Perla Szuchmacher

domingo, 23 de mayo de 2010

MÉXICO D.F., 19 de mayo (apro).- “Un enorme árbol ramificado al infinito”, fue la frase con la que la actriz Aidé Boetto definió la personalidad de Perla Szuchmacher --dramaturga, directora y docente argentina, nacionalizada mexicana, especializada en teatro para niños y jóvenes, y fallecida el pasado lunes 10-- durante el homenaje póstumo que amigos y familiares le rindieron en el Teatro Orientación.
La presentación de El rey que no oía pero escuchaba, una de las muchas obras escritas por la maestra Szuchmacher, en este caso para la compañía Seña y Verbo, fue el preámbulo de una emotiva ceremonia dedicada a una mujer que --como señaló Aidé Boetto-- ofreció sus múltiples ramas a mucha gente para dar sombra, para llegar más alto, para construir el mejor teatro para niños y jóvenes…
Fue una mujer a la que sobre todas las cosas le gustaba contar historias. Sabía cómo hablarle a los niños a través de sus obras --a ese que quizá es el público más difícil de todos, porque cuando algo no le gusta nunca le dedicará su atención--, porque nunca perdió la capacidad de jugar, de sorprenderse y de acercarse sin prejuicios a la esencia de las cosas.
“Escribía para todos. Su teatro es emocionante y conmovedor porque habla de las cosas importantes de la vida: el respeto, la identidad, el destino, la libertad, el amor, la verdad y la justicia”, afirmó Aidé Boetto, protagonista de Malas palabras, otra de las obras de Perla Szuchmacher, ganadora  del Premio de Dramaturgia al Mejor Teatro para Niños 2001, que otorga la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil.
Pero Perla no sólo creó espectáculos, también generó espacios para la creación a través de los numerosos talleres que impartió por todo el país; luchó siempre por conseguir recursos para un género teatral menospreciado en México, que se sigue viendo como menor desde el precio que se cobra en taquilla, e incluso por algunos actores y directores como un “mientras llega una mejor oportunidad”.
Si de algo fue consciente a lo largo de su fructífera carrera, y así lo buscó transmitir a través de su obra, es que el teatro es un vehículo de transformación, y por ello dedicó su labor a los más susceptibles de ser transformados.
Perla Szuchmacher permanece a través de sus múltiples obras, como ¡Vieja el último!, Inútil presentarse sin cumplir los requisitos, Hermanitos, Príncipe y príncipe y A la mamá y al papá, por mencionar algunas de las que fueron disfrutadas por los niños y a través de las cuales continuará extendiendo sus ramas para siempre.
La maestra Szuchmacher fue integrante del Sistema Nacional de Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, y formó parte del Consejo Académico del Programa Nacional de Teatro Escolar y de la Dirección Artística de Muestra Nacional de Teatro, en 2007 y 2008.
En junio próximo, la Coordinación Nacional de Teatro del INBA organizará un homenaje en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, para analizar, discutir y reconocer el legado de Perla Szuchmacher al teatro mexicano.