El cine de González Iñárritu, por Juan Pellicer

lunes, 26 de julio de 2010

MÉXICO, DF, 21 de julio (apro).- Con el título de Tríptico cinematográfico, el discurso narrativo y su montaje, el investigador Juan Pellicer (México, 1944) desarrolla un estudio sobre la lectura conjunta de las tres primeras películas del cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu: Amores Perros, Veintiún gramos y Babel.

El libro (179 páginas) publicado por Siglo XXI, agrega en su parte final una entrevista con el realizador hecha al concluir el ensayo.

Licenciado en Derecho por la UNAM, con un postgrado en Administración Pública en Londres, egresado de la Universidad de Oslo en Literatura Hispánica, Pellicer explica su método de trabajo y su propósito en el texto “Intención” que precede al volumen y que es el siguiente:

 

Una mano que se posa

sobre la espalda o el muslo de otro cuerpo

no pertenece ya a aquel del que proviene:

ella y el objetivo que toca forman juntos

una nueva cosa.

Rainer Maria Rilke

 

La primera vez que vi las películas Amores perros (2000), 21 gramos (2003) y Babel (2006), de Alejandro González Iñárritu, me dejaron la sensación de que más que haberlas visto, las había leído. Acostumbrado a la lectura de textos literarios como parte central de mi oficio, textos tanto de los llamados de creación como los de crítica y teoría, estas tres películas han contribuido a despertar y a aumentar mi interés por explorar el campo del cine, campo que ha sido literalmente familiar desde mi infancia. Cada una de las tres películas, las que a menudo identifican literariamente como una trilogía –yo prefiero el término de “tríptico” por el carácter eminentemente visual del cine--, presenta diversas historias que se van entrecruzando y logrando así expresar significados específicos asociados todos ellos con el carácter de lo accidental y de sus consecuencias, con la relación de los padres con los hijos, con las deficiencias de la comunicación, con la paradójica cercanía  de mundos lejanos y con la cotidiana presencia de la muerte. La ruptura del tiempo lineal y el manejo del tiempo circular  y recurrente, la dinámica de la pluralidad de puntos de vista, la organización de la simétrica alternancia con la que se va articulando un contrapunto de fragmentos episódicos de diversas historias, la verosimilitud de improbables coincidencias, la correspondencia de la sustancia temática con su expresión en el discurso narrativo, y las problemáticas identidades del autor y de la narración, fueron algunos de los aspectos de estas cintas que me impulsaron a emprender una lectura que, para su desarrollo, intenta combinar lo aprovechable de los instrumentos diseñados por la teoría literaria con los que propone la teoría cinematográfica.

 “Mi lectura del tríptico de González Iñárritu parte del papel fundamental que desempeña el montaje en la creación del discurso. Intenta comprobar cómo a cada uno de los discursos de las tres cintas, corresponde una sintaxis propia; cómo en cada una de esas sintaxis se van articulando, mediante el montaje, los fragmentos (toma y secuencias). Examina también cómo el orden al que obedece la yuxtaposición de esos fragmentos, produce un nuevo sentido que no pertenece a cada uno de los fragmentos separadamente. Asimismo, mi lectura intenta deslindar el campo propio del montaje, en sentido estricto, con el del montaje en sentido amplio, es decir, con la composición general del filme (me refiero a otras tareas, también centrales que están al margen del montaje, y que se desarrollan antes de que llegue la hora del montaje: los preparativos previos a la filmación y luego al rodaje mismo). El montaje se presenta como la última etapa de la creación de la película.

“Mi lectura se propone examinar el aspecto dinámico del montaje por medio del análisis de determinados grupos de secuencias y de sus respectivas tomas, principalmente por lo que se refiere al orden en el que van presentándose. Será entonces el momento de decidir si efectivamente es pertinente discutir la relación del ritmo y la sintaxis del discurso de la película (colores, sonidos, música, actuaciones, voces, gestos, manejo de la cámara, etcétera) con lo que estaba previsto en el guión.

 “Asimismo, a partir de los planteamientos teórico/prácticos de Sergei Eisenstein, se observa cómo el montaje de la narración de las tres películas esta organizado “polifónicamente” mediante una dialéctica de choquez, contrastes, contrapuntos y claroscuros; cómo proyecta, de una manera orgánica, nuevos sentidos; cómo está estructurado “verticalmente” a la usanza de una partitura musical; y cómo se logra así la economía poética. Esto permite examinar, con mayor claridad, el drama de la estructura del discurso cinematográfico. De este modo, se puede apreciar también su ironía, es decir, la oposición y el equilibrio de sus sentidos yuxtapuestos, el literal y el figurado.

 “Inspirada por ciertos principios del formalismo, mi lectura sugiere, cómo, mediante la desfamiliarización y la violencia, se va tejiendo la red del discurso que proyecta el tríptico. Es el tejido, que implica el texto, que va desarrollando un contrapunto al yuxtaponer imágenes y personajes muy diversos. Se trata también de un discurso estructurado por la ruptura del normal paso del tiempo.

 “Finalmente, mi estudio tiene la intención de mostrar ciertos vínculos con tradiciones artísticas mexicanas que sugiere el carácter del discurso del tríptico; me refiero a los retablos coloniales y al muralismo.

“Esta lectura de las películas de González Iñárritu exige una reflexión previa sobre el discurso cinematográfico. Para tal efecto, mi estudio se desarrolla en dos partes, con su intermedio correspondiente, seguidas por un apéndice documental. En la primera parte planteo un marco teórico que me brinda la posibilidad de manejar los instrumentos necesarios para llevar a cabo; en la segunda parte, una lectura crítica de las tres películas aludidas en el presente libro. El marco teórico se ocupará, fundamentalmente, de la ficción cinematográfica y de las relaciones entre el discurso narrativo y la historia que el propio discurso expresa. En el intermedio se presentan algunos referentes del contexto mexicano que intentan echar luz sobre el discurso narrativo del tríptico de González Iñárritu.

 “En la segunda parte, se hace un análisis del discurso de Amores perros, 21 gramos y Babel, que sirve para elaborar el comentario crítico correspondiente.

“Finalmente el apéndice documental consiste en la transcripción de un diálogo con González Iñárritu relativo a su obra y a su contexto.”

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