Mexicana: robo frustrado

domingo, 8 de agosto de 2010

El plan del Grupo Posadas y de los inversionistas de Mexicana de Aviación para declarar en quiebra a la aerolínea estaba casi listo, cuando la Agencia Federal de Aviación de Estados Unidos degradó a México a categoría dos debido a la inseguridad de las operaciones aéreas, lo que obliga a la Dirección General de Aeronáutica Civil a mejorar sus estándares internacionales. La medida dio al traste con los planes de los inversionistas para deshacerse de su deuda y también de los sindicatos.

 

Desde que inversionistas y empresarios del Grupo Posadas, encabezados por Gastón Azcárraga, compraron Grupo Mexicana de Aviación (GMA) planearon llevarla a la quiebra como una maniobra para “sanearla”. El propósito final era comenzar a operarla con una nueva razón social, sin deudas ni pasivos laborales, a costa de los contratos colectivos de pilotos, sobrecargos y personal de tierra.

Documentos obtenidos por Proceso revelan la trama desde que Grupo Posadas compró el paquete de activos de la aerolínea a un precio menor que su valor en el mercado: 165 millones de dólares, del cual sólo pagaron 159 millones después de un tenso regateo.

Así lo explica también la secretaria general de la Asociación de Sindicatos de Sobrecargos de Aviación (ASSA), Lizette Clavel: “Están desmembrando una compañía para quedarse sólo con la marca. Se deshacen de los sindicatos, se deshacen de los contratos colectivos y empiezan de cero”.

El dirigente de la Asociación Sindical de Pilotos de Aviación (ASPA), Fernando Perfecto, coincide con ella y acusa a los accionistas de Grupo Posadas de no invertir en la compañía de la que sólo han obtenido beneficios.

La estrategia patronal se estaba aplicando con éxito. El 30 de julio, Mexicana emitió una circular para anunciar su eventual quiebra; también solicitaron a la justicia mexicana y estadunidense aplicar medidas de protección contra sus acreedores (concurso mercantil) y, por medio de Mexicana Link, Grupo Posadas convocó a concurso para seleccionar a los aspirantes a pilotar los vuelos hacia Estados Unidos. 

Sin embargo, el lunes 2 de agosto la Agencia Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés) degradó a México a categoría dos, por la inseguridad de las operaciones aéreas. Según el organismo, la Dirección General de Aeronáutica Civil no cumple con los estándares internacionales.

Esa decisión no sólo frena los planes de la aerolínea y sus filiales, en este caso Mexicana Link, también afecta a las nuevas compañías que buscan ampliar sus rutas a Estados Unidos, pues ahora sus aeronaves no podrán volar hacia el vecino país.

 

Aterrizaje forzoso

 

Con una deuda estimada en 200 millones de dólares, Mexicana dice que su crisis se recrudeció por el alza de las gasolinas, la crisis económica y la contingencia sanitaria provocada por la influenza de 2009, según declaró su director, Manuel Borja Chico, a El Universal el 24 de mayo último.

Los documentos obtenidos por este semanario indican que la estrategia de Grupo Posadas se fraguó en 2008, cuando los inversionistas decidieron crear el Nuevo Grupo Aeronáutico (NGA) y ceder los derechos de las empresas, inmobiliarias, flotillas, edificios y activos de GMA.

Los dueños del NGA y del GMA son los mismos: Grupo Posadas y sus inversionistas, entre ellos Banco IXE, uno de cuyos consejeros propietarios en el Consejo de Administración es Javier Molinar Horcasitas, hermano del secretario de Comunicaciones y Transportes, Juan Molinar Horcasitas.

Los demás son: Gastón Azcárraga, Álvaro Fernández Garza, Juan Ignacio Gallardo Thurlow, así como Ricardo, Estela y Javier Amtmann Aguilar, quienes financiaron la campaña de Felipe Calderón para la Presidencia en 2006 con montos que oscilaron entre 50 mil y 1 millón de pesos.

