Las mujeres del narco

domingo, 2 de mayo de 2010

MÉXICO D.F., 28 de abril (apro).- En este libro que se subtitula “Un viaje al extraordinario mundo de las mujeres de los narcos”, los autores recogen un material extraordinario: las narraciones de seis esposas de los narcotraficantes en Colombia: Brenda, Violeta, Noelia, Pamela, Renata y Frida.

         Claro: sus nombres verdaderos no aparecen. Pero las historias son reales.

         Dicen los editores de Aguilar:

         “Las Fantásticas es un testimonio valiente, desgarrador y emocionante, de soñadoras y desilusionadas que compartieron sus días más intensos con los hombres fuertes del narcotráfico de Colombia. Hasta ahora nadie había contado cómo es la vida de las mujeres de los narcos, ni hasta dónde llegan aquellas sencillas jovencitas para convertirse en compañeras de reconocidos delincuentes. He aquí los testimonios de las seis mujeres Fantásticas que inspiraron una serie de televisión llena de sensualidad y violencia.”

El siguiente es el fragmento inicial del prólogo:

“A las mujeres que amable y voluntariamente se prestaron para relatar las historias que aparecen en este libro las bautizamos como las Fantásticas. Ellas son parte de un grupo de mujeres colombianas que se distinguen de las demás por las circunstancias extraordinarias en que les tocó vivir, en un momento particular de la vida nacional. No son reinas de belleza ni presentadoras de televisión ni famosas modelos. Son, sencillamente, mujeres: hijas, hermanas, madres, esposas, amantes… El adjetivo con que las bautizamos quiere destacar la singularidad de sus historias --extraordinarias, casi inverosímiles--, no sus atributos ni sus virtudes. Este libro es un recuento de su vida al lado de peligrosos narcotraficantes, no un juicio de valor sobre sus actos y decisiones.

         “Las Fantásticas son las esposas y mujeres de los narcotraficantes colombianos. Punto. Esposas, por un lado, porque contrajeron matrimonio con ellos. Mujeres por el otro, porque sencillamente vivieron a su lado; compartieron no sólo su cama sino también su vida. De cualquier modo, con o sin un papel que certifique su unión, fueron siempre las compañeras oficiales, las que mandaban en la casa, las patronas de todo un ejército de empleados que veía en ellas una extensión del poder del jefe; mujeres a las que se les debía respeto y sumisión.

         “Brenda, Violeta, Noelia, Pamela, Renata y Frida. Seis mujeres originarias del Valle del Cauca, no por casualidad sino por la sencilla razón de que en ese departamento colombiano es donde con más fuerza se arraigó en los últimos años el fenómeno del narcotráfico, un cáncer social que empujó no sólo a cientos de hombres en busca del dinero fácil sino también a sus mujeres. Una de ellas lo dijo con toda naturalidad: En Cartago, en esa época, el que no era narco, quería ser. Como si hubiesen brotado de las aguas del río Cauca o simplemente del pavimento de las calles y veredas de los pueblos del norte del Valle, los mafiosos se convirtieron en motor de la economía regional, vergüenza del orgullo nacional y en un pésimo ejemplo para las generaciones venideras. Menos mal que, como dijo otra de las Fantásticas, la situación ahora es distinta.

         “Las Fantásticas no son “prepago”, eufemismo con que se designa hoy en día a las mujeres que pasan una noche o un fin de semana con un mafioso, un político o un empresario a cambio de algunos millones de pesos. Tampoco son prostitutas, aunque reciban dinero a manos llenas de sus maridos. Pero no lo hacen como contraprestación a nada, ni un favor o un servicio. Esto no quiere decir que no sepan, sin embargo, el poder que pueden ejercer sobre los mafiosos ni la propensión de éstos a dar dinero a manos llenas a mujeres bonitas. Pero nunca es una transacción. Es, si acaso, un juego de poder y, ocasionalmente, de supervivencia.  

         “La vida de Las Fantásticas no es un idílico cuento de hadas en el cual todo se consigue con levantar un dedo, ni tiene un pelotón de sirvientes dispuestos a complacer sus caprichos. Los maridos tampoco son príncipes azules cabalgando en brioso caballos. Las Fantásticas sí pasan por etapas de grandeza y ensueño al lado de sus amores, y disfrutan como ninguna otra lo que el dinero en abundancia puede comprar. Se dan lujos ajenos para el noventa y nueve por ciento de la población, como relojes Cartier, Rolex o TechnoMarine, carteras Gucci, Prada, Louis Vuitton, Hermés y hasta viajes en yate o avión privado por el Caribe colombiano, pero, más temprano que tarde, siempre caen, generalmente en picada, y la caída es tanto o mas estrepitosa que la de su marido. Porque, tanto para los mafioso como para sus mujeres, nunca hay un final feliz.”

 

ap/

--FIN DE NOTA--

/v/v

 

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