Jornada electoral salpicada de sangre

lunes, 5 de julio de 2010

MÉXICO, D.F., 4 de julio (apro).-- Chaleco antibalas bajo la camisa blanca y resguardado por un fuerte dispositivo de seguridad, Egidio Torre Cantú, candidato súbito del PRI a la gubernatura de Tamaulipas, era la viva imagen del temor fundado a que el crimen organizado hiciera acto de presencia en la jornada electoral de este domingo.
No era para menos. Seis días antes, sicarios habían asesinado a su hermano Rodolfo, el candidato original priísta. Tamaulipas y todo el país se cimbraron. De la conmoción al miedo.
Para fortuna de todos, las premoniciones y los malos augurios no se cumplieron a cabalidad. Los comicios en 14 estados –en 12 de ellos, para elegir gobernador-- se desarrollaron en una relativa calma, con alguno que otro sobresalto, y los ya típicos hechos que acompañan en México a cualquier jornada electoral.
En efecto, no faltaron la compra de votos, el proselitismo abierto o encubierto, llamadas telefónicas para amedrentar personas y aun familias, robo de urnas, apertura tardía de casillas, o casillas que no se abrieron, votantes que no aparecen en el padrón, muertos que votaron, agresiones a observadores electorales, acusaciones entre candidatos, cambios de última hora de funcionarios de casilla, personas armadas cerca de algunas casillas… y mucha presencia policiaca.
Y si la jornada transcurrió en relativa calma –incluso, el abstencionismo salió derrotado--, no podría decirse que fue totalmente blanca.
Apenas amanecía en Chihuahua, cuando cuatro hombres fueron hallados colgados de un puente vehicular. Uno de ellos era Juan Scout, jefe de turno del Cereso estatal de Aquiles Serdán. Los cuatro mostraban signos de haber sido torturados.
Más tarde, un reporte policiaco daba cuenta de que a esas cuatro muertes se sumaron otras siete: fueron hallados, a 20 kilómetros al sur de la capital, los cuerpos de seis hombres acribillados; también, el cuerpo calcinado de una mujer, a la que aun no se había podido identificar.
También fue hallado muerto Trinidad Pacheco Díaz, hermano del candidato panista a la alcaldía de Batopilas, Martín Arnoldo, de los mismos apellidos. Presuntamente fue atacado por individuos armados.
Las autoridades judiciales y policiacas del Estado, empero, no encontraron relación de esos hechos con los comicios.
En Durango, la alianza “Durango nos Une” (PAN-PRD y Convergencia) denunció que personas encapuchadas y armadas hicieron disparos en las inmediaciones de varias casillas de la capital.
La sustracción de urnas fue una de las principales denuncias de casi todos los partidos. También, el PAN acusó, ante los medios, al gobernador Ismael Hernández de enviar grupos armados para robar urnas y favorecer al PRI. Éste, por su parte, acusó a la alianza de realizar llamadas telefónicas y visitas domiciliarias para inducir el voto a favor del candidato José Rosas Aispuro.
Un líder panista de Veracruz fue asesinado en el municipio de Coxquihui. El PAN denunció, también en Veracruz, la presencia de grupos armados en el municipio de Tatatila. En el de Espinal se reportaron dos heridos de bala en las cercanías de las casillas 1519 y 1512. Según denuncia del PAN hubo robo de urnas en al menos cinco municipios de la entidad.
Al finalizar la jornada, el PAN reporto un saldo rojo de tres muertos, cinco heridos y 35 detenidos, entre ellos, 25 jóvenes panistas debidamente acreditados a los que ilegalmente se les impidieron sus labores de observación y vigilancia del voto.
En Hidalgo, murieron dos policías en un enfrentamiento con presuntos narcotraficantes. En Pachuca fue cateada la casa de campaña de la candidata de la coalición Hidalgo nos Une, que postuló a Xóchitl Gálvez.
En el acto, fueron detenidos 12 colaboradores de ésta, bajo la acusación de portación ilegal de armas. Gálvez dijo que eran sólo dos pistolas de corto calibre, propiedad de la empresa de seguridad contratada.
En Mazatlán, Sinaloa, se registró una gresca entre simpatizantes de las coaliciones que se disputan la gubernatura. Unas cien personas de ambos bandos primero se enfrentaron verbalmente, acusándose mutuamente de acarrear votantes. Pasaron a los golpes. Pero la policía desactivó el pleito, que no pasó a mayores.
En Oaxaca, el PRI denunció la presencia de grupos provenientes de San Salvador Atenco y el Distrito Federal, vinculados con el PRD. La Policía Federal detuvo a 38 personas con materiales para elaborar explosivos.
También en ese estado, en las orillas de la capital, dos operadores del PRI fallecieron en un enfrentamiento con opositores. El PT denunció que los hoy occisos intentaron impedir el funcionamiento de una casilla.
Pese a todos los augurios, en Tamaulipas no hubo hechos violentos. Algunos incidentes menores, como el arresto, en Reynosa, de cuatro mujeres, militantes panistas, que fueron sorprendidas repartiendo vales de despensa a personas que ya habían emitido su voto.
Otro: militantes del PAN denunciaron ante la Fepade a un grupo de 20 personas, a quienes acusaron de haber agredido al coordinador de los representantes del partido en distintas casillas.
En Puebla, buen susto se llevaron el candidato panista Rafael Moreno Valle y su esposa. Habían terminado de sufragar cuando una treintena de jóvenes empezaron a romper los cristales de seis vehículos de la campaña del candidato y a proferir insultos contra él. La policía nunca se apareció, pero los jóvenes huyeron en taxis con logotipo de la CTM, cuando se les acercaron los reporteros.
También en Puebla, un saldo de tres lesionados arrojó el enfrentamiento entre panistas y priístas, justo en la casa de campaña del candidato panista a diputado local por el distrito I, Jesús Zaldívar. Adentro estaban unos 30 simpatizantes de éste. Llegaron unos 80 priístas, armados con palos, tubos y varillas y se armó el pelito, que sólo paró cuando llegaron policías federales y municipales.
En Zacatecas, la alianza PRD-Convergencia dio a conocer que fueron detenidos tres vehículos con placas de Nuevo León, que llevaban en su interior cantidades cercanas al millón de pesos en efectivo para la compra de votos a favor de la alianza opositora, integrada por PRI, PVEM y Panal. También reportaron la existencia, en varias casillas, de actas apócrifas y padrones alterados.
En Tlaxcala fue la propia policía estatal la que se encargó de inhibir el voto, según denuncias ciudadanas. Según éstas, muchas familias recibieron llamadas de funcionarios de Seguridad Pública estatal, sugiriéndoles que no acudieran a las casillas, pues habría violencia.
En Quintana Roo, Aguascalientes y Tlaxcala no se reportaron incidentes mayores. No obstante, fueron denunciadas la presencia de boletas apócrifas y el robo de urnas. En Quintana Roo el abstencionismo fue mayor a la media registrada en la jornada.
Y en Veracruz, el saldo fue de tres muertos, un panista y dos perredistas

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--FIN DE NOTA—