De manera formal, el NGA se creó el 21 de enero de 2010, aunque hizo la transferencia de activos de Mexicana desde el 29 de diciembre de 2009, según el acta de cesión de derechos elaborada por la Comisión Federal de Competencia (CFC), expediente CNT-005-2009.

En el contrato de cesión de derechos celebrado por Compañía Mexicana de Aviación con el NGA para la cesión de derechos, Borja Chico firmó como representante del NGA junto con los dos representantes legales de Mexicana: Jorge Eduardo Gómez Martínez y Ricardo Bastón Aguilar. Fátima Sánchez González y Claudia Velasco García rubricaron el documento como testigos.

El 22 de enero de 2009 el NGA notificó a la CFC “una concentración” de activos de Mexicana. Cuatro días después, les informó que faltaba acreditar al representante legal de ambos grupos. El 13 de febrero respondieron que nombraron a Gerardo Barrera Segura como su apoderado para ambas razones sociales.

Barrera Segura, exsecretario de Finanzas de Mexicana, es el mismo que fue acusado en mayo pasado por la comisión de un presunto fraude por 15 millones de pesos en perjuicio de la empresa.

La operación notificada a la CFC “consistió en la adquisición de las acciones de las empresas Compañía Mexicana de Aviación, Aerovías Caribe (Click Mexicana), Mexibal, Aeropuertos y Terrenos (ATSA), Aerosys, Centro de Capacitación Alas de América, Turborreactores, Aero Eventos Mexicanos, Servicios Frecuenta, Mexicana MRO, Gamma Servicios de Negocios, Servicios In Eligendo, Datatronic, Grupo Corporativo Mexicana, Aeromonterrey y Aerolibertad/Aeropacífico, que eran propiedad del Grupo Mexicana de Aviación”, dice el documento de siete fojas. El importe de la operación superó los 986 millones 400 mil pesos. Las dos últimas aerolíneas nunca han operado.

En sus alegatos, la CFC destaca que el NGA notificó esta operación de manera extemporánea, pues “los contratos mediante los cuales se llevó a cabo la operación no contaban con cláusulas suspensivas y se firmaron los días 27 y 28 de noviembre de 2008, y la notificación fue presentada por los promoventes el 22 de enero de 2009”. Por eso, la CFC sancionó al NGA y al GMA con 275 mil 666 pesos.

El documento fue formalizado el 22 de febrero de 2010 por el notario 103 del Distrito Federal, Armando Gálvez Pérez Aragón.

Cuatro días después, el representante legal de Mexicana, Leonardo Montes Ortiz, informó al Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) sobre la cesión de derecho del GMA al NGA, de la cual Montes Ortiz también es representante legal, pues fue nombrado después del escándalo de Barrera Segura.

De acuerdo con el documento 0937911, incluido en el expediente 0781720 del folio 0036187 del IMPI, Mexicana trasmitió al NGA, entre otros, los derechos de los registros de marca, avisos comerciales y solicitudes de registro de marca de Mexicana, incluyendo logotipos, diseños, eslóganes y avisos comerciales.

 

Turbulencias

 

Lizette Clavel, dirigente de la ASSA, comenta que Grupo Posada urdió su plan desde el momento en que adquirió Mexicana, en noviembre de 2005. Recuerda que las autoridades le comentaron que se trataba de uno de los grupos más importantes de inversionistas en el país y que así como habían tenido éxito en otros negocios, lo mismo pasaría con la aerolínea.

“Se nos dijo que sería la sinergia que uniría el negocio de la aviación con el hotelero”, dice Clavel durante la entrevista, realizada en su oficina del quinto piso del edificio sindical. Grupo Posadas es dueño de los hoteles Fiesta Inn, Fiesta Americana, Fiesta Americana Grand, Aqua, Hoteles One, The Explorean, Caesar Park y Caesar Business, entre otros.

Desde 2006, los dueños de Mexicana negocian con ASSA, ASPA y el SNTTTASS la reducción de sus contratos colectivos para que Mexicana pueda mejorar su posición competitiva en el mercado.

