Se ahonda crisis en el PAN; renuncia Buganza por imposición de Yunes

miércoles, 3 de marzo de 2010

JALAPA, Ver., 3 de marzo (apro).- Molesto por la imposición del expriista Miguel Ángel Yunes Linares como candidato del PAN al gobierno del estado, el diputado federal Gerardo Buganza Salmerón renunció a las filas del Partido Acción Nacional (PAN), “ya que pretender fingir que nada ocurrió en el proceso de selección, sería indigno de quien cree en la democracia”.
    En una carta dirigida a César Nava, presidente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN, Buganza Salmerón acusó a los dirigentes de su partido de haber omitido las reglas internas de Acción Nacional. “Aun cuando todos los panistas deberían estar supeditados a las reglas, quienes las omitieron fueron los que hoy dirigen al partido”, acusó.
“Ningún acuerdo quedó a salvo, y mucho menos la democracia interna, gracias a la manipulación y las presiones, ambas evidentes”, señaló.
    Horas después de que César Nava tomará la protesta a Yunes Linares como “precandidato” del PAN --el único-- a gobernador del estado en un acto realizado en Boca del Río, Buganza Salmerón hizo pública la carta de su renuncia.
    “Pretender fingir que nada ocurrió en el proceso de selección del candidato a gobernador de Veracruz, sería indigno de quien cree en la democracia; además, constituiría un insulto a la inteligencia de quienes, incluso, no siendo miembros del PAN, percibieron los hechos con claridad”, subrayó.
    “Constaté que al más alto nivel se tomaron decisiones basadas en infundios que lastimaron mi honor, el de mi familia toda”, señaló Buganza Salmerón en la misiva.
“Hubo ciclos para escuchar y creer esas intrigas palaciegas, pero nunca disposición para conocer la verdad, porque, de haberlo, querido tenían medios para verificar que eran vulgares mentiras las acusaciones con las que enlodaron mi prestigio”, subrayó sin precisar cuáles fueron esos infundios.
    “He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la militancia activa que desarrollé durante todos estos años, con honor, lealtad, honradez y honestidad intelectual.
    “La formulación de esta renuncia me produce genuino dolor, pero estoy cierto que sería más profundo el daño que le haría a la causa en la que he creído, guardando un indigno silencio”, señaló tras manifestar su deseo de que el PAN “retome la senda de la que lamentablemente se ha apartado, por el bien de su militancia y de México”.
    En el inicio de su carta, Buganza refirió que durante los 16 años que milito en el PAN, éste fue “un partido integrado por ciudadanos empeñados en construir una nación mejor”. Inmediatamente, hizo referencia a figuras emblemáticas de ese partido:
“Siempre creí en los postulados de sus fundadores y también me emocione con el discurso encendido del Maquío (Manuel J. clouthier) y fui deslumbrado por la inteligencia excepcional de Carlos Castillo Peraza.”
    Recordó que en ese periodo el PAN “se ocupaba de formar ciudadanos distintos y distinguidos” para encomendarles la “delicada labor de gobernar con honestidad, por si acaso y casi por accidente, llegara el momento de ganar una elección”.
    No obstante, subrayó, llegaron los triunfos y con ello, “se advertía con autentica preocupación que se debía tener cuidado en ganar el gobierno, sin perder el partido. Discurso profundo en su momento, que  hoy es frívolo por una realidad que vence”.
    Hoy, cuestionó, “pareciera que desde la dirigencia nacional se piensa que lo importante no es gobernar bien, sino que la prioridad es ganar elecciones a cualquier costo, aun cuando ello signifique perder la identidad para parecerse, cada vez más, a aquello que se dice combatir”.
    Es más, agregó, “el PAN que hoy se presenta es tan igual a su adversario, que al ciudadano le será imposible distinguir a uno del otro. Así, más incongruente es intentar evitar el regreso del PRI a Los Pinos en el año 2012, si para ello se piensa que la solución está en postular personajes del PRI para contender en nombre del PAN. Al tiempo”.
    En este sentido, aseguró haber realizado un “gran esfuerzo” para “hallar razones” que le permitan recobrar la esperanza de que el ciudadano común todavía pudiera distinguir al PAN “como aquel partido político generoso, en el que sus integrantes colocan su bienestar como el centro de toda actividad”.
    Entre otras cosas, señaló que quiso convencerse de que el PAN sigue siendo el partido que concibe a los procesos electorales como “el vehículo para dotar a los ciudadanos de gobiernos honestos y que nunca se transformaría en un grupo de políticos empeñados únicamente en ganar elecciones”.
    No obstante la intensa búsqueda interior, expresó, “me he convencido que lo más pernicioso que podría hacerle a esta institución que tanto quiero, sería guardar un vergonzante silencio detrás, de que se oculte la vedad que la hiere y, mientras, ser indolente ante la ruta que la conduce a la gradual destrucción de sus principios y doctrina”.   

