Yucatán: El inminente sabor de la derrota panista

miércoles, 12 de mayo de 2010

En Yucatán se encuentra en juego un bastión emblemático del PAN, o si se quiere uno de sus últimos reductos: la alcaldía de Mérida. Durante dos decenios ese partido impuso su hegemonía en la capital del estado, poder que ahora podría derrumbarse debido a las embestidas del PRI. Por ejemplo, el priismo ha movilizado a operadores electorales de probada eficacia, muchos de ellos al servicio del gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto.

MÉRIDA, YUC., 12 de mayo (Proceso).- - Otrora hegemónico, al panismo yucateco lo acecha el fantasma de la debacle total...

Entre acusaciones mutuas, el PRI y el PAN se disponen a librar, el domingo 16, una contienda con la que se abre el telón del calendario electoral 2010 y cuyos resultados serán indicativos de lo que podría representar la nueva correlación de fuerzas entre ambos partidos en los estados donde habrá comicios.

Más aún, las tendencias que se impongan tras la jornada podrían influir incluso en la sucesión presidencial de 2012.

“Sabemos la importancia que tienen estas elecciones de Yucatán… serán un parteaguas para el PRI y para las elecciones de 2012”, afirma la presidenta estatal de ese partido, Alaine López Briceño.

El pasado 17 de abril, en una visita que realizó para apoyar a la candidata panista a la alcaldía de Mérida, Beatriz Zavala Peniche, la coordinadora de la bancada del PAN en la Cámara de Diputados, Josefina Vázquez Mota, puntualizó que aquí “se juega no sólo esta ciudad y el municipio de Mérida, sino el destino de muchos territorios del país”, razón por la cual, dijo, “no se trata de una elección más…”.

La pugna más encarnizada se libra en el ayuntamiento de Mérida, desde hace dos décadas en poder del PAN; aunque son cuatro los candidatos que compiten por esa alcaldía, sólo dos tienen posibilidades reales de triunfo: la priista Angélica Araujo Aragón y la panista Zavala Peniche.

 Los bandos de las dos aspirantes se han acusado mutuamente de incurrir en trapacerías electorales. En esas prácticas se han visto inmiscuidos tanto el gobierno federal como el estatal.

 “¡Vamos a recuperar Mérida! Vamos bien y estamos jugando limpio. Tanto el gobierno de Ivonne Ortega Pacheco como el PRI hemos sido muy respetuosos de las instancias y las leyes. El PAN es el que menos debe opinar en este tema, porque tenemos demandas contra la Sedesol y el gobierno federal, que siguen coaccionando el voto a través del programa Oportunidades”, sostiene la lideresa del PRI en respuesta a las quejas del PAN.

“¡Es el colmo del cinismo!”, exclama Zavala Peniche, senadora con licencia, respecto de las acusaciones del PRI, e irónica alude al “ejército cazamapaches” que bajo el mando del diputado federal Felipe Cervera, hijo del exgobernador Víctor Cervera Pacheco, operará el 16 de mayo.

 “¿Qué va a hacer? ¡Se va a perseguir la cola, yo creo!”, exclama.

A su vez, la presidenta estatal del PAN, Magaly Cruz Nucamendi, destaca que en esta elección se juegan “dos diferentes formas de hacer gobierno: el gobierno exitoso del PAN, que ha gobernado Mérida dos décadas, y el gobierno del PRI, que tiene a los ciudadanos en el abandono. A eso le sumamos el descaro, el cinismo, la impunidad, la frivolidad y el terror que ha sembrado la gobernadora”.

Enumera las múltiples denuncias que el PAN ha promovido “por la intromisión completa de la gobernadora” y sostiene que Ortega Pachecho está preparando “una elección de Estado en la que todo el aparato gubernamental y el presupuesto están a disposición de su partido. Si a eso se agrega la parcialidad del órgano electoral, ya podrán imaginar lo que vamos a vivir…”.

 “Aquí tenemos un clon de Peña Nieto”, dice Cruz Nucamendi en alusión a la mandataria, y advierte que el proyecto del PRI yucateco forma parte del engranaje que encabeza el gobernador del Estado de México en su carrera por la sucesión presidencial de 2012.

