Periodistas: el secuestro

sábado, 31 de julio de 2010

El secuestro de periodistas de Televisa y Milenio Televisión para exigir la difusión de narcovideos no sólo es una secuela del “deterioro del periodismo en México por la violencia contra el gremio y la impunidad que la envuelve”; es el primer caso del que se tiene conocimiento en que el crimen organizado influye en las líneas editoriales de medios de comunicación nacionales, afirma  Darío Ramírez, coordinador en México y Centroamérica de Artículo 19, organización dedicada a la defensa de la libertad de expresión con sede en Londres, Inglaterra.

El 26 de julio, tras cubrir una protesta de reos en Gómez Palacio, Durango, fueron plagiados por un grupo de pistoleros el camarógrafo Alejandro Hernández y el enviado del programa de Televisa Punto de partida, Héctor Gordoa, así como el camarógrafo del grupo Multimedios –al que pertenece Milenio– Jaime Canales y el reportero del diario regional El Vespertino, Óscar Solís.

El “rescate” exigido para liberar a los periodistas fue la transmisión de tres narcovideos. Multimedios cumplió la orden el día 27, como reveló el diario Milenio en su edición del día siguiente: “A la 1:40 horas los videos fueron transmitidos en el Telediario de La Laguna en un enlace especial originado desde Milenio Televisión, en el DF. Tuvo una duración de 15 minutos y fueron emitidos sin ninguna edición”.

 

El texto íntegro está incluido en el número 1761 de Proceso.

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