A continuación, la carta íntegra de Buganza.

C. Lic. César Nava Vázquez
Presidente Nacional del PAN.
Presente

Como bien sabe, desde hace 16 años he militado en Acción Nacional, un partido integrado por ciudadanos empeñados en construir una mejor Nación. Siempre creí en los postulados de sus Fundadores. También me emocioné con el discurso encendido del Maquío y fui deslumbrado por la inteligencia excepcional de Carlos Castillo Peraza.

Aún recuerdo el tiempo en que el Partido Acción Nacional se ocupaba de formar ciudadanos distintos y distinguibles a quienes encomendarles la delicada labor de gobernar con honestidad, por si acaso y casi por accidente, llegara el momento de ganar una elección.

Llegaron los triunfos electorales y con ellos, se advertía con auténtica preocupación que se debía tener cuidado en ganar el Gobierno, sin perder el partido. Discurso profundo en su momento, que hoy es frívolo por una realidad que lo vence.

Hoy, tal pareciera que desde la dirigencia nacional se piensa que lo importante no es gobernar bien, sino que la prioridad es ganar elecciones a cualquier costo y aún cuando ello signifique perder la identidad para parecerse, cada vez más, a aquello que se dice combatir.

El PAN que hoy se presenta es tan igual a su adversario, que al ciudadano le será imposible distinguir a uno del otro. Así, más incongruente es intentar evitar el regreso del PRI a Los Pinos en el año 2012, si para ello se piensa que la solución está en postular personajes del PRI para que contiendan en nombre del PAN. Al tiempo.

He realizado un gran esfuerzo por hallar razones que me permitan recobrar la esperanza de que el ciudadano común todavía pudiera distinguirnos como aquel partido político generoso, en el que sus integrantes colocan su bienestar como el centro de toda su actividad.

Quise convencerme de que Acción Nacional sigue siendo el partido que concibe a los procesos electorales como el vehículo para dotar a los ciudadanos de gobiernos honestos y que nunca se transformaría en un grupo de políticos empeñados únicamente en ganar elecciones.

No obstante la intensa búsqueda interior, me he convencido que lo más pernicioso que podría hacerle a esta institución que tanto quiero, sería guardar un vergonzante silencio detrás del que se oculte la verdad que la hiere y, mientras, ser indolente ante la ruta que la conduce a la gradual destrucción de sus principios y doctrina.

Pretender fingir que nada ocurrió en el proceso interno de selección del candidato a Gobernador de Veracruz sería indigno de quien cree en la democracia; además, constituiría un insulto a la inteligencia de quienes incluso no siendo miembros del PAN percibieron los hechos con claridad.

Es cierto que todos debemos estar supeditados a las reglas internas del partido; sin embargo, en este proceso interno, a pesar de haber existido tales, quienes omitieron respetarlas fueron ustedes, quienes hoy dirigen el partido. Ningún acuerdo quedó a salvo y mucho menos la democracia interna, gracias a la manipulación y las presiones, ambas evidentes.

Constaté que al más alto nivel se tomaron decisiones basadas en infundios que lastimaron mi honor, el de mi familia toda. Hubo oídos para escuchar y creer esas intrigas palaciegas; pero nunca disposición para conocer la verdad, porque de haberlo querido tenían medios para verificar que eran vulgares mentiras las acusaciones con las que enlodaron mi prestigio.

Pronto, tengo la certeza, los que han hecho de las mentiras de mi adversario elementos para descalificarme tendrán el cargo de conciencia que se merecen.

Así pues, he tomado la decisión de presentar mi renuncia a la militancia activa que desarrollé durante todos estos años, con honor, lealtad, honradez y honestidad intelectual. La formulación de esta renuncia me produce genuino dolor; pero, estoy cierto que sería más profundo el daño que le haría a la causa en la que he creído, guardando un indigno silencio.

Deseo que Acción Nacional retome la senda de la que, lamentablemente, se ha apartado. Lo deseo con sinceridad, por el bien de su militancia y por el bien de México.

A mis amigos, a los veracruzanos que siempre me han otorgado su confianza, reciban mi gratitud y como siempre: ¡Firmes y Dignos!.

Atentamente. Ing. Gerardo Buganza Salmerón.

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