Aguascalientes: Un gobernador caprichoso... y revanchista

miércoles, 12 de mayo de 2010

Enemistado con su antiguo colaborador Martín Orozco Sandoval, a quien el PAN propuso como candidato al gobierno de Aguascalientes, el mandatario saliente, Luis Armando Reynoso Femat, ha hecho todo lo posible por bloquearlo. Mientras él se defiende y acusa a Orozco de deslealtad, los panistas se muestran alarmados porque, dicen, por tales desavenencias esa plaza panista puede quedar en manos del PRI… 

AGUASCALIENTES, AGS., 12 de mayo (Proceso).- La víspera de que el Comité Ejecutivo Nacional del PAN anunciara la designación de su candidato, el pasado 18 de febrero, el gobernador Luis Armando Reynoso Femat advirtió al presidente de ese partido, César Nava: “Si es Martín Orozco, no cuenten conmigo”.

A los panistas locales les preocupa que por esas diferencias su partido pierda la gubernatura que ha mantenido durante dos sexenios, el de Felipe González y el del propio Reynoso Femat.

El dirigente del banquiazul en el estado, Arturo González Estrada, fue testigo de ese ríspido encuentro. Hoy, debido a las diferencias de Reynoso con Nava y el PAN, partido que lo acogió en 1995 y lo encumbró primero como alcalde, en 1999, y años después lo llevó a la gubernatura que está a punto de abandonar, se le señala como el artífice del veto a Orozco Sandoval.

El martes 4 los consejeros electorales emitieron una resolución en la que negaron el registro a Orozco. Argumentaron que el candidato tiene abierto un proceso penal por presunto tráfico de influencias y ejercicio indebido del servicio público, cometidos durante su gestión como alcalde de la capital en el trienio 2005-2007.

Los panistas advirtieron que aun cuando el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TFPJF) valide la candidatura de Orozco, ello no zanjará la pugna intrapartidista, lo que complica el escenario a candidatos al Congreso y a las 11 alcaldías que se disputarán el próximo 4 de julio.

El jueves 6 por la noche, luego del primer debate oficial entre los tres candidatos a gobernador registrados, en el cual no participó Orozco, la presidenta del Consejo del Instituto Estatal Electoral (IEE), Georgina Barkigia Leal, defendió la decisión del martes 4: “El Consejo pudo haber hecho otra cosa... No tenemos duda de que actuamos correctamente, (aunque) sabemos que no tomamos el acuerdo más popular”.

Barkigia Leal, quien llegó al cargo por decisión mayoritaria del Congreso hace un par de meses, niega en entrevista que los consejeros del IEE hayan sido presionados desde el Palacio de Gobierno o desde el Congreso.

Y abunda sobre el fallo emitido por ella y los demás consejeros: “El factor definitorio es el auto de formal prisión vigente (para Orozco) que nos está notificando el juez. Estamos obrando como el código nos manda.

“Pedimos auxilio a abogados especializados en materia penal para aclarar los efectos de la suspensión (otorgada por un juez federal a Orozco para la revisión de su caso por el juez sexto penal). Hubo dudas; posiciones encontradas, no.” 

–¿A quiénes consultaron? ¿Tienen abogados penalistas en el instituto? –pregunta la reportera a Barkigia. 

–No. Hablamos con abogados que algunos de nosotros conocemos. No tuvimos un solo punto de vista que nos dijera: están equivocados, excepto los del PAN, pero eso es comprensible.

En su oficina del edificio del IEE en la salida a Calvillo, la consejera insiste en la opción que tuvo Acción Nacional hasta el 30 de abril para sustituir a Orozco como su candidato, y puntualiza que si el TEPJF ordena al IEE registrarlo, los consejeros acatarán la instrucción, “estemos o no estemos de acuerdo”. Pero insiste: “Si todavía hay un auto de formal prisión contra el panista, él no podrá ser candidato”.

El resentimiento

 Al gobernador Luis Armando Reynoso Femat todos lo acusan. Pero él se defiende.

La coordinadora de Comunicación Social del gobierno estatal, Carolina Rincón, acusó a Martín Orozco de deslealtad por sus declaraciones del jueves 6 en las que responsabilizó al gobernador de la crisis del PAN. 

Según la colaboradora de Reynoso, el mandatario “le dio todo su apoyo” a Orozco para que fuera su colaborador en la alcaldía, diputado local, y lo ayudó para llegar a la alcaldía en 2004.

“Es inadmisible que algunos panistas lo consideren un adversario del partido sólo por hacer uso de su libre expresión… Una y otra vez Martín Orozco mordió la mano de quien le dio de comer.”

