La Iglesia de San Andrés, atracción turística en Hidalgo

domingo, 16 de mayo de 2010

EPAZOYUCAN, Hgo, 16 de mayo (apro).- Construida en 1540, la iglesia y exconvento de San Andrés Apóstol es la mayor atracción turística de este pueblo situado a 25 minutos de la capital del estado, Pachuca.

Epazoyucan significa “lugar de mucho epazote”, la planta con la que los mexicanos condimentan algunos de sus alimentos básicos. Es un poblado pequeño y, como tantos otros en el país, gira en torno a su iglesia, que es su atracción principal. Fue fundada entre 1540 y 1541 por los frailes agustinos y desde hace seis años el pueblo venera ahí a la llamada Dama momificada.

La fachada de la iglesia, que en su lado izquierdo tiene una torre-campanario, ostenta en su parte superior diversas inscripciones religiosas que se reproducen en el interior.

Lo que el visitante recibe al entrar es un enorme envigado de madera que sostiene el coro, “uno de los pocos alfarjes del siglo XVI que se conserva en el país”, según se lee en el folleto informativo del convento, que además apunta: “Las vigas tienen 12.50 m. de luz y las tornapuntas que las sostienen se encuentran colocadas a un ángulo de 60 grados”. Además, en las vigas se conservan figuras en relieve de flores y querubines.

En el techo de la iglesia se aprecian los rastros de las pinturas originales que lo adornaron completamente: líneas horizontales y verticales de figuras floreadas que forman cuadrados, en tanto que en los muros se aprecian las inscripciones religiosas llamadas crismones o medallones, tales como: IHS (Jesús Salvador de los Hombres), MA (Miguel Arcángel), MHS (María Salvadora de los Hombres) y XPS (Jesucristo Pastor y Salvador), mismas que por mucho tiempo estuvieron tapadas con cal, pero fueron descubiertas en la década de los sesenta y retocadas.

El atrio, al que se llega por medio de una escalinata, tiene una plataforma que, según estudios, supone estar edificada sobre un antiguo templo prehispánico, práctica de los conquistadores hispanos para desterrar definitivamente la religión antigua.

Dentro de la iglesia se observa un hallazgo reciente: la Dama momificada, una figura femenina que se encontró a unos metros de la entrada hace seis años y que ahora es la máxima atracción.

 

El hallazgo

 

En 2004, al remover el piso de madera del templo, se encontró,

a unos nueve metros de la entrada y escasos 60 centímetros de profundidad, el cuerpo momificado de una mujer, según explica María de Jesús Ortiz Islas, miembro del Grupo de Rescate Agustino de la iglesia y encargada de la visita a la reliquia.

         Para conocerla, los adultos pagan un donativo de 10 pesos y los menores de 5 pesos. El lugar donde se encuentra la Dama momificada está abierto de lunes a sábados de 11 a 17 horas y los domingos de 12  y hasta las 17 horas.

Aunque no se tienen reportes de la momia, por los estudios realizados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) se determinó que era una mujer del siglo XVIII, de 20 a 30 años de edad, y que debido a las condiciones del suelo de diversos minerales se momificó, quedando en una posición rígida, según explica Ortiz Islas.

La Dama momificada está junto a la sacristía, recostada en el centro de una habitación que mide 2 x 3 metros aproximadamente, cubierta por una vitrina. Se ve a detalle su cuerpo, como las famosas momias de Guanajuato. Se observan perfectamente las uñas de las manos y pies, la cabeza, el pliegue de los ojos cerrados, la boca entreabierta y los dientes frontales, además de que conserva la ropa y mortaja con la que fue originalmente sepultada.

De acuerdo con la explicación, se cree que la mujer fue una persona de caridad que por sus buenas acciones fue sepultada en ese lugar. Y es que su vestimenta es una especie de hábito de la orden carmelita y tiene un ramo de laurel en sus pies, mismo que se conserva.

“Por los estudios realizados se dedujo que solía medir 1.55 metros de estatura y que se redujo cinco centímetros con la momificación, además de que en su interior aún posee varios órganos intactos, como los pulmones y riñones”, explica Ortiz Islas.

Cabe mencionar que en la habitación se alcanza a ver una imagen del sigo XVI, en blanco y negro, pintada en una pared de un metro cuadrado aproximadamente. Es la figura de un cristo clavado en la cruz con dos frailes parados, elaborada con chinchilla y baba de nopal, elementos que se solían utilizar a modo de pintura para adornar las paredes en esa época.

 

El exconvento

 

A un costado de la iglesia se encuentra el exconvento, una edificación cuya fachada en forma de arcos ha sido restaurada por el INAH en diversas ocasiones, según el documento citado.

El claustro está conformado de dos pisos en forma cuadrangular. Desde la entrada se ven los arcos y en el pequeño patio central hay una fuente octagonal.

Los arcos de medio punto “son de cantera y de reminiscencia romántica, los cuatro arcos centrales se apoyan en columnas y los dos extremos en los muros respectivos; los capitales tiene hojas parecidas a las de acanto”, se lee en el texto.

Tanto en la parte baja como alta de la edificación se pueden admirar algunas imágenes pintadas en la pared, entre ellas pasajes del Nuevo Testamento, como La última cena y La crucifixión, además de pinturas de frailes, que datan del siglo XVI.

En el segundo piso se expone la vida cultural y social de Epazoyucan en el siglo XX, en obras reunidas por Jesús Sánchez Islas (extrabajador de la iglesia), con ayuda de la gente del pueblo, de acuerdo a la presentación.

 Se trata de 58 imágenes que van desde 1910 hasta 1983, aunque la mayoría corresponde a la década de los cincuenta. Destacan algunas fotos de la iglesia y el exconvento, así como de bodas y fiestas, además de actividades como la charrería.

La visita a Epazoyucan representa, pues, la experiencia del encuentro con un pasado vivo.

El exconvento puede visitarse de lunes a domingo de 9 a 17:30 horas, con un costo de 31 pesos entre semana. El domingo no se cobra el acceso.

Ese lugar se encuentra a sólo 25 minutos de Pachuca, yendo en coche, para lo cual hay que tomar la carretera con dirección a Tulancingo, pasar Pachuquilla y seguir los anuncios hasta llegar Epazoyucan. Si viaja en transporte público, cerca de la terminal principal de autobuses de Pachuca hay uno colectivos que van directo al pueblo donde se halla la Dama momificada.

Y luego de la visita, casi nadie puede resistir una comida tradicional con tortillas recién hechas, acompañadas con frijoles y, claro, epazote.

 

ap/cvb

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