Estrangulan a seis y marcan sus cuerpos con la letra "z"

lunes, 7 de junio de 2010

CANCÚN, Q. Roo, 7 de junio (apro).- Los cuerpos de cuatro hombres y dos mujeres, fueron descubiertos en un cenote del poblado El Roble, en la delegación municipal Leona Vicario, en la zona suburbana de esta ciudad.

En conferencia de prensa, el procurador estatal, Francisco Alor Quezada, informó que las víctimas, cuyos cuerpos fueron hallados ayer domingo, murieron estranguladas, que los cuerpos presentan cortadas en los costados que fueron hechas post-mortem con armas punzo-cortantes y que, en tres casos, las heridas les reventaron el corazón.

Detalló que los cadáveres fueron marcados con la letra zeta en la piel.

Alor Quezada, desmintió hoy la versión de que a los cadáveres les hayan extraído el corazón, como la misma Procuraduría había informado en un principio.

El funcionario dijo: “se descarta totalmente esa información que se dio en cuanto a que había sido desprendido el corazón de los cuerpos, no es cierto”.

También dio a conocer que dos de los occisos fueron identificados como Francisco Silva Ruiz, de 30 años y originario del Distrito Federal, e Isaías de Jesús Valenzuela Ruiz, de la misma edad.   

Detalló que Silva Ruiz fue identificado en la morgue por su madre, Guadalupe Ruiz Aguilar, quien declaró que su hijo vivía en Leona Vicario en el mismo domicilio que ella y se ganaba la vida cantando en los camiones del transporte público.

En tanto, Valenzuela Ruiz, quien trabajaba como guardia de seguridad en un hotel de Playa del Carmen, en el municipio de Solidaridad, fue identificado por su esposa, Selene Abreu, y estaba reportado como desaparecido desde hace cinco días.  

Añadió que en la necropsia los ejecutados dieron positivo al consumo de cocaína, mariguana y anfetaminas, a partir de lo cual se abre una de las líneas de investigación.

"Estamos investigando, es una línea a seguir, porque los hábitos nos pueden llevar hacia dónde estaban sus actividades", comentó el procurador, y no descartó la posibilidad de que se trate de un ajuste de cuentas entre narcomenudistas.

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