Candidato narco en Coahuila

viernes, 2 de julio de 2010

JUÁREZ, Coah., 2 de julio (apro).- Ser candidato a pesar de haber estado preso por narco es posible, siempre y cuando se haya cumplido sentencia en el extranjero.

         Al menos, eso ha quedado claro en este pequeño municipio, donde el candidato del PRD a la alcaldía, Jesús Cantú Rivera, contiende por segunda ocasión a pesar de haber sido acusado, procesado y sentenciado por narcotráfico en Estados Unidos.

Presentado como empresario y ganadero, Cantú Rivera, de 57 años de edad y apodado “El Chuto”, es propietario del rancho El Herradero, donde cuenta con poco más de 300 cabezas de ganado vacuno, dentro de un predio de 4 mil 200 hectáreas, que tienen un precio estimado de 2 mil 500 dólares la hectárea (115 millones 500 mil pesos).

         Además, es propietario del Molino de Piedra Arkanzas, cuyas instalaciones se ubican muy cerca de la presa “Venustiano Carranza”, en los límites de Coahuila y Nuevo León.

         Pero antes de esas inversiones y su nueva faceta empresarial y política, había pasado nueve años en la cárcel, pues el 30 de noviembre de 1994, Cantú Rivera fue detenido en Forth Worth Texas, por la posesión de 500 libras de mariguana, que agentes de la DEA aseguraron en su domicilio.

         Sede del Condado Tarrant, Forth Worth es la quinta ciudad más grande de Texas, ubicada en el noreste de ese estado, se promueve como “La ciudad donde empieza el oeste”, por su tradición vaquera que en algún tiempo le dio el nombre de Town Cow (Pueblo Ganadero).

         Fue ahí donde “El Chuto” obtuvo una condena de 10 años de prisión por posesión de droga, de los cuales cumplió 9, pues mediante una preliberación, fue sujeto a un proceso de deportación en 2003, cuando regresó a Juárez Coahuila, donde radica desde entonces.

Bajo ninguna apelación ni recurso procesal, Cantú Rivera pudo librarse de los cargos, por lo que su sentencia quedó firme. En 1998, apeló inútilmente, según el registro TARRANT COUNTY 02-98-00591-CR, del Tribunal Penal de Apelaciones de Texas.

         Ya en libertad, “El Chuto”, quien presuntamente había dejado familia en Texas, intentó internarse en los Estados Unidos de nuevo en 2005, pero el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), impidió su paso legal, pues consideró que no tiene “un modo honesto de vivir”.

No obstante, en una entrevista con el periódico Zócalo Saltillo, celebrada en octubre de 2009, Cantú Rivera aseguró que no tenía impedimento para contender y que la droga se la sembraron agentes estadunidenses, por lo que estuvo en prisión siendo inocente.

Al buscar antecedentes por denuncias u otros delitos en la FGE, no hubo información ni antecedentes sobre el personaje. Sólo en un reporte de inteligencia, al que tuvo acceso este corresponsal, se informó al mando de la Policía Investigadora del Estado, que Cantú Rivera fue objeto de un “levantón” en octubre de 2008. Ahí quedó. No hubo denuncia ni acta circunstanciada y días después, reapareció.

No es asunto de nadie

Tener “un modo honesto de vivir”, es uno de los requisitos de elegibilidad que el Código Electoral del Estado de Coahuila establece en la fracción IV, del artículo 10. Dicho artículo también estipula en su fracción XIII la inelegibilidad de quien haya sido sentenciado por delitos relacionados con la delincuencia organizada.

         Pese a los reclamos del PRI, el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Coahuila (IEPC) autorizó el registro al perredista. En octubre, el consejero electoral Manuel Gil Navarro, expuso que sólo aplicaba a sentenciados en México y que Cantú Rivera había presentado en su registro una carta de no antecedentes penales.      

Al haber sido procesado y sentenciado en Estados Unidos, sus derechos políticos no se vieron afectados en México, por lo que no tuvo contratiempos. Además, el presidente del Tribunal Electoral del Estado (TEE), Edmundo Rodríguez, evitó opinar sobre el caso, pues no existía denuncia de por medio.

Juárez se ubica a 30 kilómetros de la fronteriza Colombia Nuevo León y a unos 50 de Nuevo Laredo Tamaulipas, a donde se puede llegar por caminos vecinales y brechas. Además, colinda con los municipios fronterizos coahuilenses Guerrero e Hidalgo.

El municipio de Juárez, es estratégico, pues hay registros históricos de estar en ruta de contrabando. Fundado sobre terrenos de lo que fuera la hacienda El Álamo, de la familia Sánchez Navarro, desde mediados del siglo XIX, se tienen registros del paso de mercancías ilegales que abastecían a los Confederados en la Guerra Civil estadunidense.

         A inicios de la década, esa región fue el último reducto de la banda de Los Texas, antes de ser barridos por Los Zetas y, en la reciente confrontación que libra ese último grupo con el Cartel del Golfo, la zona ha sido escenario de enfrentamientos y matazones, principalmente, en territorio de Nuevo León.

         Con algunas minas de carbón y actividades agrícolas y ganaderas de no muy grandes dimensiones, su población apenas tiene mil 313 electores. En la elección del pasado 18 de octubre hubo un total de 980 votos, de los cuales 370 fueron favorables a Jesús Cantú Rivera.

“El Chuto” resultó triunfador en la contienda del pasado 18 de octubre, pero el PRI impugnó su elección. El TEE, sentenció (Expediente 27/2009) la anulación de la elección juarense, porque el secretario del Ayuntamiento, fungió como funcionario electoral en una de las dos casillas del municipio.

La anulación fue ratificada por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (expediente SMJRC-170/2009), el pasado 9 de diciembre, con lo que el IEPC tuvo que organizar nuevos comicios para celebrarse el próximo 4 de julio.

         El pasado 7 de junio, Cantú Rivera se registró de nueva cuenta como candidato y el pasado 14 de junio, el IEPC autorizó su participación, por lo que este 21 de julio inició campaña formal y participará en la elección de este domingo 4 de julio.

         En el PRD la posición respecto a él fue clara. Roxana Luna Porquillo, delegada nacional del comité nacional perredista expresó en una entrevista con la reportera Karla Garza, para el diario Vanguardia, celebrada días antes de la elección de octubre y cuando ya era pública su sentencia en Estados Unidos, que los antecedentes de su candidato no eran problema de su partido.

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