Calderón "mata" a Serrano Aramoni y Presidencia lo corrige: "está desaparecido"

miércoles, 21 de abril de 2010

ANTÓN LIZARDO, Ver., 21 de abril (apro).- La Presidencia de la República desmintió a su titular, el presidente Felipe Calderón, quien esta mañana afirmó que el administrador de la Aduana Marítima de Veracruz, Francisco Serrano Aramoni, secuestrado el 1 de junio del año pasado, había sido encontrado asesinado.
    Horas más tarde, cuando la información ya se encontraba en portales electrónicos de diferentes medios de comunicación y la noticia había causado revuelo en Veracruz, la Presidencia de la República emitió un comunicado en el que aclaró que Serrano Aramoni no fue asesinado, sino que se encuentra en calidad de desaparecido.
La Presidencia admitió que las palabras del presidente Calderón --que no fueron improvisadas, sino leídas en un discurso preparado con antelación--, “son una información errónea, basada en versiones ofrecidas por personas implicadas en las averiguaciones.
Esta no es la primera ocasión que el presidente Felipe Calderón comete alguna equivocación que posteriormente es aclarada. Incluso, este mismo día, se vio precisado a señalar que las muertes colaterales de civiles inocentes y de miembros de las fuerzas armadas en el marco de la lucha contra el narcotráfico le “duelen profundamente”. La semana pasada minimizó las bajas al asegurar que eran “las menos”.
El  error más reciente fue cuando desde Japón, calificó de pandilleros a los 16 jóvenes que fueron asesinados en Villas de Salvarcar, en Ciudad Juárez, en enero pasado.
    Por la mañana, Felipe Calderón había confirmado públicamente el asesinato del administrador de la Aduana Marítima de Veracruz,  quien fue secuestrado el 1 de junio de 2009 por un grupo armado, acción en la que intervinieron agentes de la Dirección de Tránsito y Vialidad del puerto jarocho.
    Durante el acto de Jura de Bandera de los cadetes de la Heroica Escuela Naval Antón Lizardo, en el municipio de Alvarado, el mandatario federal admitió que había sido hallado el cuerpo del funcionario federal, quien hasta hoy era considerado como desaparecido desde que fue “levantado” cuando circulaba por el puente Morelos, en el centro de Veracruz.
    En su discurso, por el 96 aniversario de la defensa del puerto de Veracruz, Calderón destacó la labor de los marinos en el combate a la delincuencia organizada, y se refirió a la detención de Braulio Arellano, El Gonzo, líder de Los Zetas en varios estados del sur del país, entre ellos, Veracruz; y la de José Osiris Cruz, excomandante de la Dirección de Tránsito del puerto jarocho.
    Calderón señaló a ambos personajes como responsables del secuestro y crimen del administrador general de la Aduana Marítima de Veracruz.
El Gonzo fue detenido a finales del año pasado por las fuerzas armadas tras un enfrentamiento registrado en una residencia de su propiedad, ubicada en el municipio de Soledad de Doblado.
    En su mensaje, donde estuvieron presentes los secretarios de Marina, Mariano Francisco Saynez; de la Defensa Nacional, Guillermo Galván; y de Gobernación, Fernando Gómez Mont, así como el gobernador Fidel Herrera Beltrán, el mandatario federal subrayó que los marinos en Veracruz han “librado batallas decisivas”.
    También mencionó los recientes decomisos de drogas realizados en los muelles de ese puerto, “donde lograron aseguramientos muy importantes de estupefacientes” y, al mismo tiempo, “han infligido importantes derrotas, así como severas y trascendentes capturas al enemigo a favor de Veracruz y de México”.
    Por la tarde, en un comunicado, emitido desde Los Pinos, la Presidencia señaló que la información vertida en dicho evento por el propio titular del Ejecutivo Federal en el caso de Serrano Aramoni era “errónea”, ya que está “basada en versiones ofrecidas por personas implicadas en las averiguaciones, las cuales no han sido corroboradas”.
    Según la Presidencia de la Republica, desde el momento en que tuvo conocimiento de los reprobables hechos en los que fue secuestrado el administrador Serrano Aramoni, la Procuraduría General de la República (PGR), “ha hecho uso de todos los instrumentos a su alcance para lograr su localización”.
    En el mismo comunicado, donde se desmiente la versión presidencial sobre el caso, el gobierno federal refrendó su compromiso de mantener abierta toda línea de investigación que permita esclarecer los hechos, conocer su paradero y “aplicar a sus agresores las sanciones que correspondan conforme a derecho”.
    En una de sus visitas al recinto portuario de Veracruz, posterior a la desaparición de Serrano Aramoni y en presencia del gobernador Herrera Beltrán, Calderón ofreció el pago de 10 millones de pesos a quien proporcionara información sobre el paradero del administrador de la Aduana Marítima.
    Un día después del secuestro del funcionario federal, elementos del Ejército Mexicano y de la Armada tomaron por asalto las instalaciones de la Dirección de Tránsito Municipal de Veracruz, donde detuvieron a casi 50 elementos de la corporación, incluidos los altos mandos.
    Dentro de las investigaciones a cargo de la Procuraduría General de la República (PGR), sólo ocho de los casi 50 agentes de tránsito fueron arraigados durante más de 80 días, hasta que un juez dictó sentencia contra siete de ellos y dejó en libertad a uno de los comandantes.
    Meses después, la Policía Federal logró la captura del comandante operativo de dicha corporación, Osiris Cruz, quien después de andar prófugo de la justicia se había refugiado en el domicilio particular de la regidora panista del puerto de Veracruz, Guadalupe Torres Rivadeneyra, quien también fue detenida y luego liberada.
    Luego, en un enfrentamiento registrado entre las fuerzas federales y un grupo de sicarios en una residencia ubicada en Soledad de Doblado, cerca del puerto de Veracruz, el líder de Los Zetas en Veracruz, Braulio Arellano Domínguez, resultó herido y falleció cuando era trasladado a un hospital para su atención.
    El cuerpo de uno de los principales operadores de esta organización criminal permaneció durante varios días en el Servicio Médico Forense en Boca del Río, custodiado por elementos de la Secretaría de Marina en espera de que alguien reclamara los restos de El Gonzo, quien también era identificado como Z-20 o El Verdugo.
    Tras su muerte, se informó que Braulio Arellano, quien fue lugarteniente del capo Osiel Cárdenas Guillén, enfrentó a las fuerzas federales con una pistola calibre 38, en cuya cacha tenía incrustados sus apodos en oro y diamantes, y había llegado a Soledad de Doblado meses atrás como un hombre de negocios originario de Córdoba, una ciudad ubicada en el centro del estado.