Yucatán: Aplican "suspensión temporal" a cura pederasta

lunes, 26 de abril de 2010

MÉRIDA, Yuc., 26 de abril (apro).- La arquidiócesis local, que encabeza el arzobispo Carlos Emilio Berlié Belaunzarán, dio a conocer hoy la “suspensión” temporal del sacerdote Teodoro Baquedano Pech, sobre quien pesan acusaciones de abuso sexual contra menores en Estados Unidos.
Hace unos días, el diario estadunidense The Washington Post publicó que durante doce años Sylvia Chávez trató de advertir a dirigentes de la Iglesia católica en Estados Unidos y México sobre un cura que, según alega, abusó sexualmente de ella cuando era niña.
“Se reunió con representantes de la Iglesia en San Francisco, California, para describir los abusos, contrató a abogados estadunidenses para localizar en México al clérigo y escribió cartas a dos arzobispos de Yucatán para suplicarles que no permitieran que el padre Teodoro Baquedano estuviera cerca de los niños”, destacó la publicación.
“En una ocasión recibió incluso de la Arquidiócesis de Yucatán una carta en que le aseguraban que ‘hemos tomado todas las precauciones... para restringir el contacto del padre Baquedano con niños y adultos vulnerables’.
“Sin embargo, Baquedano continúa ejerciendo su ministerio, en un caso que subraya los problemas a que se enfrentan las víctimas de abusos sacerdotales en Estados Unidos cuando sus abusadores son trasladados a otros lugares. En una fotografía tomada en la Pascua se ve al sacerdote, hoy de 70 años, celebrando un bautizo cerca de la capital yucateca, Mérida, en la población rural en donde está asignado”, aclara el reportaje.
     Bajo este escenario, la arquidiócesis emitió esta tarde un comunicado de ocho puntos en el que hace del conocimiento --“del pueblo de Dios y la opinión pública”-- la postura que adoptó respecto al cura pederasta.          
     Reconoce que “el abuso sexual a menores de edad, perpetrado por algún ministro de culto, es considerado un delito grave por el derecho civil y el canónico, por lo que amerita con justa razón penas severas, dado que las víctimas son personas indefensas e inocentes cuyos derechos deben ser siempre protegidos por el Estado y por la Iglesia”.
El arzobispado y Berlié se declaran solidarios “con las víctimas inocentes y sus familias, y manifiestan que para ellas siempre estarán abiertas las puertas de la comprensión, el apoyo espiritual y psicológico, la escucha y la justicia”.
En el tercer punto, la arquidiócesis “deja en claro que si alguno de sus sacerdotes comete este grave delito, será enjuiciado penalmente en los ámbitos civil y canónico, sin que sea obstruida la justicia, y vigilará para que el responsable pague por sus actos”.
Añade que, “consecuente con esta actitud de ‘tolerancia cero’, el arzobispado de Yucatán está dispuesto a recibir y atender cualquier denuncia de los afectados, debidamente sustentada, y los invita a hacer lo propio ante las autoridades civiles a fin de acabar con este mal que tanto daño hace a las víctimas, a sus familias y la Iglesia”.
No obstante, sobre el caso concreto de Baquedano Pech, “divulgado por los medios de comunicación”, se señala que “si bien se recibieron advertencias de una supuesta víctima, no contamos con una documentación oficial como base para iniciar contra dicho sacerdote un juicio canónico, además que durante los años que ha servido a esta arquidiócesis, cuyo ministerio se inició en 1975, no se ha recibido ninguna queja de conducta inadecuada”.
Añade que “pese a que en esta arquidiócesis no existe una denuncia formal, ya sea canónica o civil, sobre el caso antes citado, el arzobispo ha decidido, como medida cautelar, retirar provisionalmente de su oficio al presbítero Baquedano Pech hasta que se realice una profunda investigación que clarifique su situación legal y canónica, y se alcance la verdad”.
Así mismo, pide a la feligresía “fortalecer su fe” a fin de afrontar juntos, con valentía y humildad, esta fuerte prueba por la que atraviesa nuestra Iglesia”, y la invita a “la oración confiada, al sereno discernimiento y ponderación de las informaciones que se reciben, de manera que, en espíritu de comunión eclesial, encontremos la verdad por caminos de justicia y de paz”.

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