Niega obispo de Colima haber protegido a cura pederasta

jueves, 29 de abril de 2010

COLIMA, Col., 29 de abril (apro).- El obispo de la Diócesis de Colima, José Luis Amezcua Melgoza, negó haber respaldado al sacerdote Audón Serratos Zepeda, quien en 2003 enfrentó un juicio en Estados Unidos por haber besado y abrazado, por más de una hora, a una menor de 15 años de edad, mientras le impartía supuestas pláticas de educación sexual.
A través de una carta entregada hoy a los medios de difusión, el obispo manifestó que sus declaraciones del pasado 25 de abril provocaron “confusión”, ya que fueron imprecisas.
Afirmó que su punto de vista “sobre los actos pasados cometidos por el presbítero Audón Serratos contra una menor, fue infortunadamente interpretado como un malentendido sentido de defensa hacia un miembro del presbiterio de la diócesis que cometió conductas lascivas contra una menor”.
El 25 de abril, el obispo negó que se tratara de un acto de pederastia porque se había tratado de “una jovencita de 15 años”; hoy, explicó:
“Al referir la edad de la víctima y su género no era una justificación a lo injustificable, o relativizar y devaluar la gravedad del acto, sino, con humildad reconozco que fue una lamentable imprecisión en mi declaración que dio lugar a la comprensible confusión al emplear tecnicismos mezclados con el lenguaje coloquial del estilo que seguía la redacción del escrito con la finalidad de aclarar que el lamentable acto cometido por el padre Audón no se tipifica como pedofilia.”
Sin embargo, en el documento de dos cuartillas y media divulgado este jueves, Amezcua Melgoza ya no hizo ningún pronunciamiento respecto de la permanencia de Audón Serratos en el ejercicio sacerdotal. En su declaración anterior había dicho que el sacerdote continuaría en activo porque “se arrepintió” de su acto y “fue perdonado” por la Iglesia.
Por otra parte, el obispo mencionó que si existiesen abusos de clérigos o religiosos ocurridos dentro de la comunidad diocesana de Colima “debemos hacerles frente con coraje y determinación”; y anunció que “la diócesis está en total disponibilidad para recibir de los fieles acusaciones sobre casos de abuso sexual y puedan expresarse libremente y ser escuchados”.
Indicó que ante posibles abusos sexuales por parte de clérigos o religiosos, los fieles deben hacer frente a estos “hechos dolorosísimos” y recurrir a las autoridades eclesiásticas para "esclarecer objetivamente las responsabilidades" de los sacerdotes culpables de pederastia o de abusos sexuales.
Por lo tanto, aseguró, los clérigos y religiosos abusadores podrán ser doblemente castigados: eclesiásticamente, con la dimisión del estado clerical y con la excomunión o entredicho; y civilmente, con las penas previstas en los códigos penales ordinarios y competentes.