Censura obispo Arizmendi decisión de la Corte sobre bodas gay

miércoles, 11 de agosto de 2010

TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis., 11 de agosto (apro).- El obispo de San Cristóbal de las Casas, Felipe Arizmendi Esquivel, censuró la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) de avalar los matrimonios entre personas del mismo sexo en el Distrito Federal.
Según el obispo, la Corte debería llamarse `Suprema Corte de Legalidad o de Constitucionalidad`, pero no de Justicia porque en varios casos reduce sus decisiones no a hacer justicia, sino a declarar si determinado asunto es conforme a nuestra Constitución o la viola”.
Señaló que la SCJN declaró legales las uniones de personas del mismo sexo en el Distrito Federal, “equiparándolas al matrimonio entre un hombre y una mujer”, y dijo que está por decidir si es legal que esas parejas puedan adoptar.
“No cuestionan el fondo del asunto: si es conforme a la naturaleza o no una boda gay; si es verdadero o falso ese ´matrimonio´; si es justo o injusto que un niño y una niña tengan un padre y una madre; se reducen a declarar si eso es conforme o no a la ley del país. ¡Tanto sueldo para eso!”, dijo el obispo.
Afirmó que hace un año, la SCJN “liberó a varios homicidas implicados en la masacre de Acteal, con el argumento de que el proceso penal estuvo viciado, pero sin definir si eran inocentes o culpables. Es decir, no ejerció justicia, sino sólo legalidad. Por su determinación, andan libres verdaderos asesinos. ¿Eso es justicia?”.
Agregó que cuando defendió el derecho al aborto en el Distrito Federal, la Corte tampoco “entró al fondo del problema, de declarar si hay vida humana en el ser ya concebido, y por tanto con el derecho básico a la vida, sino sólo si ese crimen está o no contra la Constitución: Puede alegar que, según la ley, eso es lo que les corresponde, pero eso es lavarse las manos y hasta ser cómplice de injusticias”.
Arizmendi dijo que “pues puede haber leyes injustas, incluso aprobadas con todo el procedimiento jurídico, pero que violan derechos fundamentales”.
Y redondeó:
“Esto pasa cuando, en una asamblea ejidal, indígena o mestiza, la mayoría aprueba decisiones no siempre justas, por ejemplo, de intolerancia religiosa. Y aunque sea una decisión tomada por consenso, no por ello tiene valor absoluto, pues hay derechos humanos que no están sujetos a la aprobación de las mayorías. Aunque la mayoría de los ministros de la Suprema Corte diga que algo es legal, no por ello automáticamente es justo”.

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