Censura Florescano derroche para fiestas del Bicentenario

miércoles, 7 de julio de 2010

MÉXICO, D.F., 7 de julio (apro).- El historiador Enrique Florescano cuestionó los gastos que hace el gobierno federal para las fiestas del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución mexicana.

Dijo que lo importante es realizar infraestructural cultural que quede para el acceso y disfrute de las próximas generaciones.

Añadió que, ante la “violencia e incertidumbre” que se vive en algunas zonas de la Ciudad de México y en el país, la conmemoración “pueda unir lo que está tan desunido”.

Florescano dijo lo anterior durante el recorrido, para los medios de comunicación, de la exposición Imágenes de la patria, en el Museo Nacional de Arte (Munal).

El también director adjunto de Proyectos Históricos en el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y autor de Memoria mexicana, señaló que en algunos estados se construye infraestructura.

Explicó que en Guadalajara se construyó un auditorio más grande que el Auditorio Nacional y su universidad es “la segunda más importante del país”; en San Luis Potosí, un centro cultural; en Nuevo León se convirtió al Parque Fundidora en una especie de Bosque de Chapultepec, cuando no tenía un lugar “donde fueran los obreras y las familias pobres, y ahora está lleno de familias”.

Lamentó que en estados como Oaxaca, Campeche, Chiapas y Tabasco, “los más pobres”, no se esté construyendo infraestructura con fines culturales, y dijo: “En lugar de que se repartieran equitativamente los recursos del país, debería beneficiarse a quienes menos tienen.”

Llamó a los medios a hacer “un buen reportaje de lo que se está gastando en cada estado”. Añadió que se ignora qué fue lo pasó con los proyectos para rescatar los teatros centenarios, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Conaculta.

Respecto de la exposición, que se inaugurará mañana, Florescano comentó que se trata de mostrar cómo las imágenes han sido formadoras de la historia, especialmente en etapas cuando la mayoría de la población no  sabía leer.

La historia del país, dijo, se remonta a más de 3 mil 500 años de vida urbana, y podría decirse que México entró a la “globalidad” desde el momento del “descubrimiento”. Al respecto, indicó que los largos debates sobre si fue descubrimiento, conquista o encuentro de dos mundos o “invención de América”, como la llamó Edmundo O’Gorman, para los europeos sí fue un descubrimiento, aunque ciertamente había aquí ya una larga historia.

A su juicio, los símbolos más importantes de la patria son los que por ley están reconocidos como símbolos patrios: la bandera que, dijo, en realidad se copió su diseño tricolor de la francesa, aunque para distinguirla de prácticamente todas las naciones se le puso como escudo el símbolo de los aztecas. Añadió que luego se convocó a la creación del Himno Nacional.

Sin embargo, a lo largo de la historia han ido surgiendo otros emblemas, como la china poblana, que da imagen a la exposición e ilustra la portada del catálogo complementario, en el cual escriben Carlos Monsiváis, recientemente fallecido, el caricaturista Rafael Barajas “El Fisgón”, y el propio Florescano.

La exposición reúne 91 obras de pintura, escultura, gráfica, documentos y libros, así como algunos volúmenes de la enciclopedia México a través de los siglos, de Vicente Riva Palacio.

Hay obras tradicionales, como el paisaje de los volcanes de José María Velasco, o Independencia de México, de Leandro Aguirre, y otras contemporáneas, que pueden llegar a ser controvertidas, como La gran noche mexicana, de Daniel Lezama, donde se ve al cantautor Juan Gabriel rodeado de las mujeres de los 400 pueblos que protestan desnudas con los cuerpos marcados.

La exposición, curada por Florescano, estará abierta al público del 8 de julio al 5 de septiembre próximo.

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