Insta Clinton a frenar tráfico de armas hacia México

viernes, 23 de abril de 2010

ACAPULCO, Gro., 23 de abril (apro).- El expresidente estadunidense Bill Clinton reconoció hoy que su país tiene una clara responsabilidad por el incremento de la violencia y el narcotráfico en la frontera con México.
“Si hubiéramos hecho un mejor trabajo, habríamos frenado el trasiego de drogas desde Colombia y los países andinos por mar y por tierra; pero permitimos que lo hicieran por México, que es un país enorme, imposible de vigilarlo todo. Entonces, para cuando llegaron las drogas a la frontera, se requería más dinero para detenerlas. Ahora estamos viviendo las consecuencias”, dijo.
El exmandatario de Estados Unidos ofreció aquí la conferencia magistral Abrazando nuestra humanidad común, con la que se cerraron los trabajos de la edición 73 de la reunión anual de la Asociación de Bancos de México (ABM).
Clinton recomendó diseñar una nueva agenda bilateral con México, así como impulsar reformas en el Congreso de su país para abatir de tráfico de armas, que son utilizadas por el narcotráfico y que generan el clima de violencia en los estados de la frontera.
Ante funcionarios, legisladores, empresarios y banqueros, reconoció que a menudo los militares y policías pierden la lucha en contra de los narcotraficantes, pues éstos compran armas y rifles de alto calibre en Estados Unidos, que luego utilizan para sus actividades delictivas.
Insistió en que se necesitan reformas en su país para combatir la venta de armas, pues ello genera el clima de inestabilidad en México, aunque reconoció que el Congreso de su país no quiere aprobar la prohibición de venta de armas en 250 millas de distancia de su frontera con México.
El expresidente estadunidense comentó también que el presidente Barack Obama le confió que este año se aprobará una reforma migratoria en Estados Unidos. Por eso, dijo, es necesario que México y Estados Unidos se sienten y conversen frente a frente para atender los problemas comunes, como el desempleo y el crecimiento de las economías de ambos lados de la frontera.
Clinton también abordó el tema del rescate que su gobierno hizo de la economía mexicana en 1995, con un apoyo de 20 mil millones de dólares, luego de la ‘macrodevaluación’ de diciembre de 1994, con la que se destruyó el sistema financiero y se derrumbó la economía del país.
Ignacio Deschamps, presidente de la ABM, se encargó de plantearle algunas preguntas del público al término de su presentación. Le pidió rememorar aquel episodio, en el que decidió –contra la opinión del Congreso de su país-- apoyar a México hace ya quince años.
“Las luces de alerta empezaron en enero de 1995. Pasaron dos meses y una noche Robert Rubin, el secretario del Tesoro, me dijo: ‘México tiene 48 horas para vivir y tienes que decidir’”.
Clinton narró los varios desencuentros con los congresistas de su país, de ambos partidos, que se negaban a autorizarle el apoyo a México, pues le criticaban que quisiera apoyar más a otras naciones que a la suya.
Entonces él se empecinó. Estaba convencido que era necesario y urgente el apoyo a México. Preguntó a su secretario del Tesoro si como presidente podía tomar una decisión sin la aprobación del Congreso. “Sí, sí puedes”, fue la respuesta.
La reacción de los medios, inmediata, fue similar a la de los congresistas: cómo destinar tanto dinero para otro país cuando la economía propia no mejora. Recogían en ello la opinión mayoritaria de los ciudadanos estadunidenses.
“En ese momento, 20 mil millones de dólares sonaban a un montón de dinero; ahora nos suena como si fueran unos cacahuates; pero, bueno, en ese entonces, era mucho dinero”, dijo.
Cuenta Clinton que fue una decisión muy difícil, pues lo confrontó con el público, los medios, el Congreso, y aun con parte del staff de la Casa Blanca.
Pero él no se echó para atrás. Le dijo a un congresista: “¿Qué le vas a decir (al electorado) dentro de uno o dos años, cuando tengamos otro millón de ilegales en los Estados Unidos al año, y cuando todos en México nos odien porque somos egoístas y no nos importan nuestros vecinos?”
También le dijo a ese congresista que su persona y su gobierno iban a perder respeto en el mundo y que no podría volver a viajar a ningún país latinoamericano, “porque nosotros le dimos la espalda a nuestro vecino más cercano”.
Entonces, apoyado por su equipo económico, decidió respaldar a México, pues era lo “moralmente correcto”, además que la economía mexicana era una buena economía y confiaban en el presidente Ernesto Zedillo.
Su decisión, dijo, fue un éxito, pues el presidente Zedillo le pagó con tres años de anticipación y con buenos intereses. “Hicimos más dinero del que le prestamos a México, de los bonos gubernamentales de Estados Unidos. Entonces, tenemos que pensar en prestarle más dinero a México. ¿No lo creen?”, concluyó, jocoso.

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