transición democrática que alcanzaron fue producto de acuerdos que lograron públicamente y también en privado”, dijo.

         “Ninguno va en contra del otro y, repito, aquí en España nos han mostrado un camino que en el mundo ha sido ejemplar, como fue el caso español de la transición a la democracia, que sigue permitiendo la alternancia en el ejercicio del poder”.

         Añadió que “todo acuerdo y todo diálogo que conlleve el perfeccionamiento del sistema democrático es bienvenido. Nosotros lo promovimos (las alianzas electorales) durante mi administración, no es algo nuevo en México, ha existido siempre en cualquier sociedad humana en la cual hay interacción entre los participantes, el diálogo, el acuerdo, el consenso, esperemos que sea el camino que ellos sigan”.

         Pese a la extendida idea en México de su apoyo al actual gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, en su intención de conseguir la presidencia de México, Salinas no se quiso pronunciar: “Mí interés fundamental está mas que en la próxima elección, en la próxima generación… es la próxima generación la que me tiene interesado sobre todo”.

         A lo largo de su conferencia ante los alumnos y el equipo académico de la Fundación Ortega y Gasset, Salinas se pronunció en contra del mercado capitalista dedicado a la especulación.

         Dijo que tras la crisis financiera que vive el mundo entero, no existe “socialismo de Estado ni capitalismo de Estado”, lo que hay “es el Estado subvencionando al capitalismo”

         Lo que se está viviendo es una situación “pendular” que existe entre mercado y estado, y que en la crisis financiera que estalló en septiembre de 2008, tras la caída de Lehman Brothers, los impulsores del neoliberalismo han recurrido a que sean los Estados los que les salven.

         Esta dinámica pendular, señaló, que “venimos de decir que el énfasis estaba en el mercado” y ahora “el golpe pendular” se ha decantado hacia el Estado, “olvidando al ciudadano”.

         “Lo que necesitamos es que una política progresista rescate la importancia del ciudadano que participe y se comprometa con responsabilidad en los proyectos públicos”.

         El exmandatario comentó que este es el tema principal del próximo libro que escribe, que llegará a las librerías en la segunda mitad de este año, en el que busca analizar el papel “pendular” entre mercado y Estado en que se ha definido la situación pública, y cómo el ciudadano ha quedado relegado.

         Consideró que el nuevo papel del ciudadano debe ser más activo y participativo, no en una actitud de esperar qué puede otorgarle el Estado, sino mas bien en demandarle a éste, lo que el ciudadano organizado exige y demanda para vivir en las condiciones que se quiera dar.

         Criticó que en el rescate de la crisis del sistema financiero, los Estados de todo el mundo hayan gastado hasta ahora 14 millones de millones de dólares, lo que equivale a todo el Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos.

         Aunque nunca se refirió por su nombre, pero Salinas volvió nuevamente a atacar la etapa “neoliberal” del gobierno de Ernesto Zedillo y el gobierno de Vicente Fox, lo que sigue llamando la “década perdida”, por considerar que el neoliberalismo era el “leit motiv”, la forma de ser del estado, y al que le achaca todos los males de México.

A preguntas expresas del alumnado del Ortega y Gasset, Salinas se mostró a la defensiva al señalar que en su sexenio no se dieron “privatizaciones de cuates” de las empresas que se encontraban en manos del Estado, como la telefonía, las siderúrgicas, entre otras.

Consideró que un “Estado más propietario” no era necesariamente más justo, por ello se asumieron decisiones “pragmáticas” que era vender las empresas en mecanismos aplaudidos, dijo, por el Banco Mundial, como fue el caso de Teléfonos de México, al consorcio de Carlos Slim.

“Si privatizamos fue porque el Estado tenía muchas propiedades y los mexicanos muchas necesidades. Se hizo con un sentido pragmático”, insistió.

Y señaló que esos recursos se destinaron al pago del servicio de la deuda interna, que era excesiva, y después se pudieron destinar recursos al renglón del gasto social.