Pide cura orar por sacerdotes perseguidos en Oaxaca

miércoles, 14 de julio de 2010

OAXACA, Oax., 14 de julio (apro).- El párroco de San Pedro Apóstol Ocotlán, Martín Octavio García Ortiz, exhortó a sus feligreses a “mantener la lucha” y organizarse para defender su tierra y sus territorios, su maíz, sus ríos, sus árboles, su salud y su alimentación.
En una carta enviada a los miembros de su parroquia, en la que aclara que nunca buscó ser líder de la lucha que se libra en la entidad contra la empresa minera Cuzcatlán, el presbítero pidió orar “por todos los sacerdotes perseguidos por causa de la justicia”.
El pasado 19 de junio, el sacerdote católico fue secuestrado y torturado por un grupo de priistas del municipio de San José del Progreso, Ocotlán, cuando se dirigía oficiar una misa. Posteriormente fue encarcelado y arraigado durante 20 días, acusado de ser el responsable de un enfrentamiento en esa comunidad, que dejó un saldo de dos muertos.
Los priistas de San José del Progreso, dijo, “me acusan de ser el que ha fraguado todo (para clausurar la exploración que realiza la empresa minera Cuzcatlán)”.
Por esa razón y a casi un mes de los hechos trágicos, agregó, el gobierno “no ha querido declarar mi libertad total en el proceso que me siguen por el asesinato del presidente municipal y el regidor de Salud, pese a que hemos demostrado mi total inocencia”.
El párroco precisó que él de ningún modo puede ser el líder, pues son los pueblos los principales protagonistas de su organización.
Los tres niveles de gobierno, añadió, piensan que la Iglesia actúa igual que ellos, “que compran la conciencia de la gente con programas asistenciales, picos, palas, cemento, pollitos, o hay quienes por una gorrita o un mandil defienden a capa y espada al gobierno, cuando lo único que ha hecho es dar a conocer los bienes y los males del trabajo de extracción minera”.
Lo que hagan las comunidades con sus formas de organización, sus luchas y métodos, dijo, es “solamente de ellos y de nadie más que ellos; la parroquia nunca ha intervenido en ninguna toma de decisiones de la Coordinadora de Pueblos Unidos del Valle de Ocotlán”.
Desde el “exilio”, el padre Martín pide a los feligreses “seguir adelante, no es momento de tener miedos, sino el momento de endurecer más nuestra postura, de ser más necios en la evangelización en sus tres áreas: litúrgica, profética y social”.
Y agrega: “El hecho de que yo no esté presente no quiere decir que todo se acabó, yo sigo siendo el párroco y, aunque en este momento no puedo estar con ustedes, no quiere decir que ustedes aflojen en el caminar. Es la hora de que la espada sea desenvainada para iniciar la lucha más fuerte”.

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