Crisis y publicidad en la Tv europea

miércoles, 21 de julio de 2010

MADRID, 21 de julio (Proceso).-La crisis económica continúa su recorrido por el viejo continente, con repercusiones en varios ámbitos. La televisión no ha escapado al fenómeno y se viven tiempos de tensión en los sistemas televisivos de varios países.

Como era de esperarse en Europa, región que históricamente ha apostado al modelo de medios de servicio público, el asunto del financiamiento se ha colocado en el centro de las discusiones, dado que los ingresos por esa vía se han visto reducidos en los meses recientes. Hay incertidumbre tanto en los canales privados como en los públicos –entre estos últimos muchos de los cuales cuentan con espacios para la publicidad, aunque con estrictos acotamientos– por las crecientes dificultades financieras que enfrentan.

Mientras la Unión Europea ha recomendado como límite para la publicidad en canales privados y públicos 12 minutos por hora, incluyendo el telemarketing y los mensajes de autopromoción de los canales (contrástese con la televisión mexicana, a la cual la ley le permite hasta 18 minutos por hora y sin contar los amplios tiempos ocupados por los llamados “infomerciales”), las televisoras de ambos sectores buscan caminos para salir avantes de la etapa crítica.

Particularmente difícil es la situación de la televisión pública, que en muchos países sigue sosteniéndose en medida importante por la vía del subsidio estatal y el canon (impuesto que pagan los usuarios por recibir los servicios de radio y televisión). Ese sector ahora es objeto de la exigencia de las cadenas privadas para que no se le permita obtener recursos por concepto de publicidad, para así disponer de tales ingresos de forma exclusiva.

En ese contexto, son tres las vertientes en las que con respecto a las formas de financiamiento y la publicidad se ubican las televisoras públicas europeas. Por una parte se encuentran países que imponen a los usuarios el pago anual del canon y suprimen toda la publicidad (caso de la Gran Bretaña y su célebre BBC, así como de Suecia, Finlandia y Noruega, entre otros). Luego están las naciones que igualmente establecen el pago anual del canon, pero que permiten un porcentaje limitado de publicidad como recurso de financiamiento para los canales públicos (Alemania, Francia, Italia). Y por último los países cuya televisión pública continúa funcionando sin recurrir a la obligación del pago del impuesto mencionado, pues los recursos provienen del erario público y de la publicidad (Holanda, Portugal y, hasta hace poco, España).

Por lo que toca al caso español, cabe recordar que en marzo pasado el gobierno de Rodríguez Zapatero, a través de una nueva ley, decidió suprimir la publicidad en los dos canales de RTVE, la Tv pública de ese país. Esto con el objetivo, según se dijo, de reforzar la vocación del servicio público y “lograr la independencia económica” de ese sector televisivo. A partir de entonces está prohibida la interrupción de programas y sólo se autoriza incluir mensajes promocionales de las propias televisoras. La nueva ley también establece que serán las cadenas privadas de Tv abierta las que habrán de financiar a RTVE con 3% de sus ingresos anuales, a partir del mayor beneficio económico que les reporta contar con el “pastel” publicitario por completo.

A reserva de que en los tiempos próximos sea posible apreciar la pertinencia o no de tal medida, por lo pronto los telespectadores de RTVE celebran tener una programación libre de publicidad y sin inoportunas interrupciones. ¿Se lo imagina?

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