Orozco comenta: “La forma en que llegué (a la candidatura) no tiene nada que ver. Desde hace dos años Reynoso dijo: ‘A como dé lugar (Orozco) no será candidato; a como dé lugar lo voy a meter al bote; a como dé lugar no va a ganarle a mi amigo Carlos Lozano”.

E insiste en que desconoce las razones por las cuales su compañero de partido, su exjefe en la presidencia municipal, su mancuerna en las campañas de 2004, lo odia tanto.

Mientras el PAN emprende ya la defensa jurídica de su candidato ante el TEPJF mediante un juicio de protección de derechos, Orozco sostiene una intensa agenda basada en entrevistas, viajes a la Ciudad de México, reuniones al interior del partido. Incluso anuncia que el lunes 10 iniciará su campaña.

Originario de un poblado rural de Jalisco, contador de profesión, Orozco Sandoval radica en Aguascalientes desde los años ochenta. Se acercó al PAN en 1995, primero como colaborador en el Comité Estatal invitado por su amigo Arturo González, presidente del partido en la entidad, y luego por sus simpatías con los principios que, dijo en una entrevista en 2008, “emanan de la doctrina social de la Iglesia”.

Identificado como un hombre profundamente católico, en 1999 Orozco se integró al gobierno de Luis Armando Reynoso Femat cuando éste era alcalde de la capital. Llegó a la Dirección de Desarrollo Social impulsado por un grupo de militantes del partido. En ese cargo estuvo más de dos años. 

“Hice mi trabajo, pero quizá no lo que él (Reynoso) pretendía, sobre todo para su cierre. Fui muy cerrado al manejo meramente político (de programas y recursos)”, recuerda Orozco.

Unos meses antes de que concluyera el trienio del alcalde Reynoso, Orozco fue postulado por el PAN como candidato a diputado local, pero sin el respaldo de Reynoso. “Me deseó suerte, y hasta ahí”, refiere.

En el Congreso, Orozco se convirtió en coordinador de la bancada del PAN, cargo que dejó durante varios meses, cuando compitió internamente y obtuvo la candidatura para diputado federal. En 2004, cuando sus correligionarios lo lanzaron como candidato a la alcaldía, Orozco se volvió a encontrar con Reynoso.

“Él requirió del grupo político al que pertenezco para lograr la candidatura (a gobernador), y aceptó hacer mancuerna conmigo. Dentro de la alcaldía nunca contó con ningún grupo, pero para ser gobernador sí lo necesitaba, aun cuando nunca ha estado completamente integrado al partido”, dice Orozco.

González Estrada coincide con Orozco: “Fue un arropamiento del partido hacia su figura desde que lo hicimos candidato a la alcaldía; Reynoso venía con una buena trayectoria como empresario, como ciudadano”.

Admite que, gracias a su carisma y arrastre, Reynoso llevó una campaña sin contratiempos y ganó la gubernatura. “Era una garantía total para el PAN… traía un manejo de medios impresionante, una visión increíble que yo le reconozco”, lo secunda Orozco.

No obstante, la mancuerna Reynoso-Orozco no funcionó del todo. Debido al voto diferenciado, Orozco ganó la alcaldía a su contendiente, el priista Carlos Lozano de la Torre, por escaso margen.

“Lozano estaba completamente seguro de que ganaría la alcaldía y sería el candidato natural al gobierno del estado. Pero ver los resultados del día de la elección… fue algo que no soportó y que no ha podido digerir. Fue entonces que se alió con Reynoso”, comenta Orozco.

El defenestrado aspirante asegura que los conflictos con Reynoso se intensificaron; algunos fueron escandalosos. Menciona la vez en que el gobernador entregó a Televisa el manejo del estadio Victoria con el equipo Encasa cuando él estaba al frente de la alcaldía.

Expone: “En el convenio con Televisa, era el municipio el que pagaba todos los servicios; se hacía cargo del mantenimiento del estadio, de la seguridad y, además, condonaba el pago de impuestos… Por congruencia no podía suceder esto”.

El otro asunto polémico fue el de la Feria de San Marcos. El gobernador Reynoso decidió ampliar a un mes el periodo de actividades, cuando tradicionalmente éstas se realizaban en tres semanas. En esa ocasión Orozco brincó, pues, dijo, era el municipio que él encabezaba el encargado de la logística de la feria anual.

