Informar, bajo amenazas y extorsiones

miércoles, 4 de agosto de 2010

TORREÓN, COAH, 4 de agosto (Proceso).- El secuestro de cuatro periodistas realizado por presuntos sicarios del cártel de Sinaloa es el primero de este tipo en la región lagunera y constituye la nueva forma de extorsión de los grupos delincuenciales que ahora exigen a los medios de comunicación difundir información y videos que ellos desean como condición para soltar a los detenidos.

Hasta la noche del viernes 30 de julio, sólo había sido liberado Héctor Gordoa, director de Información del equipo del programa Punto de Partida, que conduce Denisse Maerker en Televisa, mientras que los otros tres –reporteros de Televisa Laguna, de Multimedios Laguna y de la publicación El Vespertino, esta última dedicada a la publicación de boletines y comentarios políticos que no suele incluir información relacionada con el narcotráfico– permanecían en cautiverio.

Uno de los participantes en las negociaciones comenta al reportero que Televisa y Multimedios habían aceptado difundir los mensajes, pero el jueves 29 desistieron, luego de que Los Zetas amagaron a las empresas de comunicación con tirotear sus instalaciones si accedían a la petición del cártel de Sinaloa.

Durante los últimos dos años los ataques, levantones e inclusive asesinatos de periodistas en esta región han sido una constante. Hoy, son los miembros del cártel de Sinaloa y Los Zetas los que intentan imponer sus criterios en las mesas de redacción y presionan para que se difunda lo que conviene a sus intereses.

En esta región, el ejercicio periodístico es cada vez más peligroso. Cerradas las fuentes policiacas y militares, los reporteros deben conseguir la información por otros medios: fuentes encubiertas o anónimas y eventualmente la observación directa; y lo hacen bajo el amago de los grupos criminales que todo lo vigilan. 

La matanza del 18 de julio en la Quinta Italia Inn, donde murieron 17 civiles, por ejemplo, aún es confusa debido a las acusaciones que se hacen el cártel de Sinaloa y Los Zetas. Estos últimos incluso grabaron el momento del interrogatorio a policías presuntamente coludidos con el hampa que terminaron por confesar su complicidad o autoría en varios crímenes.

Incluso fueron subidos al sitio elblogdelnarco.com dos videos. En el primero, el del 22 de julio, aparecía el policía Rodolfo Nájera, de Lerdo, Durango, en el momento en que declaraba que en esa matanza habían participado varios custodios de la penitenciaría de ese municipio, quienes actuaban con la autorización de su directora, Margarita Rojas Rodríguez.

Al día siguiente, las autoridades estatales y federales realizaron un operativo en el penal duranguense y detuvieron a Rojas Rodríguez y a varios de los implicados en la ejecución de la Quinta Italia Inn.

Para entonces ya había otro video en los sitios youtube.com y elblogdelnarco.com. En él aparecía el policía Ramón Gerardo Adame, de Torreón, durante el interrogatorio al que lo sometían integrantes del cártel de Sinaloa. El uniformado acusaba a Los Zetas de ser autores de esa matanza, que habían perpetrado en complicidad con autoridades federales y de Coahuila.

Y aun cuando tuvo poca difusión, pues la atención se concentraba en el operativo en el penal de Gómez Palacio, el día 25 fue subido un tercer video que mostraba a tres agentes federales que señalaban a Los Zetas como los autores de esa matanza.

Al día siguiente varios internos del penal de Gómez Palacio realizaron una protesta apoyados desde el exterior por sus familiares. Fue en ese momento cuando un comando del cártel de Sinaloa comenzó a levantar gente en las inmediaciones. En total fueron 12, incluidos los reporteros que cubrían el evento.

Los medios locales transmitieron los primeros tres videos, pero el jueves 29 se negaron a transmitir otro más que pedía el cártel de Sinaloa para denostar a Los Zetas. Esa es la razón por la que hasta la noche del 30 de julio los reporteros continuaban como rehenes, comenta al reportero una fuente policiaca de Torreón. 

 

Cobertura imposible

El abandono de la zona por parte del gobierno federal ha sido prolongado. Sólo volteó a la región el 18 de julio, a raíz del noveno ataque contra población civil en el que murieron 17 personas en la Quinta Italia Inn. Gracias a ello las agresiones a periodistas comienzan a reseñarse en algunos medios de comunicación nacionales y en los organismos civiles.

Las primeras amenazas contra el gremio periodístico se manifestaron el 14 de mayo último, luego de la matanza en el bar Juana’s VIP. En youtube.com apareció días después un video en el que el cártel de Sinaloa señalaba a Javier Adame, directivo del diario Noticias del Sol de la Laguna, perteneciente a la Organización Editorial Mexicana (OEM), de tener vínculos con Los Zetas.

