El "mea culpa" de Servitje sobre Marcial Maciel

sábado, 29 de mayo de 2010

Trece años después del boicot publicitario del empresario Lorenzo Servitje al Canal 40  por denunciar los abusos sexuales de Marcial Maciel,  Miguel Ángel Granados Chapa dedicó su columna Interés Público de hace dos semanas a ese tema y la tituló “¿Y don Lorenzo no tendrá nada qué decir?”. Días más tarde, el dueño de la empresa Bimbo, uno de los más generosos patrocinadores de los Legionarios de Cristo, envió una carta al columnista en la que intenta deslindarse de ese episodio. En su descargo, Servitje expone: “Si en aquel entonces hubiera tenido conciencia de esta posibilidad (de apoyar a quienes se atrevieron a denunciar a Maciel), habría buscado, téngalo usted por seguro, otras formas de impedir el escándalo”.

MÉXICO, D.F., 30 de mayo (Proceso).- Lorenzo Servitje, dueño de panificadora Bimbo, lamenta hoy el sufrimiento que provocó a las víctimas de Marcial Maciel por haber retirado en 1997 la publicidad de su empresa al Canal 40, debido a que esta televisora trasmitió, en mayo de ese año, un programa en el que se dieron a conocer los abusos sexuales cometidos por el fundador de los Legionarios de Cristo.

Servitje reconoce que su decisión “favoreció a que quedara impune” Marcial Maciel y también al “descrédito de sus víctimas” que lo denunciaron por sus actos de pederastia. “Pero lo que más lamento –agrega– es el impacto que tuvo en la vida de las personas que se atrevieron a denunciar”.

         Este sorpresivo mea culpa del empresario lo plasma en una carta que dirige al periodista Miguel Ángel Granados Chapa, en respuesta a su columna Interés Público publicada en este semanario bajo el título “¿Y don Lorenzo no tendrá nada qué decir?” (Proceso 1750).

Fechada el lunes 24 de mayo, dice Servitje en su misiva:

Estimado Sr. Granados Chapa:

         Me refiero a su artículo que apareció hace días en la revista Proceso.

         En el citado artículo pregunta usted si tengo algo que decir en relación al gravísimo caso de la pederastia del P. Marcial Maciel y a la decisión que en 1997 tomó la empresa, que en ese entonces yo presidía, de cancelar la publicidad de la que se había hablado con el Canal 40, propiedad del Sr. Javier Moreno Valle.

         Trataré de responderle. No conocí a Maciel, nunca lo traté y no pretendí defenderlo. Cuando supe que la televisora tenía el proyecto de hacer una transmisión sobre su conducta, ante lo monstruoso de los hechos que se le atribuían, decidí no siguiéramos adelante en los planes publicitarios con el Canal 40. Sin aceptar como verdadero lo planteado, dije que no me parecía que debiera mostrarse la miseria humana con fines comerciales o de morbo. Además debo precisar que no encabecé ningún boicot contra la televisora como consecuencia de mi decisión.

Extracto del reportaje publicado en la edición 1752 de la revista Proceso, ya en circulación.

 

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