Dan 4 años y medio de prisión a cura pederasta

jueves, 10 de junio de 2010

GUANAJUATO, GTO., 10 de junio (apro).- El cura Laurencio Pérez Mejía fue sentenciado a cuatro años y medio de prisión por Carlos Alberto Llamas, juez segundo penal de San Miguel de Allende, quien lo encontró culpable de corrupción de menores.

El sacerdote fue acusado de cometer abusos sexuales contra una adolescente cuando fungía como párroco en la colonia San Luis Rey, en San Miguel de Allende, en noviembre del 2005.

Sin embargo, Pérez Mejía logró evadir la acción de la justicia durante casi cinco años.

En tanto, se ocupó de otras parroquias en las comunidades de Puerto de Nieto --también en San Miguel-- y Rincón de Tamayo, en Celaya, hasta que fue detenido el 18 de marzo pasado por agentes de la Policía Ministerial del Estado y recluido en el Centro de Readaptación Social (Cereso) de San Miguel.

Llamas Morales dijo a Apro que esta sentencia, enmarcada en el proceso penal B-86/2006, no fue apelada por los defensores del presbítero, ni tampoco por el Ministerio Público encargado del caso.

En su edición 1746, la revista Proceso publicó un reportaje en el que se daba cuenta de cómo Laurencio Pérez fue comisionado a varias parroquias de la diócesis de Celaya aun después de la denuncia penal en su contra, presentada el 12 de noviembre del 2005.

El semanario también expuso los testimonios de familias que revelaron cómo el cura continuó cometiendo pederastia a pesar de las quejas que fueron expuestas a autoridades de la diócesis, que entonces encabezaba el obispo Lázaro Pérez Jiménez, fallecido en octubre pasado.

De hecho, cuando el sacerdote fue detenido vivía con una muchacha a quien conoció en la comunidad Moral Puerto de Nieto cuando ella tenía 13 años y con la cual incluso procreó un hijo que más tarde murió, según contó a Proceso el padre de la joven, Ángel Álvarez.

Una vez que se conocieron estos actos, la diócesis de Celaya admitió haber tenido conocimiento de las prácticas de pederastia del padre Laurencio, y mostró un oficio firmado por el obispo Pérez Jiménez, en el que éste le prohibía impartir los sacramentos, cosa que el clérigo nunca acató.

Aparte, todavía continúa pendiente el proceso que se seguirá al sacerdote al interior de la Iglesia católica, pues corresponderá al nuevo obispo de Celaya, Benjamín Castillo Plascencia –recientemente designado por el papa Benedicto XVI--, integrar el expediente en contra de Pérez Mejía y turnarlo al Vaticano.

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