El 18 de mayo, el rotativo publicó un comunicado en el que Adame negó la imputación y se pronunció por la libertad informativa.

La organización Reporteros sin Fronteras (RSF) informó el 18 de julio que Adame ya ha sido amenazado en otras ocasiones, lo mismo que la corresponsal de Milenio de Torreón en la población de Vicente Guerrero, Durango, Karla Guadalupe Tinoco.

En su comunicado, RSF insistía en que la publicación de un hecho de sangre “pone en peligro la vida del autor, la de su familia y la de sus colegas”. También hacía un recuento de las agresiones a periodistas en Coahuila y Durango.

En la primera entidad, la organización internacional mencionó el caso de Rafael Ortiz, reportero de Zócalo Monclova, quien desapareció en julio de 2006, así como el de Onésimo Zúñiga, del Noticias del Sol de la Laguna, quien fue torturado; Eliseo Barrón, de Milenio de Torreón, asesinado en Gómez Palacio en mayo de 2009; Valentín Valdez, de Zócalo Saltillo, asesinado en la capital coahuilense en enero último.

En Durango, RSF recordó a Carlos Ortega Melo Samper, reportero y columnista de El Tiempo, asesinado el 4 de mayo de 2009, y a Valdimir Antuna García, quien trabajaba para el mismo diario y cuyo cuerpo fue encontrado el 2 de noviembre del mismo año.

La violencia y agresiones se extienden a todo el estado de Coahuila. El día que RSF emitió su comunicado estalló una granada de fragmentación en el estacionamiento de Zócalo Piedras Negras; no hubo ningún lesionado. Apenas habían pasado cuatro días, cuando el 22 de junio las instalaciones de Noticias del Sol de la Laguna fueron tiroteadas por dos sujetos.

El 25 de ese mes, un grupo de desconocidos disparó contra las instalaciones de Televisa Laguna, donde se ubica la antena de repetición y unas oficinas con personal técnico.

Y fue en medio de esas amenazas y agresiones que aparecieron las narcomantas. El 26 de mayo del año pasado, un día después del asesinato del reportero Eliseo Barrón, fueron colocadas seis de ellas en Torreón con amenazas a los medios locales.

“Ya estamos aquí, periodistas, pregúntenle a Eliseo Barrón. El Chapo y el cártel del Poniente no perdonan”, decía una de las mantas colocada en el bulevar Independencia; otra acusaba a Karlo Castillo, entonces titular de Seguridad Pública municipal en Torreón, de haber enviado matar a Barrón para culpar a la organización de El Chapo Guzmán, perseguirla y liberar el terreno para facilitar la entrada de Los Zetas.

El 13 de junio siguiente, la Procuraduría General de la República detuvo a cuatro presuntos zetas a quienes se relacionaba con el ataque a Barrón. Hoy están presos en el penal de Saltillo.

 

Por todo el noreste

Las agresiones e intimidaciones al gremio periodísticos se extienden a Tamaulipas y Nuevo León.

En esta última entidad, luego de la desaparición del reportero de TV Azteca Noreste Gamaliel López Candanosa y del camarógrafo Gerardo Paredes Pérez, en febrero de 2008, las agresiones a los colegas nuevoleoneses se incrementaron. El 6 de enero de 2009, el blanco fueron las instalaciones de Televisa Monterrey, donde unos desconocidos arrojaron una granada.

En su confrontación, el cártel del Golfo y Los Zetas han atacado innumerables veces a reporteros y directivos de los medios del noreste, aunque las empresas afectadas han optado por no denunciar esas agresiones para evitar que la escalada de violencia crezca.

Un caso que sí se difundió fue el del 19 de marzo pasado, cuando murieron varios estudiantes del Tecnológico de Monterrey. En ese operativo coordinado por el Ejército estalló una granada en la zona donde se encontraban los reporteros que cubrían el suceso y cuando se suponía que había terminado la refriega.

Ahora, periodistas del diario El Norte y Televisa Monterrey, así como los de la Comarca Lagunera y de Saltillo, portan chalecos antibalas. Además, en la capital regiomontana los cuerpos de Seguridad Pública estatal suelen hacer guardias por temporadas en instalaciones periodísticas ante la posibilidad de algún ataque.

El pasado 9 de julio fue arrojada una granada a las instalaciones de Multimedios, propiedad del empresario regiomontano Francisco González, que agrupa los canales locales de televisión Multimedios, los periódicos Milenio en varias ciudades del país, la revista Milenio semanal y el canal de televisión Milenio Noticias.

Comentarios