Dictan formal prisión a "El Chico Malo"

viernes, 25 de junio de 2010

MÉXICO, D.F., 25 de junio (apro).- El Juzgado Séptimo de Distrito en Materia de Procesos Penales Federales en Jalisco dictó auto de formal prisión contra Alberto Mendoza Contreras, El Chico Malo, presunto operador del cártel de los Beltrán Leyva, por los presuntos delitos de delincuencia organizada, operaciones con recursos de procedencia ilícita, acopio de armas de fuego y posesión de cartuchos, ambos de uso exclusivo de las fuerzas armadas.

El Chico Malo fue detenido el pasado 18 de marzo en el municipio de San Pedro Garza García, Nuevo León, junto con cuatro de sus cómplices, quienes se encuentran recluidos en el penal federal de Tepic, Nayarit.

En 2009, Alberto Mendoza Contreras, actualmente preso en el Centro Federal de Readaptación Social número 2, ubicado en Puente Grande, Jalisco, tomó el control de la plaza de San Pedro Garza García, luego de las detenciones de Héctor Huerta Ríos, La Burra, y Rodolfo López Ibarra, El Nito.

De acuerdo con investigaciones de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), El Chico Malo trabajaba con Pedro Velázquez Amador, La Piña, así como para diferentes cárteles, principalmente para los Beltrán Leyva, aunque también colaboró con Nacho Coronel y Juan Esparragoza Moreno, El Azul, localizando a personas buscadas por esas organizaciones delictivas.

Al momento de ser detenido, el pasado 18 de marzo, junto con sus cuatro cómplices, Alberto Mendoza Contreras confesó que trabajaba para el alcalde de San Pedro, Mauricio Fernández Garza, y su “grupo rudo”, que se dio a conocer en el mismo acto de toma de posesión de Mauricio Fernández, el 1 de noviembre pasado.

Tras las declaraciones de El Chico Malo, Fernández Garza anunció, el 21 de abril pasado, la desintegración del “equipo rudo” que había creado para erradicar el hampa de su municipio.

El panista dijo ese día que había determinado acabar con el también llamado “equipo de limpieza” por las críticas que había provocado, por el costo que implicaba y porque ya había cumplido en el combate a los cárteles que, afirmó, han sido ahuyentados de este municipio metropolitano.

Comentó, asimismo, que empresarios asentados en su ciudad le notificaron que percibían que los índices delictivos habían disminuido y que ya no había “cobro de piso”, como ocurría antes de que comenzara a funcionar ese grupo de acción, del que el alcalde nunca proporcionó detalles.