Instituciones culpables de caos carcelario: Elena Azaola

viernes, 23 de abril de 2010

MÉXICO, D.F., 23 de abril (apro).- La exconsejera de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), Elena Azaola Garrido, consideró que la ausencia de una política de “reinserción social” por parte del gobierno mexicano es la causa de la reincidencia delictiva.
    La investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) dio ese diagnóstico después de que la víspera el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, admitió las deficiencias del sistema penitenciario en México.
    “Las cárceles son un factor criminógeno que multiplica la violencia”, dijo Gómez Mont el pasado jueves 22, en un foro sobre la Nueva Justicia Penal.
“La situación del sistema penitenciario es grave: sobrepoblación, esquemas de autogobierno y vulnerabilidad de los centros ante agresiones exteriores. Es un microcosmos donde la violencia se recrudece de manera gravísima y donde la vida es un infierno”, añadió el funcionario federal.
    Durante su participación en el diplomado Derechos Humanos en el Sistema Penitenciario, organizado por la CDHDF y el Instituto de Capacitación Penitenciaria (Incape), Azaola Garrido puntualizó que las instituciones “no han cumplido con su responsabilidad” de reinserción social, de ahí que se registre una sobrepoblación en las cárceles del país.
    Además, recomendó no incrementar las penas “sin pensar antes en el impacto que tienen las conductas delictivas en el deterioro social”.
    La especialista en antropología y psicoanálisis –responsable de la elaboración de la Tercera Encuesta a Población en Reclusión del Distrito Federal  y el Estado de México 2009– presentó datos reveladores de la situación de las cárceles del país, al señalar que 45.6% de los internos en la capital son reincidentes.
Sobre el estudio a cargo del Centro de Investigaciones de Docencia Económica (CIDE), en el que también participaron los investigadores Marcelo Bergman y Ana Laura Magaloni, Azaola Garrido destacó que de las encuestas realizadas entre los internos del sistema penitenciario de la zona metropolitana, resaltan sus orígenes precarios, por lo que no es difícil concluir que el de México “es un sistema de impartición de justicia que enfoca su mirada en los barrios pobres y marginados”.
La exconsejera de la CDHDF insistió en la necesidad de conocer las “conductas delictivas para no arraigar a personas y llevarlas a prisión, sobre todo a los jóvenes”, y enfatizó que las políticas públicas deben orientarse a “consolidar los lazos sociales y el sentido de la comunidad”.
    Azaola detalló que según los datos obtenidos por los especialistas, 46.3% de los internos  tiene entre 18 y 30 años; 77% nació en el Distrito Federal y 31.6% no vivió con sus padres desde los 15 años o menos.
Es indispensable, agregó, que las instituciones de seguridad conozcan el perfil de los internos para aplicar políticas públicas que “garanticen un proyecto de vida” a los menores vulnerables, y con ello aumentar las posibilidades  de que “no sean propensos a caer en prisión”.
    La especialista resaltó que de acuerdo con los resultados de las encuestas anteriores, realizadas en 2002 y 2005, la tendencia es que a las cárceles lleguen personas con “múltiples problemas familiares”.
    Asimismo, añadió que de los internos (mujeres y hombres) de los centros penitenciarios de la capital del país y del estado de México, 40% señaló que alguna vez se fueron de su casa, 29% abandonó su hogar por violencia, 41% vivió con adultos  alcohólicos, 7.3% ingería drogas y 28% tenía un familiar en prisión.
    “En lugar de invertir tanto dinero para enviar gente a prisión, lo cual no soluciona los problemas, se requiere invertir en programas que atiendan la violencia familiar, el consumo de drogas y las adicciones”, puntualizó Azaola Garrido.
    Y agregó que de acuerdo con las investigaciones realizadas, la falta de reintegración a la sociedad origina que cuando un exrecluso sale libre, “puede regresar a prisión con problemas más severos, pues sabemos que en lugar de adquirir elementos positivos, muchas veces se contamina”.