Decapitan y descuartizan a dos empleados de la Procuraduría de Jalisco

domingo, 4 de julio de 2010

GUADALAJARA, Jal., 4 de julio (apro).- Armando Vallarta Gutiérrez y Raquel Guzmán Fraustre, elementos de la Policía Investigadora de la Procuraduría de Justicia de Jalisco, se convirtieron en dos de las últimas víctimas del crimen organizado. Sus cuerpos descuartizados y decapitados, fueron localizados al interior de un estacionamiento de un restaurante en la Colonia Santa Paula de Tonalá, a la altura de la calle Arroyo de en Medio y el cruce con la carretera Libre a Zapotlanejo, en la zona metropolitana de Guadalajara.

Según Francisco Juárez Sánchez, director operativo de la dirección de Seguridad Pública, los restos de esos policías fueron localizados luego de un reporte ciudadano, “son seis bolsas (de plástico), afuera se ven dos brazos, dos piernas de la rodilla hacía abajo y un tronco  de un masculino y tiene un mensaje escrito y no se ve completamente”. En la leyenda de ese mensaje se advertía: "Por torcidos, Atte. La Resistencia. Papirrín, Molca Rifan".

Raquel Gutiérrez Fraustre había sido levantada la noche del viernes de Jardines del Contry, entre las calles A-2 y Lagos Superiores. Al parecer la mujer fue obligada a descender de un carro Volkswagen color blanco con placas de circulación HYR 9359, el cual fue localizado en ese lugar con el motor encendido.

Algunos testigo refieren que el plagio de la empleada de la procuraduría fue ejecutado por cuatro sujetos que viajaban a bordo de una camioneta Jepp Cherokee, de color verde de la que no se aportaron mayores detalle.

Con estas dos ejecuciones suman cuatro crímenes en contra de empleados de instituciones de seguridad en las últimas horas. El jueves por la noche un sujeto desconocido acribilló a Marco Antonio Ontiveros,  jefe del centro penitenciario de Puente Grande, los hechos ocurrieron en el cruce de las calles Felipe Ángeles y Emilio Rabasa.

Tres días antes, dos elementos de la Policía Investigadora fueron atacados  por varios sicarios cuando los empleados de la Procuraduría se encontraban en la zona de la colonia La Calma, producto de esa agresión, falleció Ricardo Rubio González, uno de los agentes, mientras el otro se mantiene en estado grave de salud.