El mejor indio, el muerto; el mejor minero, igual

domingo, 13 de junio de 2010

MÉXICO, D.F., 13 de junio (apro).- El levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en enero de 1994, hizo más evidente la crítica que constantemente se ha hecho al gobierno mexicano, aun desde antes de aquella fecha, por sus prácticas discriminatorias.

Y es que mientras exalta las culturas mesoamericanas e incluso se ufana de llevar magnas exposiciones de arte prehispánico al extranjero, de manera permanente desprecia al “indio vivo”, en tanto que las comunidades indígenas siguen viviendo en la miseria, la desigualdad y la discriminación.

Los contrastes no parecen cambiar. En el Museo Nacional del Virreinato se inauguró, el pasado sábado 5, la exposición Plata. Forjando México, en la que se reúnen 550 obras de orfebrería provenientes de “las colecciones más importantes de México, así como de las Islas Canarias, donde se preserva la mayor colección de platería americana”, según información del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a cuya red de museos pertenece el del Virreinato.

La muestra fue inaugurada por el director general del INAH, Alfonso de Maria y Campos, y por José Manuel Villalpando, coordinador ejecutivo nacional de las Conmemoraciones 2010. En el acto se destacó que las obras corresponden a los siglos XVII al XIX, y que fue durante la época colonial cuando la plata mexicana “circuló por todos los continentes en forma de moneda”.

         Se afirmó, además, que todavía hoy, ya en el siglo XXI, México se ha “reposicionado como el primer exportador de este metal a nivel mundial”, por lo que la exposición da cuenta de que “los destinos de la nación han sido y seguirán ‘fundiéndose’ con el argento”.

         Y así como no hay mejor indio que el muerto, según la frase común nada exenta de certeza, parece que en los discursos de los funcionarios y la exposición misma se pueden ensalzar los hechos históricos, pero omitirlos o desvincularlos de la realidad actual.

De María dijo, por ejemplo, que “las medidas tomadas a raíz de las Reformas Borbónicas, entre ellas la exacerbada explotación minera, cuyo fin era solventar los conflictos internacionales de España, además de las ideas libertarias emanadas de Francia, Inglaterra y Estados Unidos, crearon un ambiente propicio para la guerra de Independencia que encabezaron Hidalgo, Morelos y otros de nuestros héroes”.

         Villalpando no se quedó atrás, al considerar que “seguramente parte del dolor, del agravio, del enojo de mucha gente que se lanza a la guerra en 1810 y que volverá a hacerlo en 1910, es precisamente de los mineros ofendidos por los dueños de la minas.

         “¿Cómo no recordar aquellos archivos de don José de la Borda, cuando a mediados del siglo XVIII, ante la crisis mundial de la plata, decide bajar el sueldo de los mineros a la mitad?... ¡Cómo no iban a levantarse en armas los mineros siguiendo a Miguel Hidalgo!... De la fecunda y laboriosa extracción, al trabajo fino y delicado del orfebre, pero los brazos fuertes y sufrientes del minero, la patria se ha forjado alrededor de la plata.”

         No bien transcurrieron dos días de la inauguración de la muestra, que estará abierta al público de junio a octubre, cuando agentes de la Policía Federal tomaron por la fuerza, el pasado domingo 6, las instalaciones de la mina de cobre de Cananea, en Sonora, resguardada desde hace tres años por trabajadores de la Sección 65 del Sindicato Minero.

         Los trabajadores habían tomado las instalaciones desde julio de 2007, al estallar una huelga para protestar por insuficientes medidas de seguridad, pero en febrero pasado el Tribunal Colegiado declaró sin efecto la huelga, de manera que la parte patronal pudo recobrar el control de la mina.

         Tanto los trabajadores como habitantes de la localidad de Cananea denunciaron que, contrario a lo informado por la Secretaría de Gobernación, el desalojo no fue pacífico y ellos fueron golpeados por la fuerza pública.

         Pocas horas después de la toma de Cananea, la policía de Coahuila tomó también las instalaciones de la mina de carbón de Pasta de Conchos y desalojó a integrantes del Colectivo Familia Pasta de Conchos.

         La mina estaba cerrada desde febrero de 2006, luego del accidente que costó la vida de 65 trabajadores, 63 de los cuales aún no han sido rescatados.

De acuerdo con los familiares, hay una suspensión definitiva para trabajos de explotación en la mina, pero luego del desalojo prevén que se violará esa suspensión “con el aval y el apoyo del gobierno federal, que no hace otra cosa que simular legalidad”.

         Y otra historia muy larga y documentada en diversos medios es la de Minera San Xavier, que no sólo ha afectado a trabajadores y dañado el patrimonio histórico y cultural, sino que también ha puesto en riesgo la salud de los habitantes de San Luis Potosí.

Ahí hay también una historia de represión contra quienes se han opuesto a los trabajos de la empresa canadiense que explota oro y plata.

         Sin embargo, los funcionarios sólo recuerdan a los mineros muertos que participaron en las luchas por la Independencia y la Revolución mexicana, aunque las condiciones que los llevaron a esas gestas no hayan cambiado en 200 años.

 

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