Captura de "La Barbie" reúne al gabinete de seguridad

martes, 31 de agosto de 2010

MEXICO, D.F., 31 de agosto (apro).- Antes de iniciar una gira de trabajo por  Veracruz para evaluar los daños provocados por las lluvias, el presidente Felipe Calderón realizó una reunión urgente con el gabinete de Seguridad, a fin de analizar las implicaciones por la captura del capo Edgar Valdez Villarreal, La Barbie.

La coordinación de Comunicación Social de la Presidencia informó sobre el encuentro encabezado por Calderón, a fin de justificar el retraso de alrededor de una hora en el despegue del avión presidencial. La salida estaba programada en la agenda oficial a las 11:30 horas.

En la reunión, realizada en el hangar presidencial, participaron los secretarios de Gobernación, Defensa y Marina, Francisco Blake, Guillermo Galván y Francisco Saynez, respectivamente, así como el director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), Guillermo Valdés.

No obstante, quien contaba con la mayor parte de la información en ese momento fue el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, bajo cuyo mando está la Policía Federal, cuyos elementos fueron quienes capturaron a La Barbie, uno de los capos más violentos, en Lerma, estado de México.

Esta reunión del Ejecutivo federal es inédita. En los más de tres años del actual gobierno no se había informado que Calderón y su gabinete de seguridad realizaran alguna reunión para evaluar las consecuencias de sus golpes a los carteles de las drogas, como fue la muerte de Arturo Beltrán Leyva, El jefe de jefes, del Cartel del Pacífico, o la de Ignacio Nacho Coronel, lugarteniente del Joaquín El Chapo Guzmán, líder del Cartel de Sinaloa.

Durante los “Diálogos por la Seguridad” organizados por la Presidencia , uno de los especialistas invitados, Eduardo Guerrero, socio de Lantia Consultores, criticó el hecho que no se midieran ni planearan adecuadamente las consecuencias de aprehender a alguno de los capos más poderosos.

Ante Calderón, Guerrero puso como ejemplo el hecho de que, tras la muerte de Coronel en Guadalajara, el gobierno no pusiera en marcha un plan de contingencia para detener una posible ola de violencia generada por los reacomodos naturales en el cartel de Sinaloa.

“Una vez que lanza uno la bola, y desata la lógica de movimiento entre las otras bolas de la mesa del billar, en ese momento hay que actuar. No podemos analizar. Porque yo veo mucha, por ejemplo, racionalidad en la detención, en términos de bajar, la producción de metanfetaminas. Pero ese propósito estuvo compatibilizado con su potencial impacto en la violencia”, dijo el especialista, mientras Calderón apretaba las mandíbulas, visiblemente molesto.

“¿Qué es más importante: controlar la oferta de metanfetaminas o no desatar una ola de violencia que ahora pueda contaminar a Guadalajara, que es una ciudad bien importante? Es esa parte de inteligencia, de cálculo, a la que yo me refiero, que tenemos que pensar muy bien antes de lanzar la bola de billar”, agregó Guerrero.