La narcoguerra regia

domingo, 7 de marzo de 2010

MONTERREY, NL., 7 de marzo (Proceso).- Las últimas dos semanas los nuevoleoneses han vivido, día tras día, los embates de la violencia. Y aun cuando en un principio el gobernador, Rodrigo Medina de la Cruz, comentó que la narcoguerra quizá llegue a los municipios colindantes con Tamaulipas, los diputados del PAN le dicen que en realidad llegó desde hace tiempo. Y ante la serie de atentados en varios municipios, el mandatario terminó por cesar, el viernes 5, a su secretario de Seguridad Pública, Carlos Jáuregui. Pero los panistas y la Coparmex insisten: “queremos hechos…”.

El gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina de la Cruz, suele comentar que si bien la narcoguerra empezó en Tamaulipas, puede llegar a Monterrey… pero la bancada panista en el Congreso local sostiene que en realidad está aquí desde hace tiempo y no sólo en los municipios colindantes con la entidad vecina, sino también en la zona metropolitana de esta ciudad.

Y aun cuando niega que la violencia provoque sicosis en varios municipios del estado, el viernes 5 el mandatario removió a Carlos Jáuregui Hintze de la Secretaría de Seguridad y nombró en su lugar al exprocurador Luis Carlos Treviño Berchelmann.

Jáuregui duró apenas cinco meses en el puesto. Representantes del sector empresarial y legisladores de la oposición, en particular los del PAN, se congratularon por el relevo, pues consideraban que él nunca tuvo el perfil para ocupar el cargo que ostentó en la administración pública. Ingeniero químico de profesión, Jáuregui provenía de la iniciativa privada, donde se desempeñó como presidente del Consejo Cívico de las Instituciones (Ccinlac).

Al dar posesión a Treviño Berchelmann, Medina de la Cruz declaró: “En nuestro país y en Nuevo León estamos viviendo momentos difíciles en materia de seguridad pública”. Sin embargo, añadió, “en el estado de Nuevo León estamos preparados para hacerle frente a estos embates de la delincuencia”.

Poco antes de la destitución de Jáuregui, a quien el mandatario encomendó ahora labores preventivas y de capacitación en el rubro de gobierno social en el Sistema Estatal de Seguridad Pública, elementos de la Marina y del Ejército se enfrentaron con un grupo armado en la colonia Cortijo del Río, al sur de esta ciudad. En la refriega fueron detenidos varios presuntos delincuentes.

Hoy, el territorio nuevoleonés es campo de batalla en las ciudades y en las comunidades rurales; a los enfrentamientos de fuerzas federales y militares con bandas del crimen organizado se suman los recientes ataques con granadas a los cuarteles de policía de los municipios del área metropolitana, al penal de Topochico y a dependencias públicas en varios municipios.

Tras una balacera el miércoles 3 en el municipio de Ocampo, al noreste del estado, en la cual murió un civil, la alcaldesa Rosa Elvia Ramos declaró: “Aun cuando todo aparentemente es normal, la gente no deja de sentir sicosis”.

El jueves 4, al término de su reunión semanal con su gabinete de seguridad, Medina de la Cruz declaró que “sí ha habido enfrentamientos entre grupos del crimen organizado”, pero matizó que “se han iniciado de manera fuerte en el estado de Tamaulipas”, aunque admitió que ese tipo de enfrentamientos podrían llegar a Nuevo León, “sobre todo en aquellos municipios que son frontera con Tamaulipas”.

De acuerdo con el mandatario, se trata de una batalla provocada por la división del cártel del Golfo y Los Zetas. Y explicó: “Vemos como varios acontecimientos que anteriormente han surgido o terminado en enfrentamientos de grupos delincuenciales. Espero que nos equivoquemos, espero que esto no sea así. Estamos trabajando para tratar de aminorar y contener esto; sin embargo, tenemos que informarle a la población que es una posibilidad y que estamos considerando todos los escenarios”.

De inmediato, el diputado panista Omar Pérez, en nombre de su fracción, se lanzó contra Medina: “El estado le ha quedado grande al gobernador”; “hoy, todos los nuevoleoneses perciben el vacío de poder”, dijo en el Congreso local.

¿La razón? En sus cinco meses de gestión, el joven gobernador priista, de 37 años, ha tenido que enfrentar una crisis permanente de seguridad.

Al igual que en Tamaulipas, en Nuevo León circulan correos electrónicos con mensajes sobre presuntos enfrentamientos entre bandas criminales y recomendaciones para que los nuevoleoneses tomen las medidas de protección adecuadas.

Además, han aparecido narcomantas en lugares públicos, como las del 23 de febrero y la del miércoles 3, con mensajes en las que los grupos en pugna se lanzan retos.

 

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