Así fue el final de Nacho Coronel

sábado, 14 de agosto de 2010

Aportaciones testimoniales y gráficas de alguien que formó parte del operativo permiten reconstruir cómo fueron los últimos momentos de Ignacio Nacho Coronel,  uno de los líderes del cártel de Sinaloa, muerto en una acción del Ejército el jueves 29 de julio en una de sus casas en Zapopan, Jalisco. Como en otros casos excepcionales, respetamos el anonimato que solicitaron tanto el autor como su fuente de información.

MÉXICO, D.F., 14 de agosto (Proceso).- Ignacio Coronel Villarreal no supo que ya iban por él hasta que tuvo al Ejército encima. Literalmente. El grupo de élite llegó por aire y se alineó en chorizo, como se refieren coloquialmente los militares a una formación en columna. Cuando reaccionó, Coronel reventó un ventanal y trató de huir por el jardín de su casa de seguridad, en la que llevaba al menos dos semanas recluido, temeroso de ser aprehendido. Sabía, sí, que el cerco en su contra se estrechaba; no lo esperaba tan pronto.

Irán Francisco Quiñones Gastélum, el único hombre que acompañaba al capo, y la fisioterapeuta que le proporcionaba un masaje minutos antes del operativo, salieron por delante entre los cristales rotos, pero fueron detenidos inmediatamente sobre el césped. Nacho Coronel giró sobre sus pasos y regresó a la casa. Corrió hacia unas escaleras que dan a un pasillo que, a la izquierda, conduce a la recámara principal; hacia la derecha está la sala. No llegó a ningún lado. En un recodo volteó e hizo cinco o seis disparos con un rifle de asalto M-16, calibre 5.56, con los que mató a un soldado e hirió a otro. Unos pasos más adelante se topó con una escopeta Mossberg calibre 12 milímetros. Bastó un solo tiro, a no más de cuatro metros de distancia, del militar que la portaba. Los perdigones entraron por su costado izquierdo, casi en la espalda. El disparo, a bocajarro, no se expandió. Nacho Coronel estaba muerto.

Las imágenes que obtuvo Proceso de un video parecen rectificar las versiones que en el primer momento aseguraron que Coronel había recibido varios disparos.

 

Extractos del reportaje principal que se publica en la edición 1763 de la revista Proceso, ya en circulación.

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