"Malinche, Malinches"

domingo, 28 de marzo de 2010

MÉXICO D.F., 24 de marzo (apro).- Huérfanas, amas de casa, profesionistas, políticas, artistas, valientes, frágiles… “todas somos Malinche”. Esta es la premisa a partir de la cual Juliana Faesler presenta su más reciente creación escénica, Malinche, Malinches, recientemente estrenada por la compañía La Máquina de Teatro como parte de las actividades del fmx Festival de México.
Se trata de la entrega final de la Trilogía mexicana de Faesler, a la que también pertenecen sus dos anteriores trabajos: Nezahualcóyotl y Moctezuma, espectáculos que, a decir de su autora, buscan reflexionar sobre nuestro presente histórico y la relación que sostenemos día a día con nuestro pasado prehispánico.
Malinche, Malinches, basada entre otras fuentes en la serie de ensayos recopilados por Margo Glantz bajo el título La Malinche, sus padres y sus hijos, es un divertimento escénico que busca reflejar “lo que somos”, a partir de este personaje central en la identidad de “lo mexicano”, la tabasqueña que se convirtió en intérprete y mujer del conquistador Hernán Cortés, rodeada de mito, claroscuros, misterio y fantasía.
La dramaturga y directora plantea en su propuesta la mezcla de realidad y ficción que se da en la conformación de este personaje y en el imaginario colectivo, sin certezas sobre su lugar de origen ni el lugar de su muerte.
Malinche, Malinches es un collage escénico que habla de las muchas Malinches del pasado y del presente de México con un gran sentido del humor.
“Creo --dice Juliana Faesler-- que La Malinche ha sido tratada injustamente por la historia y los historiadores. Es considerada fundamentalmente una traidora, de ahí el término malinchismo. Sin embargo, fue una mujer políglota que tuvo una vida muy dura y difícil, que sólo trató de sobrevivir.
“Pero el punto central no es reivindicarla, aunque sí nos interesa. La intención es hablar de ella, sacarla de los libros y ponerla en escena para conocer algo de su vida y su relación con nuestro presente.”
Juliana Faestler inició su Trilogía mexicana en 2006 con Nezhualcóyotl, obra que, a través de este personaje, evoca el apogeo de las culturas mesoamericanas; después vino Moctezuma, trabajo que su autora define como un ejemplo de “los quiebres de la historia”, y por último Malinche, Malinches.
La Trilogía mexicana, explica Juliana Faesler, son tres pedazos de memoria: El primero, Nezahualcóyotl, príncipe poeta, rey de Texcoco y, al mismo tiempo, el origen de Ciudad Neza, municipio 120 del Estado de México, es decir, la historia de uno y de muchos.
Moctezuma nos habla del gran emperador, un gobernante melancólico, el vencido. Es también la historia del encuentro, de lo opuesto, lo diferente, en su relación con Hernán Cortés. Es también un intento transdisciplinario entre la ópera y el teatro.
Después del estreno de Malinche, Malinches en el fmx Festival de México, estos tres  montajes, que exploran el vínculo que conserva el mexicano con su pasado mesoamericano, se reunirán en una misma temporada, del 22 de abril al 3 de mayo, en el Teatro El Galeón del Centro Cultural del Bosque.

 

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