Calderón "padece sordera presidencial": Espino

miércoles, 30 de junio de 2010

MÉXICO, D.F., 30 de junio (apro).- Manuel Espino, expresidente del Partido Acción Nacional (PAN), advirtió hoy que el llamado de Felipe Calderón al diálogo para enfrentar el crimen organizado debe acompañarse de hechos porque muchos mexicanos creen que padece “una enfermedad que se llama sordera presidencial”.

Espino dio a conocer que hoy, en su carácter de presidente de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), envió una carta a Calderón para avalar su decisión de convocar a un diálogo nacional para fortalecer la “estrategia de Estado” contra la delincuencia, pero hizo precisiones.

“Este discurso de unidad, que es el correcto, no siempre ha sido acompañado por la actitud correcta de su gobierno. Mientras dicha actitud no se corresponda con hechos, no será percibida sincera y la palabra presidencial quedará en un soliloquio”, subrayó.

El panista, quien enfrenta un proceso de expulsión del PAN  que dice no temer, le dice a Calderón en la carta que “es necesario que, más allá de las válidas y legítimas diferencias, reconozcamos que nos hermana una causa común y un interés superior, que es México”, y que, con voluntad, generosidad política y responsabilidad, es posible un giro a la lucha contra la delincuencia organizada “para que sea más efectiva y menos sangrienta, más inteligente y menos brutal”.

En la misiva, Espino ofrece a Calderón la colaboración de especialistas internacionales con vasta experiencia en seguridad que han apoyado exitosamente a otros gobiernos latinoamericanos, y le solicita una audiencia “con el fin de entregarle en propia mano varias propuestas en materia de seguridad que hemos elaborado y han tenido la aceptación de diversos gobiernos extranjeros, de parlamentarios y gobiernos locales mexicanos, y de integrantes del cuerpo diplomático acreditado en nuestro país.

“Tiene mi apoyo, el que muchas veces he reiterado, y espero que muy pronto esté dispuesto a restablecer el diálogo conmigo, cancelado unilateralmente desde el gobierno”, añade.

A preguntas de los reporteros, Espino confió en que Calderón ahora sí tenga una actitud distinta ante el problema de la inseguridad, porque solía llamar ingenuos a los que proponían cambiar la estrategia y hasta los acusaba de no querer que se combatiera el crimen.

Pero no sólo él, sino otros funcionarios de su gobierno, como Fernando Gómez Mont, quien llamó “tontos útiles” a las comisiones defensoras de los derechos humanos, y sólo se invita a la mesa a los que a todo dicen que sí. “Esa no es una actitud correcta para el diálogo”.

Pero, además, los partidos políticos, como el PRI, no le creen a Calderón, porque no se cumplen compromisos, como el que firmó el presidente del PAN, César Nava, con la presidenta priista, Beatriz Paredes, teniendo como testigo a Gómez Mont, para evitar las alianzas en el Estado de México.

“(Calderón) tiene que resolver la crisis de credibilidad que tiene el gobierno entre los mexicanos y las fuerzas políticas”, dijo Espino, quien insistió en que se tiene que reconocer que muchos mexicanos piensan que Calderón sufre una “enfermedad que se llama sordera presidencial”.

Sobre la audiencia que solicitó al Ejecutivo, con quien no habla desde antes de dejar la presidencia del PAN, en diciembre de 1998, Espino dijo que está dispuesto a esperar un tiempo prudente.

--¿Pero hasta cuándo lo va a esperar?

--Hasta el 1 de diciembre de 2012.

Por último, el exdirigente panista reiteró que México se encuentra “en la antesala de la narcopolítica”, y que todavía es posible enfrentarla hacia el 2012, cuando podría materializarse con la elección de presidente de la República, gobernadores, diputados, senadores y alcaldes. “No estamos todavía en la era de la narcopolítica, pero puede ser en el 2012.”

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