Contramarea, el regreso del samurai

domingo, 18 de abril de 2010

MÉXICO, D.F., 14 de abril (apro).- Teatro, música, danza, expresión corporal y poesía se combinan en un híbrido escénico codirigido por Victoria Gutiérrez e Irene Akiko Iida, basado en la historia real de la llegada del primer samurai a México en 1614 y su regreso a Japón a bordo del galeón San Juan Bautista, después de su fallida misión por la Nueva España y Europa: Contramarea, el regreso del samurai.

La obra es una reflexión del samurai Hasekura Tsunenaga durante su regreso a Japón, donde va recordando momentos de su aventura, a través de sonidos, canciones y elementos, que lo regresan al instante de la experiencia vivida, pero que ahora se transforman en sueños o pesadillas.

Más que una historia lineal con una estructura aristotélica, Irene Akiko (integrante de la compañía Teatro de Ciertos Habitantes) busca evocar sensaciones y crear atmósferas, que le permitan al espectador vislumbrar la vida y las situaciones enfrentadas por Hasekura Tsunenaga. A través de esta aventura, el samurai confrontará a Oriente y Occidente en un viaje donde lo último que esperaba era la confrontación consigo mismo.

Es a partir de estos elementos, y tomando como punto de partida la novela El Samurai, de Shusaku Endo, que Irene Akiko Iida, japonesa nacida en México, llega a un cuestionamiento personal e interior sobre el encuentro y choque de culturas.

De esta forma, la actriz realiza un recorrido imaginario por tres continentes, acompañada de dos músicos del grupo La Tribu: Alejandro Méndez Rojas y David Méndez, creando su discurso a través de la música prehispánica mexicana, el canto gregoriano, el cante jondo,  el teatro Noh, la danza Kabuki y las artes marciales japonesas.

Se trata de un trabajo íntimo, personal, en el que Akiko Ida vuelca toda su energía, con momentos de gran belleza estética, que incluso diluyen un poco la historia original del samurai para dirigirse básicamente a la percepción sensorial del espectador.

La actriz y directora reconoce que la obra es también un pretexto para encontrar su propia historia, ya que ella es hija de padres japoneses, pero nacida en México.

“Es --afirma-- una búsqueda de muchos ‘yo’ internos, así como Hasekura también buscó muchos ‘yo’ dentro de la tempestad.”

El diseño de escenografía, iluminación y vestuario es de Jarmila Dostalova; la música original, de Alejandro Méndez Rojas; la producción ejecutiva y asistencia de dirección, de Mario Eduardo D`León y Pablo Enciso.

Después de su temporada en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque, Contramarea, el regreso del samurai realizará diversas giras comenzando en Japón en julio próximo, por las ciudades de Tokio, Sendai, Nagoya, Fukuoka y Kagoshima.

 

mr

--FIN DE NOTA--

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