¡Ya era hora! ¿O no?

domingo, 9 de mayo de 2010

MÉXICO, D.F., 5 de mayo (apro).- Estimados lectores: ¡atención! Un peligro de muerte recorre el planeta inquietando a tirios y troyanos, atemorizando a unos y a otros: la comida chatarra.

Los responsables de una vida sana, médicos y nutriólogos, se han unido y a ellos se han agregado políticos, gobiernos e instituciones varias de la alimentación, educativas y de la comunicación, y todas juntas ya iniciaron el combate a dicho peligro.

En estos días, ¿qué persona no se preocupa de su figura, de lo que debe y no debe comer y beber, o en dónde, cómo y por cuánto tiempo debe hacer ejercicio para tener un cuerpo esbelto, elegante, atractivo a los ojos de los demás y los propios? ¿Qué gorda o gordo no ha mirado con envidia a una persona delgada, de elegante línea y de ágiles y graciosos andares y movimientos? Y por lo contrario, ¿qué delgado o delgada no ha mirado alguna vez con conmiseración a alguna persona obesa de andares y movimientos lentos, torpes y pesados?

De estos hechos se desprenden varios resultados valiosos: que la obesidad debida a la ingestión de comida chatarra ya está reconocida --¡por fin!—como un peligro de muerte por necesidad, para la humana naturaleza, por particulares, autoridades e instituciones públicas y privadas, y que particulares, autoridades e instituciones públicas y privadas han tomado la decisión --¡ya era hora! ¿o no?-- de combatirla con todos los medios a su alcance.

Qué bueno que es así, pues la comida chatarra, los refrescos y la falta de ejercicio exponen a los que la consumen y llevan una vida sedentaria a la hipertensión arterial; a una mayor frecuencia de sufrir diabetes; a una menor resistencia de las infecciones y aumento de riesgos en las intervenciones quirúrgicas; a una mayor frecuencia de los cálculos biliares; a una disminución probable de la vida, y a una posibilidad mayor de sufrir de artrosis, es decir, a la degeneración del cartílago de las articulaciones, entre otros males.

Por todo lo anterior, bien está, como dije, esa batalla, pero me resulta paradójico e incluso risible que tantos de ustedes, los humanos, estén en peligro de muerte por consumir comida chatarra; otros, por someterse (por estar a la moda, delgados) a dietas que los llevan a la anorexia y la bulimia, y otros muchos más por no tener que comer.

Ante estas calamitosas situaciones, en verdad que me extraña e incluso me indigna que todavía particulares, autoridades e instituciones públicas y privadas no hayan iniciado también una decidida y enérgica guerra contra esas transnacionales de la alimentación (muchas de las cuales son también productoras de la comida chatarra), que están acaparando millones de hectáreas de tierras de cultivo en países subdesarrollados y emergentes, que es donde sus habitantes están en más riesgo de morir de hambre y donde esas transnacionales, asociadas no pocas veces con capitalistas de esas mismas naciones, se dedican  una agricultura de exportación que reduce el espacio destinado a abastecer a la población local y aumentan el dedicado a productos de lujo o materiales industriales para exportar a los países ricos.

Me extraña, insisto, que no hayan iniciado enérgicas acciones contra esa situación, sabiendo, como saben, que hay estudios que han aclarado, como por ejemplo los del Nobel de Economía Amartya Sen, que no se trata de una cuestión de simple falta de recursos alimentarios, sino de una mala administración de los mismos, tanto a escala mundial como dentro de cada país y de estructuras económicas inadecuadas.

¿Qué esperan para actuar decididamente contra esas empresas? ¿Es que no han encontrado la hora para ello o de qué se trata?

Otra paradoja de ustedes, los humanos, que me trae a maltraer por lo que me afecta, es que tampoco hayan encontrado la hora para emprender una guerra con la comunicación chatarra, mortal para su alma, conciencia, espíritu, entendimiento, psique, inteligencia o como quiera que le llamen. ¿No sienten y dicen que son carne y espíritu, y la parte más importante y que más aprecian es la espiritual? ¿Entonces por qué no defienden a capa y espada lo que más valor tiene para ustedes? Insisto: ¿cuándo encontrarán la hora para hacerlo?

Como ya se me acabó el espacio, próximamente trataré este tema en próxima carta a este buzón.

Espero que sea antes de que la mortal comunicación chatarra me debilite, embrutezca o anule.

Hasta entonces.

EL ESPIRITU (o como quieran llamarme)

 

cvb

--FIN DE NOTA—

 

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