Acapulco y Cuernavaca: la sociedad, rehén

sábado, 24 de abril de 2010

CUERNAVACA, MOR/ ACAPULCO, GRO., 24 de abril (Proceso).-  Los efectos de la narcoviolencia en Guerrero y Morelos mantienen en vilo a la ciudadanía, que demanda de sus autoridades medidas de seguridad eficaces para contener a los capos que se diputan la hegemonía del cártel de los Beltrán Leyva y evitar que las muertes de inocentes se multipliquen. De paso advierten que el reacomodo violento en el interior de ese grupo de narcotraficantes provoca inestabilidad, lo que puede golpear aún más al turismo en Acapulco y Cuernavaca, ciudades donde la sociedad es rehén de los sicarios.

Además de lo que los funcionarios públicos llaman su “vocación turística”, Guerrero y Morelos comparten el vacío de autoridad que se refleja en Acapulco y Cuernavaca, ciudades donde los sicarios al servicio de Édgar Valdez Villarreal, La Barbie, y Héctor Beltrán Leyva, El H, libran una batalla por controlar la zona y mantienen a la población en virtual toque de queda, además de sembrar la muerte y el miedo.

La saña con la que ambos capos se disputan las plazas ha provocado psicosis entre la ciudadanía, la cual se manifiesta, por ejemplo, en cierre de establecimientos comerciales y sensación de ingobernabilidad. Debido a ello, diversos sectores sociales comienzan a organizarse, pues temen que la inestabilidad, cada vez más envolvente, termine por liquidar el turismo, la principal actividad económica en la región.

El clima de violencia se exacerbó en los últimos meses con la muerte de Marcos Arturo Beltrán Leyva, El Jefe de Jefes, a raíz de un enfrentamiento con marinos el 16 de diciembre del año pasado en Cuernavaca.

Ese hecho trastocó la estructura de los Beltrán Leyva en sus principales plazas –Guerrero y Morelos–, donde se afincaron y mantuvieron hegemonía durante dos décadas. Desde entonces, la pugna entre El H y La Barbie se ha ido enconando.

Tras la muerte del Jefe de Jefes comenzó el reacomodo. La Barbie regresó a Acapulco por su coto de poder, perdido en 2008, cuando pleitos al interior de la organización lo llevaron al destierro. El 20 de diciembre El Güero Huetamo, lugarteniente de La Barbie, convocó en Acapulco a vendedores de droga y a varios pistoleros para informarles que desde ese momento la plaza estaba a cargo de Édgar Valdez, y les dio instrucciones para impedir la entrada de Héctor Beltrán, El H (Proceso 1732).

Ese episodio marcó el comienzo de una serie de ejecuciones en Guerrero y Morelos que desde entonces suman más de 300 en ambas entidades.

En lo que va del año, en Morelos se han registrado más de 50 asesinatos vinculados al narcotráfico, según el recuento de los medios locales. José Martínez Cruz, integrante de la asociación civil denominada Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos, advierte que la mayoría de las víctimas son adultos jóvenes y menores de edad.

Considera que el gobierno federal debe modificar su estrategia anticrimen, así como acatar los protocolos internacionales en materia de delincuencia organizada, pero sobre todo dejar de apoyarse exclusivamente en las Fuerzas Armadas para combatir al crimen organizado y evitar que la ciudadanía sea la que pague las consecuencias.

Extracto del reportaje que se publica en la edición 1747 de la revista Proceso, ya en circulación.

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