"Erotismo en TV propicia infidelidad": Obispo de Chiapas

miércoles, 28 de abril de 2010

TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis., 28 de abril (apro).- El obispo Felipe Arizmendi aseguró hoy que “el erotismo generalizado”, promovido sobre todo por la televisión, “resta fuerzas morales para que adolescentes y jóvenes sean castos; para que los esposos permanezcan fieles, y para que los célibes vivamos con serenidad nuestra consagración”.
Luego reprochó que sus declaraciones de la semana pasada, en relación con la pederastia y la sexualidad “fueran manipuladas por medios y periodistas que no le dieron siquiera el derecho de réplica”.
En una misiva, el obispo de San Cristóbal las Casas destaca que tras las declaraciones de la Conferencia Episcopal sobre los lamentables casos de pederastia clerical, se suscitaron comentarios “agresivos y burlescos, descalificaciones de todo tipo y hasta insultos léperos”.
Arizmendi Esquivel insiste en que “el erotismo exacerbado, que está en todas partes, puede hacer más difícil la vivencia del celibato y el respeto a los niños”.
En el documento “Educación sexual y pederastia”, sostiene que debe darse una completa educación sexual, que ayude a formar una sexualidad madura, “sin reducirla a información genital, como la que se imparte en los libros de texto oficiales”.
Luego arremete: “Poderosos comunicólogos de televisión, que no nos dan oportunidad de réplica, manipulan lo que decimos para hacernos aparecer necios, ignorantes, huidizos y absurdos. ¡Cuánto poder tienen para intentar subyugarnos a su dominio!”, reclama el obispo.
Expuso que la declaración episcopal era clara al señalar que los problemas de pederastia se deben a varios factores, pero que es obvio que en un comunicado de esa naturaleza no se hacía un análisis exhaustivo de los desequilibrios psicológicos, físicos, morales y espirituales que pueden llevar a cometer ese execrable delito.
“Los expertos nos ayudan a descubrir las raíces profundas de esa degeneración e impedir que alguien con esa tendencia pueda permanecer en un Seminario y llegue a ser sacerdote”, apunta.
Y añade enseguida: “O si después aparece con esa depravación, impedirle que cause daño y excluirlo del ministerio. Precisamente para prevenir estos casos y dar una mejor formación sacerdotal, acordamos dedicar nuestra asamblea de abril de 2011 a este asunto. Asumimos nuestra responsabilidad y no la rehuimos”.
Alegó que la pederastia no es exclusiva del clero ni consecuencia del celibato sacerdotal, sino un mal que está presente en otros sectores, en algunas familias y centros educativos.
Mencionó que “en la degeneración sexual que se tolera y aplaude, no se respeta ni a los niños, y que una buena educación sexual debe cimentarse al menos en una moral natural, que implica respeto a personas, lugares y tiempos, ascesis y disciplina sobre sí mismo, control de emociones y sentimiento” y, si falta esto, “se puede llegar a ser esclavo de la propia sexualidad y, en algunos casos, un degenerado sexual”.
Arizmendi resaltó que “esta moral no es dogmatismo religioso, sino madurez humana, que no implica violación al laicismo, ni a la necesaria separación entre Iglesia y Estado”.
Por último, llamó a que Iglesia, sociedad y gobierno asuman su responsabilidad y trabajen en pro de una profunda educación sexual que erradique la pederastia en todos sus niveles.