Furia de Titanes

domingo, 2 de mayo de 2010

MÉXICO, D.F., 2 de mayo (apro).- Muchos efectos, muchos, pero también un enorme y escandaloso abandono de la trama, algo parecido a 10 000 BC de Roland Emmerich. Mucha forma y poca sustancia.

Furia de Titanes (Clash of Titans, EU-2010), estelarizada por Sam Worthington y dirigida por Louis Leterrier, es una de las peores películas del año, un intento de blockbuster hollywoodense mal esbozado, con un guión inconsistente y mal trabajado, donde prácticamente todos los personajes son 100% prescindibles.

La historia gira en torno a un pescador llamado Perseo, cuyos padres adoptivos son asesinados por el dios del inframundo, Hades. ¿Por qué? Básicamente porque estaban en el lugar equivocado a la hora equivocada. Y es que resulta que los humanos han declarado la guerra a los dioses del Olimpo. Los humanos se rehúsan a orar por los dioses, lo cual alimenta su inmortalidad.

En represalia, Zeus (Liam Nesson) encomienda a Hades (Ralph Fiennes) que atemorice a los humanos, y si con eso no reaccionan, que libere a una bestia mítica y terrible llamada Kraken para que acabe con la ciudad de Argos. Lo que no queda claro es por qué si acaba con Argos acaba con la humanidad, pero así como existe este hueco, hay decenas en toda la historia.

En fin, Perseo decide vengarse de Hades, pero nadie da un quinto por él hasta que se descubre que es semidios. Y, claro, muchos se unen a su aventura, desde soldados del mismo rey de Argos, hasta cazadores expertos, una semidiosa llamada Lo y un grupo de genios (como los de la lámpara de Aladino, es decir, seres con poderes mágicos). 

Perseo es el único que puede acabar con el Kraken y por consiguiente detener los planes de Hades, quien por cierto posee algunos ases bajo la manga.

La historia avanza de manera insípida e insulsa gracias a los diversos oponentes que se aparecen en el camino de los héroes, pero toda eventualidad tiene más que ver con un videojuego que con una buena estructura narrativa

Sam Worthington está bien a secas, pero con un guión como ese no hay mucho que hacer. Y lo mismo para Liam Nesson.

Lo único que esta cinta genera es furia y hasta frustración, luego de haber pagado un boleto de algo que no vale la pena, y menos en 3D.