"Descomposición"

viernes, 6 de agosto de 2010

MÉXICO, D.F., 6 de agosto (Proceso).- La relación de dos amigos en estado de descomposición, se parece al estado de descomposición que padece nuestro sistema político mexicano; dos realidades superpuestas que los actores Antonio Rojas y Mario Eduardo D’León encarnan: ambos jóvenes de clases sociales diferentes pero con la misma ambición de triunfar en la vida.

Alfonso Cárcamo escribe y dirige la obra de teatro Descomposición con una estructura fragmentada, en la que utiliza la metáfora para mostrar el periplo de una amistad y su inserción en un sistema que corrompe.

La obra arranca con el encuentro incidental de los adolescentes en los separos después de una borrachera. El encuentro se transforma en amistad teniendo como obstáculos sus diferencias sociales y familiares que van creando un abismo. El Colectivo Seres Comunes utiliza un mínimo de elementos para recrear las situaciones en descomposición. Es un espacio desnudo al cual los actores visten y le dan vida. Ellos colocan la mesa o las sillas, el cenicero o los vasos. El teatro puede hacerse de múltiples formas y no se necesita mucho para hacerlo; lo que importa es el ritual, el encuentro entre los espectadores y los ejecutantes.

La experiencia inicia antes, desde que uno entra a la sala, que podría ser cualquier espacio. Los actores y el director reciben al público y le ofrecen un trago: son los anfitriones. Al iniciar la historia, los actores entran y salen de la ficción. Son personajes, y también los narradores de sus propios personajes. Son ellos viéndose a sí mismos como a un tercero y se distancian o confunden según las necesidades dramatúrgicas.

En la primera parte las situaciones son sencillas, ilustran la amistad de dos adolescentes y siembran los problemas que vendrán hasta después. Los actores no parecen tan empáticos con sus personajes como en la segunda parte, en la cual ya han crecido y tomado distintos caminos. En la primera se describe y en la segunda se problematiza, y es ahí donde conocemos los secretos insinuados al inicio, y la obra cobra fuerza. Los actores nos transmiten con verosimilitud los conflictos de los personajes que interpretan, sus venganzas y lo que le ocultaron al otro. Los acompañamos en ese descubrimiento doloroso de la verdad y somos testigos del giro final que dan sus vidas, hasta quedar sellada su amistad.

Descomposición se presentó hace un par de años en el Foro Quinto Piso, para luego dar funciones en el espacio alternativo A poco no, que el Sistema de Teatros de la Secretaría de Cultura acertadamente inauguró en el Teatro de la Ciudad. Ahora puede verse en su segunda temporada en la sala Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque del INBA. 

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