Blake Mora, de fracaso en fracaso

sábado, 17 de julio de 2010

MÉXICO, D.F., 17 de julio (Proceso).- Con el nombramiento de su nuevo secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora, Felipe Calderón confirma que le interesa más una lealtad basada en afectos y complicidades personales que en la visión de Estado o en la eficacia institucional que debería tener el primer círculo presidencial. Y los panistas, que ya se ven en manos de este dúo en el proceso electoral de 2012, comienzan a rezongar.

A Felipe Calderón y José Francisco Blake Mora, el cuarto secretario de Gobernación en tres años y medio de gobierno, los une no sólo la militancia, la abogacía y la amistad de una década, sino la práctica de imponer desde el poder público a candidatos del Partido Acción Nacional (PAN) que luego son repudiados por el electorado.

El caso más reciente que los unificó fue la imposición de Carlos Torres, exsecretario particular de Calderón, como candidato panista a la alcaldía de Tijuana, Baja California, con el uso de los recursos y la estructura de los gobiernos estatal y municipal que orquestó Blake Mora como secretario de Gobierno.

Además de señalamientos de numerosos panistas, enfurecidos por la línea oficial, la delación de un funcionario municipal panista de Tijuana, Gustavo Lemus, acreditó la intervención del gobernador, José Guadalupe Osuna Millán, y el alcalde Jorge Ramos para entronizar a Torres, exdiputado federal, sobre Alejandro Monraz y Javier Castañeda.

Ese operativo gubernamental, que se produjo también con los otros cuatro candidatos a alcaldes y a las 16 diputaciones –que derivó en la peor derrota del PAN en 21 años de gobierno–, lo desmenuzó Lemus, director de Inspección y Verificación, en una charla con un empresario no identificado, difundida el 29 de marzo en YouTube:

“Ayer estuvimos en la noche con el Blake –informa Lemus– y traemos los datos del góber; el gobierno federal anda metiendo la narices, ya hizo una encuesta; el gobierno local, claro, hizo la suya. ¡Cabrón, yo comparo las tres encuestas con la que trae Monraz y andan iguales!

–Órale –dice el empresario–, pero tú sabes que ya la maquinaria se echó a andar.

–Sí, nada más que mucha raza no se esperó a ver qué iba a decidir Jorge Ramos, qué iba a decidir el góber. ¡Nunca miré al góber tan exageradamente interesado en una interna. Creo que ni en la de él.

–Sí, pero sí hace falta que ayude el góber ahí. Carlos tiene que repuntar ya.

–¡Qué cabrón se oye, pero el coordinador de campaña de Torres es el góber y el presidente municipal! He estado viendo cómo se están moviendo. Es como una derrota (sic) personal la que agarró el góber y, luego, va a venir el presidente de la República en dos semanas, creo, a un evento con el Carlos Torres.”

En la conversación con el comerciante de la Zona Norte, donde se ubican los centros nocturnos, Lemus habla de cómo, para sumar apoyos a Torres, Blake Mora reparte cargos a panistas, como la delegación regional del Instituto Nacional de Migración (INM) a Antonio Valladolid, y a Héctor Magaña la dirección de la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT).

Extracto del reportaje que se publica en la edición 1759 de la revista Proceso, ya en circulación.

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