Y retiemble en su centro

lunes, 12 de julio de 2010

MÉXICO, D.F., 7 de julio (apro).- En 2004 se celebraron los 150 años del Himno Nacional Mexicano. Y de nueva cuenta vuelve a ser tema con la conmemoración del bicentenario del inicio de la guerra de Independencia y el centenario de la Revolución Mexicana.

Con ese motivo se realizó, el pasado sábado 3, en la Biblioteca Vasconcelos de Buenavista, la conferencia “Historia y significado del Himno Nacional Mexicano”, a cargo del violinista Carlos Esteva, director de la Orquesta Clásica de México.

Esteva es nieto de José María Esteva, poeta que, como muchos otros, participó en el certamen convocado por el gobierno de Antonio López de Santa Anna para escribir la letra del Himno, del que resultó ganador Francisco González Bocanegra.

Tras la convocatoria para escribir la letra del Himno, Santa Anna lanzó un nuevo certamen para la composición de la música, que ganó Jaime Nunó.

Carlos Esteva se ha dedicado a investigar documental y musicalmente la historia del Himno Nacional y cuenta con documentos y fotografías al respecto.

La letra original tiene diez estrofas, más el coro, y según información del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), el estreno oficial fue el 16 de septiembre de 1854, en el Antiguo Teatro Nacional, “con la presencia del presidente Santa Anna, quien no pudo asistir un día antes a la presentación”.

Al conmemorarse el 150 aniversario de la obra, que por ley es uno de los tres símbolos patrios, el musicólogo y crítico Eduardo Soto Millán relató, en su columna del semanario Proceso, que la composición íntegra se terminó entre marzo y julio de 1854, pero se concibe el 15 de septiembre como su aniversario, pues fue cuando se escuchó por primera vez en el Teatro Santa Anna, en un evento especial para conmemorar la Independencia, al que, según se consigna, tampoco asistió Santa Anna.

Lo interpretaron por primera vez “los solistas Claudina Florentini (soprano) y Lorenzo Salvi (tenor), con coros y orquesta dirigidos, todos, por Juan Bottesini, aunque alguna versión de la historia afirma que la conducción estuvo a cargo del propio compositor”.

Esteva pone énfasis en el hecho de que en la actualidad “muchos de los mexicanos desconocen el significado” de la letra original del Himno. Y es que a lo largo de la historia se han ido suprimiendo varios de sus versos, para quedar en cuatro estrofas y el coro. Se suprimieron, por ejemplo, los versos dedicados al propio Santa Anna, así como a Agustín de Iturbide.

La versión original del Himno Nacional Mexicano se publicó en el Diario Oficial el 5 de febrero de 1854 y se resguarda en el Archivo General de la Nación, además de los resultados de las convocatorias realizadas por el Ministerio de Fomento, Colonización, Industria y Comercio de la República, que entonces encabezaba Miguel Lerdo de Tejada.

Llama la atención que en algunos eventos organizados por la familia del desaparecido Salvador Abascal (su hijo Carlos fue secretario de Gobernación en el gobierno foxista) se interprete el Himno Nacional no en la versión que la Presidencia de la República difunde como oficial, sino exaltando la estrofa dedicada a Iturbide.

Y otro dato interesante va en el sentido de que el responsable de la Comisión del Bicentenario en la Ciudad de México, Enrique Márquez, comentó en un artículo publicado por la revista Nexos, en junio pasado, que el gobierno de Guanajuato encomendó la creación del “Himno del Bicentenario”, que a diferencia de la belicosidad que se le ha señalado al Himno Nacional, parece hecho para una ceremonia religiosa:

         Lindo Guanajuato

Tus peregrinos van rezando

Nuestro Cristo Rey,

Es el buen pastor

De este estado santo.

Quizá más que inventarse himnos nuevos para las fiestas del bicentenario de la Independencia, vale la pena recordar lo que comentó Soto Millán en el 150 aniversario del Himno Nacional. Él dijo que está registrado en Estados Unidos y ello, enfatizó, “deviene en una suerte de aberración y, más que nada, en grave falta, puesto que no sólo se trata de una obra del patrimonio musical mexicano, sino del símbolo --musical-- patrio de la nación... Constituye un cruento atentado a la soberanía nacional”.

Se ha dicho que lo que en realidad está registrado en el país vecino es sólo la música y no la letra, y que fue el propio Nunó quien la registró allá, pero que sus derechos no son privados, sino del dominio público. También hay información en el sentido contrario, es decir, que los herederos de Henneman Harry, con quien Nunó habría registrado el Himno y, por tanto, aparece como coautor ante la Broadcastin Music Incorporated, sí cobran regalías.

 

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