El entonces alcalde organizó una consulta con el Consejo Coordinador Empresarial, que lo respaldó. Eso provocó el enojo del gobernador, quien finalmente recurrió al amparo y logró su propósito, recuerda Orozco. La comunicación entre ambos se interrumpió. 

Y ahora que Orozco fue designado por el partido como su candidato, el gobernador comenzó a hostigarlo. “Empezaron las auditorías, las revisiones, las denuncias en mi contra”, cuenta a la reportera.

La persecución

El presidente estatal del PAN, Arturo González, opina que el malestar del gobernador se debe a que el Congreso le negó la gestión de un crédito por 2 mil millones de pesos. Esa petición casi le costó la expulsión del partido, dice el dirigente.

“Martín (Orozco) era parte del Comité Estatal y votó contra el gobernador, quien de todos modos consiguió la autorización para la deuda”, asegura González, quien vivió en carne propia el desaire del mandatario en 2007.

Ese año, González se lanzó para la alcaldía de Aguascalientes, pero el gobernador optó por apoyar a Convergencia. El PAN perdió en esa ocasión. “A mí me tocó pagar la factura de pleitos ajenos”, dice el actual dirigente estatal de Acción Nacional.

No obstante esas diferencias que conocían los panistas del estado, el presidente del CEN, César Nava, llevó la situación al límite al optar por la designación de Orozco. Recurrió al mismo método que condujo al fracaso a su antecesor Germán Martínez, dicen los militantes consultados por Proceso.

Ellos aseguran que con la cancelación de la asamblea abierta, Nava pretendió evitar que el gobernador tomara el control total del proceso. Y Orozco insiste: “Estaba claro que quería evitar que yo llegara, y su candidato era totalmente ‘patito’, a modo para el PRI”, señala en alusión a Raúl Cuadra, exsecretario de Finanzas y actual diputado federal.

El enemigo público número uno que hoy tiene el PAN en esta entidad es Reynoso, su más distinguido militante. Sobre él pesa una nueva amenaza de expulsión, la segunda durante su sexenio, aunque al mandatario estatal no le preocupa.

Algunos correligionarios de Reynoso comentan que a él le resultará muy cómodo culminar su gestión en noviembre próximo y entregarle la estafeta al priista Carlos Lozano de la Torre, cercano al senador Manlio Fabio Beltrones.

“(Reynoso y Lozano) tienen una serie de intereses políticos y económicos que los han unido. Y ven en Martín una amenaza para cierto tipo de proyectos que han ido construyendo, así que necesitan una persona afín”, explica Arturo González.

Jorge Ocejo, delegado del CEN panista para el proceso electoral local, afirma que también oyó cuando Reynoso dijo: “Si es Martín Orozco, apoyaré a Lozano”.

Lozano, candidato de la coalición PRI, PVEM y Panal, prefirió guardar silencio sobre su relación con el gobernador y las acusaciones del PAN por su presunto pacto con Reynoso y su cercanía con el senador Beltrones.

El 18 de febrero, cuando César Nava anunció que no habría convención interna en Aguascalientes y que Martín Orozco Sandoval sería el candidato a gobernador, éste buscó al gobernador Reynoso, y se reunieron un par de días después.

Orozco le pidió llegar a un acuerdo de partido, sentarse a dialogar con el presidente del CEN. Recuerda que Reynoso le dijo que sí, “pero nunca lo hizo. Me consta que el dirigente nacional buscó todos los acercamientos, y el gobernador nunca quiso”.

Tan radical fue su rechazo a la decisión del CEN panista, que el mandatario ordenó a los funcionarios que él mismo había propuesto para las candidaturas reintegrarse a las funciones de sus cargos.

Otros panistas cercanos a él, quienes tras la ruptura quedaron fuera de las listas, aparecen ahora como abanderados del Partido del Trabajo y Convergencia, como Pedro González, quien compite por la alcaldía de San José de Gracia, y Humberto Gallegos, quien busca la de Calvillo.

Las postulaciones fueron aceptadas por el dirigente del PT, Héctor Quiroz García, cuyo hermano es el juez sexto de lo penal Alfredo Quiroz García. Él fue quien resolvió dictar el auto de formal prisión a Martín Orozco por las acusaciones de tráfico de influencias, en una instrucción sorprendentemente expedita que hoy tiene al panista en suspenso.

–¿Al gobernador no le importa entregarle el poder al PRI? –se le pregunta a Orozco.

“No es un hombre de partido… se la quiere entregar a su amigo (Lozano). Su gran coraje fue que el PAN no se prestó al juego de poner un candidato ideal para que ganara su amigo.”

 

 

 

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