“Él ha estado aquí desde la elección de 2007, cuando Ivonne fue electa gobernadora. También está metido el grupo de gobernadores afines. Muestra de ello es que hoy está aquí el diputado Felipe Hernández, compadre de la gobernadora y operador de Peña Nieto, operando la campaña con dinero de otros estados.”

“Gobernación no actúa”

En entrevista por separado, Zavala Peniche, quien fue la primera secretaria de Desarrollo Social en el gabinete del presidente Felipe Calderón, asegura: “Hoy nos enfrentamos a un monstruo que no queremos que permee nuestra sociedad”.

Además, se queja del marcaje personal que, asegura, le ha puesto el gobierno estatal, así como de la falta de pulcritud en el proceso. Sostiene que el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, no ha hecho nada para garantizar “el respeto al estado de derecho y a las garantías individuales”.

Aunque en algunos círculos se especula sobre la posibilidad de que la alcaldía de Mérida pudiera haber sido previamente negociada entre el gobierno federal y el PRI a favor de este partido, la candidata panista rechaza la versión y asegura que “la ciudadanía no lo permitiría”.

 “Lo que siento –añade– es que debe haber una intervención mayor de la Secretaría de Gobernación. Hay una intromisión del gobierno estatal hasta en las instancias que son del gobierno, y como consecuencia existen cinco delegaciones que permanecen acéfalas, entre éstas las de la PGR, el Infonavit y el IMSS, porque a cada propuesta la gobernadora dice: ‘no quiero’. 

 “Ya hay que poner un alto. Debe guardarse el orden republicano y eso lo tiene que garantizar el gobierno federal, en particular el secretario de Gobernación.”

Pese a todo, niega que su partido la haya abandonado en esta contienda y aclara que no tiene ningún conflicto personal con Gómez Mont.

“Y por cierto, lo tengo que decir, el modelo Peña Nieto es similar al de Ivonne Ortega. Son parte del mismo engranaje, y lo que se ve en el Estado de México se reproduce aquí. Por ejemplo, la inversión publica en las televisoras, y señalo el caso particular de Televisa, en la que el gobierno del estado ha gastado alrededor de 400 millones de pesos”, señala Zavala Peniche.

Por su parte, la candidata del PRI a la alcaldía de Mérida, Angélica Araujo Aragón, asegura que se mantiene ajena a las acusaciones del PAN.

“Cada partido tiene sus estrategias y yo las respeto, aunque no siempre las comparta. Mi campaña ha sido de propuestas, respeto y juego limpio, porque éste es el camino que los ciudadanos me marcaron para rediseñar Mérida y ponerla al día en los temas del siglo XXI. Los meridanos desean propuestas y compromisos, no descalificaciones.”

Para enturbiar todavía más el proceso electoral, el sábado 1 estalló un escándalo en el Instituto de Procedimientos Electorales y Participación Ciudadana (Ipepac) al detectarse, por un lado, un faltante de 22 mil 600 boletas para la elección de ayuntamiento de Mérida, y, por otro, un sobrante de 68 mil 250 papeletas.

Por este hecho fue destituido el director de Procedimientos Electorales y Participación Ciudadana del órgano electoral, Valentín Rivas Miranda.

Descrédito institucional

El representante del PAN ante el órgano electoral, Orlando Pérez Moguel, asegura que, sin haber iniciado la Contraloría una investigación al respecto, el Consejo General del Ipepac aprobó una nueva compra para subsanar el faltante de papeletas, sin considerar que en Mérida hay un excedente de más de 65 mil boletas y 3 mil más para el resto del estado.

–¿Cuántas boletas sobrantes hay en total? –se le pregunta al consejero Néstor Santín Velázquez.

–No sabemos, pero no hay ningún intento de maniobra fraudulenta.

Asegura que Rivas Miranda faltó a su responsabilidad al tomar decisiones sin consultar al Consejo General, y explica que el faltante se originó por “un error de dedo” en el pedido, y el sobrante, al aceptar que la empresa, por cuestiones técnicas, redondeara a múltiplos de 100 las boletas por cada sección electoral.

