El Chopo: sucio, vacío y sin identidad

miércoles, 28 de julio de 2010

MÉXICO, D.F., 28 de julio (Proceso).- En un entorno sucio, sin público y con varias piezas electrónicas desconectadas, se presentan las exhibiciones que inauguraron la reapertura del Museo Universitario del Chopo el pasado 19 de mayo. Abierto en medio de una severa y acertada crítica por lo inapropiado de su remodelación (Proceso 1754 y 1755), el recinto evidencia, a través de sus exposiciones, la carencia de una identidad cultural propia, la incapacidad universitaria para arriesgarse a la innovación, y un lamentable interés por desvincularse de las estéticas suburbanas que construyeron, durante las pasadas décadas de los años setenta y ochenta, la vitalidad e impacto social del recinto.

Dirigido desde el año 2000 por Alma Rosa Jiménez, el museo dependiente de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) inició su nueva etapa contratando tres proyectos externos. Curada por el asesor de fundaciones e instituciones en adquisiciones de obras de arte Víctor Zamudio, la muestra Efecto Drácula/Comunidades en transformación presenta obras de artistas extranjeros –Pettibon, Alÿs, Beecroft– y nacionales reconocidos o en proceso de legitimación comercial, que interpretan o se apropian de poéticas relacionadas con la cultura urbana.

Con piezas provenientes de colecciones mexicanas –Coppel, Jumex, Cervantes– y firmas promovidas por galerías nacionales como Amorales y Lakra de la Kurimanzutto, Glassford y De la Mora de la OMR, Taka Fernández y Moris de la KBK, y Manuel Mathar de Caja Blanca –de donde Zamudio ha sido curador–, la exposición remite a las ofertas feriales y excluye las propuestas originales de las tribus urbanas vinculadas con el Chopo.

Más interesante por las prácticas tridimensionales que presenta que por su planteamiento curatorial, la exposición Afecto diverso/Géneros en flujo es una propuesta que trata inútilmente de justificar las piezas a partir del tema del género. Integrada por autores mexicanos como Mari Jose de la Macorra, Héctor Velásquez, Fernanda Brunet y Mónica Castillo, la exposición no logra sustituir uno de los capítulos más relevantes en la historia del Chopo: su apoyo a la lucha por la diversidad sexual a través de la Semana Cultural Gay.

Y por último, la mejor curaduría del conjunto: una muestra de fotografía seleccionada por José Antonio Rodríguez, en la cual, sin falsas expectativas, se aborda el tema de la identidad personal con autores como Ana Casas, Patricia Martin, Cannon Bernáldez y Federico Gama, entre otros.

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