IFE: A río revuelto..., el saqueo

sábado, 12 de junio de 2010

Compras onerosas o ineficientes, como la de un edificio de 225 millones de pesos y un sistema de monitoreo de 25 millones de dólares, colocan al Instituto Federal Electoral en el balcón de la sospecha. De acuerdo con diversos testimonios, en la institución que preside Leonardo Valdés Zurita están ocurriendo graves y sistemáticas irregularidades; desorden administrativo e improvisación; irresponsabilidad y robos; adquisiciones que no cumplen con los procedimientos y pagos en exceso e injustificados que, pese a los reportes de la Contraloría General, se mantienen en total impunidad...

MÉXICO, D.F., 12 de junio (Proceso).- Irregularidades administrativas sistemáticas o recurrentes, así como la extraña compra de un edificio, han puesto al presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), Leonardo Valdés, bajo sospecha de ineptitud y corrupción.

La Contraloría General del IFE, creada por el Congreso para someter a escrutinio el manejo de recursos de la institución, identificó un desorden administrativo en las áreas centrales y descentralizadas durante 2009, como robos, adquisiciones sin cumplir con los procedimientos y pagos en exceso e injustificados, lo que ya se había observado también en 2008.

Sin embargo, las auditorías y revisiones del contralor Gregorio Guerrero Pozas detectaron un caso que tiene preocupados y molestos a los consejeros y que agudizó sus pugnas: la compra, en diciembre de 2009, del edificio de Acoxpa 436, en la colonia Exhacienda de Tlalpan, por 262 millones de pesos, al que previo a la compra el IFE invirtió 31 millones de pesos en remodelación, pese a que sólo tenía autorizado medio millón de pesos.

En este contexto se produjo, el viernes 11 de junio, la renuncia del director ejecutivo de Administración del IFE, Fernando Santos Madrigal, justamente quien operó la compra del edificio y a quien Valdés sustituyó provisionalmente con Alfredo Ríos Camarena, su coordinador de asesores.

Las sospechas que recaen sobre el presidente del IFE no solamente tienen que ver con la compra del edificio –de la que Valdés, en apego a su estilo, informó a los consejeros sólo cuando ya había cerrado la operación–, sino también con un antecedente igualmente extraño.

Extracto del reportaje que se publica en la edición 1754 de la revista Proceso, ya en circulación.

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