A la lista de problemas que enfrenta el Ipepac se sumó la destitución de su director de Capacitación Electoral, Daniel Rochel Novelo. La causa: organizó en su domicilio particular un acto para apoyar a la candidata del PRI.

Araujo sale en defensa del instituto: “Todo cuanto acontece en el Ipepac es vigilado por los representantes de todos los partidos políticos participantes en este proceso electoral, por lo que prevalecen plenas garantías para la realización de unas elecciones transparentes, democráticas y participativas”.

Para caldear aún más el ambiente, el miércoles 5, presuntos policías estatales vapulearon al diputado priista Ismael Peraza Valdez, quien sufrió fracturas que ameritaron varias intervenciones quirúrgicas.

 El legislador, disidente en su partido, responsabilizó del ataque y de lo que pueda ocurrirle a la gobernadora; al secretario de Gobierno, Víctor Sánchez Álvarez; al procurador Héctor Cabrera Rivero, y al diputado federal Rolando Zapata Bello.

Peraza Valdez, expresidente del Movimiento Territorial, fue representante del gobierno de Ortega Pacheco en el Distrito Federal hasta el 17 de diciembre de 2009, cuando renunció tras enfrentarse con la mandataria a la que acusó de tener secuestrado al PRI y de imponer candidatos. Ahora a él se le acusa de operar a favor del PAN en los distritos IV y V de esta capital, focos rojos para el PRI en esta contienda.

Manipulaciones

El sociólogo José Luis Sierra, esposo de la exgobernadora y expresidenta nacional del PRI Dulce María Sauri Riancho y analista político, advierte que para manipular la votación los operadores de Ortega Pacheco, a quien califica como “campañera de Peña Nieto”, están manejando un flujo de entre 20 mil y 50 mil migrantes yucatecos, quienes desplazan su domicilio entre Yucatán y Quintana Roo para votar según convenga. 

“Lo llaman viaje de promoción electoral. Lo tenemos detectado y se cubre en tres etapas: un fin de semana vienen para tramitar el cambio de domicilio; otro para recoger la credencial, y otro para votar”, explica, y añade que esto “se encuentra focalizado en comunidades rurales.”

 Esta estrategia, dice, se practica desde que Cervera Pacheco –tío de la gobernadora– y Mario Villanueva Madrid eran gobernadores de Yucatán y de Quintana Roo, respectivamente.

 Detalla que Ortega Pacheco y el gobernador de Quintana Roo –donde en julio próximo habrá elecciones para la gubernatura, ayuntamientos y diputaciones–, Félix González Canto, son compadres de Felipe Enríquez, quien, a su vez, es uno de los principales operadores políticos de Peña Nieto.

Argumenta que el dinero inyectado a las campañas del PRI, en especial a la de Araujo, proviene del lavado de dinero, pero no del narcotráfico, sino de los especuladores de tierras con los que Ortega Pacheco tiene tratos. Para ellos, señala, es muy importante el triunfo de la candidata priista a la alcaldía de Mérida.

“El arquitecto Pedro Espadas, pareja de Angélica Araujo, controla los negocios de tierras en su condición de vicepresidente de la cartera de fondos públicos de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de la Vivienda. Y en este proceso de lavado de dinero, Felipe Enríquez era clave porque operaba en el Registro Agrario Nacional”, afirma. 

 El sociólogo, quien desde hace dos meses impulsa el voto útil en contra de la candidata del PRI, señala que el gobierno federal se ha negado a cumplir su función de meter orden y el PAN no ha sabido capitalizar el descontento popular que hay en contra de la mandataria y su gobierno.

“Su imagen ya está gastada, sus excesos la desgastaron”, sentencia.

Y aunque en los últimos días el PRI se quejó por unos espectaculares del PAN que aparecieron en la ciudad con la imagen de un dinosaurio rojo y la leyenda “Blanca Mérida, no dejes que te pinten de rojo”, cuya autoría se atribuyó al publicista español Antonio Solá, José Luis Sierra sostiene: “Eso no prueba la intervención de Solá, porque esa frase no es de él, sino mía”. 

Considera que esta elección repercutirá en las que siguen: “Sí influirá; no es un castillo construido con fichas de dominó, pero hay alianzas…”.

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