Robin Hood

domingo, 30 de mayo de 2010

MÉXICO D.F., 30 de mayo (apro).- La interpretación de Russell Crowe como Robin Hood nos remite por momentos al trabajo que  hace muchos años hizo, de la mano de Ridley Scott (en la dirección) y del general romano Maximus, en Gladiador: Un héroe verdadero con un alto nivel de justicia y sentido del deber.

Y, por el argumento de la cinta, se hace difícil no pensar en los sucesos de Corazón valiente.

Pese a las comparaciones anteriores, Robin Hood vale la pena por sí misma: es emocionante e inspiradora y, además, con un gran reparto. A ratos se torna un poco cursi, pero se perdona. Es de lo mejor que ha habido recientemente en cuanto a estrenos comerciales se refiere.

La historia, del dominio común, cuenta las  andanzas de Robin Longstride, un arquero del rey que por azares del destino debe usurpar la personalidad de un noble llamado Robert Loxley. Resulta que mientras regresa de las cruzadas, Robin y algunos de sus compañeros de armas, entre ellos Little John (Kevin Durand) y Will Scarlett (Scott Grimes), son testigos de una emboscada a los hombres del rey.

En realidad llegan hacia el final de la batalla, sin embargo, Robin y sus amigos matan a casi todos los que participaron en la traición.  Mientras ve los cadáveres, Robin encuentra a Sir Loxley (Douglas Hodge) aún con vida. El moribundo le pide que lleve su espada a su padre. Robin, quien se quedó sin padre desde chico, acepta a regañadientes. Esto sólo es el principio de un plan que permitirá a los franceses invadir Inglaterra.

Robin es un guerrero, pero no tiene intenciones de salvar al mundo... aunque poco a poco se irá involucrando en esta lucha de fuerte trasfondo social.

No hay que esperar magníficas escenas de acción ni diversos trucos de arquería del mismísimo Robin Hood. Es, en el plano de las ideas y en el drama, donde esta cita resulta interesante.

Y es que en tiempos de crisis mundial, la idea de un héroe que evite los excesos del poder y ayude a los que menos tienen resulta bastante seductora, y más si está bien lograda.

Otro detalle lindo es el papel de Lady Marion, interpretado por Cate Blanchet, quien encarna a toda una feminista.

Por si se preguntaban, también aparece el fraile Tuck, el príncipe Juan (Oscar Isaac) y el sherif de Nottingham (Matthew Macfadyen), además de un villano extra llamado Godfrey (Marc Strong).

Quizá no llegue a ser un clásico, pero es una cinta memorable. 

 

ap/cvb

--FIN DE NOTA--

/v/v

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