Obtiene Bill T. Jones su segundo premio Tony

viernes, 18 de junio de 2010

MÉXICO, D.F., 18 de junio (apro).- Por segunda ocasión, el coreógrafo estadunidense Bill T. Jones ganó el Premio Tony, otorgado a lo más destacado de Broadway por Fela.

No fue nada fácil porque el destacado creador competía contra Twyla Tharp, la famosa coreógrafa de danza contemporánea que montó la coreografía para el musical Come fly away, inspirado en las letras de las canciones que interpretaba Frank Sinatra.

Fela es un espectáculo  inspirado en el cantautor nigeriano Fela Kuti, al que se le considera como el padre de la música nigeriana moderna. Stephen Hendel, productor de la obra que ganó tres premios Tony, escuchó su música por vez primera por casualidad y quedó impactado por su ritmo y por la dramática de este gran nacionalista.

Por su parte, Bill T. Jones está considerado una de las glorias artísticas de  Estados Unidos. Curiosamente también es conocido por su activismo político, beligerancia y negativa por complacer al público sólo por llenar un teatro.

Nacido en 1952 en el pleno florecimiento del Ku Kux Klán, T. Jones hizo una carrera artística a partir de una desafiante actitud y de su afortunado tipo físico que le permitía bailar como su maestra Trisha Brown se lo pedía. En 1982 fundó la Bill T.Jones/Arnie Zane Dance Company, éste último su pareja de vida, que murió víctima del sida. T. Jones es seropositivo.

Sus colaboraciones recientes han sido con artistas de la talla de Lou Reed, Laurie Anderson, y ha sido objeto del conocimiento de escritores como Toni Morrison, la cantante Jessye Norman y el dramaturgo Bob Wilson. Su carrera como coreógrafo abarca más de 100 piezas y giras por más de 30 países. Su obra no sólo pude verse  por su propia compañía, sino que el artista ha hecho colaboraciones para Alvin Ailey Company, el American Balttet Theater y el Lyon Opera Ballet, entre otros.

Entrevistado en Montecarlo por esta reportera en 2002, con motivo de la entrega de la presea Nijinsky a lo mejor de la danza mundial, Jones señaló:

“Para mí, bailar es un misterio, cómo responder a por qué se baila. Es como preguntar por qué se enamora uno. No lo sé: la luz era la correcta, estaba en ese humor, tal vez lo que comí. Lo que quiero decir es que es un misterio porque la gente hace lo que hace. En Estados Unidos, con toda la movilidad que existe con los migrantes, cada generación desea encontrar su lugar y hacer algo.

“¿Cómo se logra atraer la atención? ¿Cómo se logra ser escuchado? Tal vez de pequeño logré que alguien me escuchara y lo utilicé como medio para hacerme una identidad. Para ser visible, el deseo de ser visible y ejercitar el cuerpo y el corazón. Ahí entró la danza. La danza siempre fue un motor y el cuerpo siempre tuvo la energía. De alguna manera eso es lo que creo y esto no tiene que ver con lo intelectual. Simplemente hubo el deseo de mezclar el cuerpo y el corazón.”

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