Baño de sangre en penal de Mazatlán; 28 muertos y tres heridos

lunes, 14 de junio de 2010

MÉXICO, D.F., 14 de junio (apro).- El Penal de Mazatlán fue escenario hoy  de una cruenta batalla entre internos pertenecientes a grupos antagónicos, con un saldo de 28 internos muertos y tres lesionados, dos de ellos policías estatales, según confirmó el secretario de Seguridad Pública, Alberto Acuña Armenta.

De acuerdo con información difundida por los diarios locales, 17 de las víctimas fueron literalmente acribilladas en el interior del módulo 21, donde se encuentran recluidas aquellas personas consideradas de alta peligrosidad. Este primer ataque ocurrió a las 9:30 horas de la mañana y, de acuerdo con las autoridades locales, todos los internos que perdieron la vida pertenecían a la organización de Los Zetas.

En el conteo inicial, autoridades de la Secretaría de Seguridad Pública no incluyeron tres muertos más que aparentemente formaban parte del grupo agresor, es decir, de matones al servicio del cártel de Juárez.

A pesar de que la fuerza pública tomó el control del penal, a las 13:30 horas una riña en el módulo 5 dejó como resultados dos víctimas más.

El salpicadero de sangre no paró ahí: A las 14:40 horas, las autoridades ministeriales tomaron conocimiento de la muerte de cinco internos más en el módulo 11 y más tarde, a las 15:35 horas, la violencia alcanzó al módulo 9, donde tres internos fueron asesinados. Las tres víctimas tenían heridas producidas por arma blanca.

De lo sucedido en el interior de la prisión, sólo se tienen algunos datos sueltos del primer incidente:

Por ejemplo, que los sicarios del cártel de Juárez golpearon e hirieron de bala a dos custodios. Ya con el camino libre, ingresaron al módulo 21 y dispararon contra los internos que en ese momento se encontraban ahí.

Durante el tiroteo, empleados administrativos del penal se resguardaron en un área especial, en tanto el personal operativo intentaba poner orden.

Fueron 15 minutos de terror, donde los agresores se adueñaron de la situación.

Una vez controlada la situación, las autoridades policiacas encontraron junto a los cadáveres un fusil AK-47, de los conocidos como "cuerno de chivo", así como tres pistolas de diferentes calibres.

Luego del incidente, el edificio del CECJUDE fue resguardado por elementos de las policías municipal, estatal y federal, así como por efectivos del Ejército Mexicano.

La matanza de este lunes es una expresión más de la pugna que mantienen los cárteles de Juárez, que comanda  Vicente Carrillo Fuentes, y el de Sinaloa, que jefatura Joaquín Guzmán Loera e Ismael El Mayo Zambada, por el control de la venta de estupefacientes en el interior de los centros de reclusión.

Los antecedentes

El más reciente enfrentamiento dentro de los penales de este estado, se registró el pasado 8 de junio, cuando degollaron a seis presuntos sicarios en el reclusorio de Culiacán.

Ante lo sucedido, hasta ese día, el gobernador Jesús Aguilar Padilla aprovechó para justificarse y a la vez, deslindarse del conflicto: “Existen fallas en del sistema penitenciario, como el que se encuentren reos de alto riesgo en reclusorios que carecen de las condiciones de máxima seguridad”.

“En reiteradas ocasiones hemos solicitado la reubicación de los reos de alto riesgo, ya que los penales no están a la altura de esta peligrosidad… El traslado no se ha realizado por la saturación que existe en otros penales, tal es el caso de Culiacán y Mazatlán”.

El pasado 24 de abril, Juan Maximino Montiel Agüero, César Gustavo Arellano Quintero, Juan Arellano Chiquete y Jesús Alejandro Raigoza, pistoleros vinculados por la PGR con el grupo de EL Chaguín, operador de los hermanos Beltrán Leyva, fueron detenidos en Escuinapa con un potente arsenal, e ingresados al penal de Mazatlán, media hora después de su llegada, fueron asesinados.

Otros de los casos más sonados, sobre pugnas suscitadas por el dominio del espacio penitenciario en los penales de este estado, se remontan al 16 de julio de 2008, cuando murieron cuatro presos y dos más resultaron heridos en una balacera entre pistoleros de los cárteles de Juárez y de Sinaloa en el penal de Mazatlán.

Después, el día 27 de ese mismo mes fue asesinado en el penal de Aguaruto Victoriano Araujo Payán, hermano de Gonzalo Chalo Araujo, lugarteniente de Joaquín El Chapo Guzmán.

Posteriormente, el 11 de octubre de ese año, fue encontrado muerto en su celda del módulo 1 Óscar López López, a quien se le atribuyeron los asesinatos, ocurridos un mes antes -el 8 de septiembre-, de los reclusos Alfonso Reyes Ochoa y Francisco Javier Beltrán León.

Dos días después, en la mañana del lunes 13, varios presos del penal de Culiacán, Sinaloa, vinculados al crimen organizado, iniciaron una trifulca en uno de los módulos. La gresca se extendió a otros dos más. El saldo: dos internos muertos y siete heridos. Los alborotadores iban armados con tres pistolas: dos de calibre 9 mm y una 38.

Posteriormente, el viernes 17, dos granadas de fragmentación fueron detonadas por desconocidos en el módulo 5 de la penitenciaría de Culiacán. La explosión provocó heridas a siete internos.

El subsecretario de Prevención y Readaptación de Seguridad Pública en Sinaloa, Ricardo Serrano Alonso, en ese entonces, declaró que los asesinatos ocurridos en las últimas semanas en las cárceles de la entidad evidencian que el crimen organizado llevó su guerra al interior de estas instituciones, donde los sicarios detenidos durante el operativo Conjunto Culiacán-Novolato purgan sus condenas.

 

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