Zacatecas: cisma perredista

sábado, 10 de abril de 2010

ZACATECAS, Zac., 10 de abril (Proceso).- Corrupción, nepotismo, dedazos…todos los vicios priistas que el Partido de la Revolución Democrática se propuso combatir desde su nacimiento, ahora son reproducidos por el gobierno de Amalia García. El resultado: la fractura de ese partido en la entidad. La puerta se abre para el regreso  del priismo.

 Cuando Amalia García se convirtió en la primera gobernadora del estado venía precedida de una corriente de esperanza y un aliento democratizador: amplios sectores de zacatecanos pensaban que ella sería distinta a sus antecesores y apostaban por el cambio.

Pero ahora, al final de su sexenio, la exdirigente nacional del PRD es acusada por sus propios compañeros de representar todo lo contrario. En la peor comparación, sostienen que su gobierno es tan autoritario y corrupto como fueron los priistas.

         En vísperas de la elección de gobernador, de diputados locales y presidentes municipales, un grupo de reconocidos perredistas zacatecanos, entre ellos el exsenador Raymundo Cárdenas, el exdiputado Miguel Alonso, el senador Tomás Torres y el líder del Barzón, José Quirino, renunciaron a su partido en protesta por el dedazo que, dicen, aplicó la gobernadora en la selección de candidatos.

         Los excompañeros de Amalia García la acusan de utilizar la infraestructura de su gobierno a favor de sus candidatos: del otorgamiento de vales de despensa, bultos de cemento y dinero a cambio de votos, igual que hacía el PRI para ganar las elecciones.

De hecho, un documento oficial al que este semanario tuvo acceso da cuenta del plan de despliegue gubernamental con fines proselitistas. Estas acciones implican a las secretarias de Finanzas, de Desarrollo Agropecuario, de Planeación y Desarrollo y de Comunicación Social, así como al DIF, para usar recursos humanos, materiales y económicos en apoyo del candidato oficial, Antonio Mejía Haro.

El amplio documento define diversas estrategias, entre ellas atacar a los adversarios políticos a través de los medios informativos “aliados”, en particular mediante columnas o espacios de opinión “de nuestros (sic) plumas afines para señalar errores y debilidades”. Y en cuanto a los medios que “no estás de su lado”, prevé la firma de convenios publicitarios para convencerlos de su apoyo.

Reconoce que la elección será “difícil” y “cerrada”, ante lo cual plantea “posicionar a toda costa la imagen” de Mejía Haro convenciendo a indecisos, dentro del gobierno, con aumentos salariales y plazas de trabajo; echando mano de los programas agrarios y sociales en los municipios de oposición, como el denominado “Amor por Zacatecas”, creado por la gobernadora para los sectores más vulnerables; realizando encuestas “inducidas”; organizando eventos y creando organizaciones sociales y de jóvenes con financiamiento gubernamental “indetectable”.

  Según los excompañeros de Amalia García, estas acciones provocaron la división del PRD en el estado, en tanto que distintas encuestas sobre intención de voto favorecen al experredista Miguel Alonso, candidato de la alianza PRI-PVEM-PANAL.

Pero las críticas no se quedan en el plano electoral. Los ahora experredistas ponen en duda la probidad de la gobernadora, pues afirman que da amplios márgenes de acción a su hija Claudia Corichi, quien influye en las decisiones de gobierno más importantes, además de que, afirman, pretende hacer negocios hoteleros y con los medios de comunicación. Por ejemplo, dicen, busca convertirse en la accionista mayoritaria de   La Jornada Zacatecas.

Aseguran que la gobernadora ha favorecido a un puñado de empresarios, entre ellos los constructores Salvador Galván y Luis Galarza, a quienes –sostienen– se les pide una comisión del 10% del costo de la obra asignada y aumentar los precios proyectados para tener recursos financieros suficientes y sostener las campañas electorales.

Extracto del reportaje que se publica en la edición 1745 de la revista Proceso, ya en circulación.

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