Homenaje a "El Nigromante"

domingo, 27 de junio de 2010

MÉXICO, D.F., 23 de junio (apro).- Al conmemorarse el 192 aniversario del natalicio del liberal republicano Ignacio Ramírez, El Nigromante, el ayuntamiento de su natal San Miguel de Allende, Guanajuato, le rindió un homenaje durante cuatro días, con la realización de conciertos, una exposición de documentos y fotografías, y la presentación del libro Memorias prohibidas, de Emilio Arellano.

Honrado incluso por sus contemporáneos, como Guillermo Prieto, Justo Sierra y su discípulo Ignacio Manuel Altamirano, a Ignacio Ramírez Calzada se le conoce por ser el artífice de diversas instituciones del país.

El Nigromante creó el Instituto Científico y Literario de Toluca, mediante el cual se dieron becas a jóvenes indígenas; ordenó la creación de la Biblioteca Nacional, con los libros de los antiguos conventos, e igualmente pidió que se hiciera una colección con la obra de pintores mexicanos, además de que fundó la Sociedad Mutualista de Escritores de la República Mexicana, antecedente de la Sociedad General de Escritores de México.

Así lo describe su bisnieto, Emilio Arellano, en el libro Ignacio Ramírez El Nigromante. Memorias prohibidas, publicado el año pasado por Planeta, mediante el cual se dio a conocer un archivo resguardado durante cien años por la familia del liberal del siglo XIX.

Son muchos los pasajes relatados en el volumen de 205 páginas, que revelan a un personaje comprometido con la construcción del México moderno, un Estado laico en el que se separaran determinantemente Iglesia y Estado, y una educación pública, obligatoria, laica y gratuita.

Ignacio Ramírez también fue defensor de la libertad de prensa y uno de los principales impulsores de la Constitución de 1857. Y fue, sobre todo, un gran visionario.

Cuenta Arellano en uno de los capítulos que, luego de la guerra de 1847 con Estados Unidos y aceptados los “vergonzosos tratados de Guadalupe” y otros hechos, en los cuales México perdió más de la mitad de su territorio, le preguntaron a El Nigromante qué opinaba de la tragedia.

Y él respondió así: “El despojo de la Alta California, Texas y otros territorios mexicanos es consecuencia de un problema de demografía pura. El gobierno mexicano consideró ingenuamente que al permitir el ingreso de inmigrantes yanquis, de hordas del país vecino, resolvería la falta de atención y desarrollo de esos territorios, sin saber que a ese lugar tan árido no llegaría lo más sobresaliente de una nueva generación de ilustrados y prominentes empresarios.

“Tan sólo llegó a ocupar esa inmensa extensión territorial un grupo de mendigos y delincuentes sin la mínima gratitud, a quienes les proporcionó un futuro próspero y diferente por decreto. Llegó tal cantidad de aventureros sin oficio, que luego resultaron mayoría sobre los leales mexicanos.”

Tras explicar que se habían mal amparado en la llamada Doctrina Monroe para “despojarnos de esos territorios con diversas excusas” y desconociendo el principio de propiedad privada existente desde el derecho romano y la Ilustración, Ramírez lamentó que México fuese malo para las guerras y asonadas y “mucho más para los reclamos internacionales”, por la sencilla razón de que va contra “su filosofía de vida”.

Sin embargo, avizoró con singular tino que “en un par de siglos México recuperará esos territorios y también lo logrará por un problema demográfico, esta vez a la inversa. Serán tantos los mexicanos en la Alta California, Texas y territorios anexados, que sin violencia ni guerra, pero sí legalmente y mediante un movimiento público, lograrán su reincorporación tácita.

“Serán tantos los nuestros que difícilmente podrán confinarlos a todos. Se capitulará por medio de la justicia divina. Dos siglos en la vida de la nación es un instante. Mexicanos, paciencia, paciencia y a procrear.”

Basta recorrer hoy esos territorios para corroborar que lo anticipado por Ramírez hace 150 años se está cumpliendo, pues hoy son más los habitantes de origen mexicano quienes los pueblan.

El Nigromante nació el 22 de junio de 1818 en San Miguel el Grande, hoy San Miguel de Allende –bautizado así en honor de Ignacio Allende–, y falleció el 15 de junio de 1879 en la Ciudad de México, a consecuencia de un enfisema pulmonar y edema cerebral.

Aunque oficialmente se da como la fecha de su fallecimiento el 15 de julio del mismo año, su bisnieto Emilio Arellano ha hecho la precisión y ha solicitado que sean corregidos los libros de texto.

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