Con ASPA, por ejemplo, acordaron, entre otros puntos: cero aumento salarial durante cuatro años, reducción de la plantilla de personal, incremento de las jornadas laborales y reducción de los descansos, así como ajuste en el aguinaldo, prima vacacional, pagos por hora nocturna y por aterrizaje.

Durante ese lapso, se ahorraron 450 millones de pesos anuales y los pilotos entregaron a la empresa 110 millones de pesos de ahorro por jubilaciones.

Por lo que atañe a las relaciones con el SNTTTASS, el pacto fue congelar los salarios por tres años y la revisión del contrato colectivo en 2010; también firmaron seis convenios mediante los cuales se cancelaron los incentivos, aumentaron las jornadas laborales, redujeron el personal sindicalizado de 504 a 224 trabajadores. Con ello se ahorraron 75 millones de pesos.

Gracias a los convenios, se ahorraron 50 millones de pesos por año, y otros 575 millones en la renegociación del contrato colectivo de trabajo.

Sin embargo, el problema que detonó el conflicto laboral fue con ASSA, cuyos agremiados no aceptaron renegociar su contrato colectivo que data de 1960. Crearon una comisión de productividad que nunca alcanzó ningún acuerdo. 

El 2 de marzo de 2007, Mexicana interpuso ante la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje una querella de naturaleza económica contra ASSA, alegando que sus finanzas eran precarias. La dirigencia de ASSA interpuso el amparo directo 0004/2009-00 que está en manos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

 

Vuelo seguro

 

En el ínterin, los incrementos periódicos en las gasolinas, la crisis económica y la contingencia sanitaria detonada por la influenza humana en 2009 agudizaron la crisis interna de Mexicana.

En octubre de 2009, la empresa pidió apoyo al gobierno federal y recibió un crédito del Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext) por 970 millones de pesos. En mayo de 2010 hizo su primer pago: 69 millones de pesos.

Pese a esa inyección de recursos la empresa no alzó el vuelo, pues tenía otra deuda con Banorte, además rentaba la flota de aviones, lo que le provocaba una millonaria sangría. En junio pasado, la aerolínea gestionó un bono por 250 millones de dólares en el extranjero a través de Bancomext, incluso contrató a Goldman Sachs como agente colocador. No consiguió los recursos.

Por otra parte, el capitán Félix Sánchez Gutiérrez, exmiembro de ASPA y exdirector Corporativo de Operaciones de Mexicana, envió una carta a los pilotos y sobrecargos después de que lo implicaron en el fraude que cometió Barrera Segura en mayo pasado.

En esa misiva, Sánchez Gutiérrez señala que los resultados financieros de 2009 no fueron satisfactorios para Mexicana porque, escribió, la empresa tiene una enorme carga de nómina de personal de tierra, administrativo, mecánicos, tráfico y otros, así como gastos de publicidad, renta de espacios y mostradores en aeropuertos que no pagan ni las aerolíneas de bajo costo Click y Link.

Estos costos, agrega, no los asumen las subsidiarias, lo cual provocó la crisis financiera actual, así como el millonario fraude de 15 millones de pesos “destinados a financiamientos proelectorales”, operación en la que, dice, él no participó, aun cuando Mexicana insiste en llamarlo “cómplice y lo acusó ante la Procuraduría General de la República. Sánchez Gutiérrez insiste: “No soy un delincuente”.

De 2006 a la fecha, Mexicana y Click concentraron 65.4% del mercado internacional aeronáutico. A ese porcentaje deben sumársele los activos generados por Mexicana Link, nombre comercial de Mexicana Inter (Aerolínea Anna).

Echaron a volar la aerolínea Link en marzo de 2009, con una inyección de 3.5 millones de dólares. Un mes antes, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) otorgó la concesión al GMA.

“Con esto queda evidente qué era lo que perseguía este grupo desde el principio; que esto lo tenían planeado desde que compraron la empresa. Lo que están haciendo los inversionistas es desvalijar Mexicana de Aviación para quedarse con un nuevo modelo. No es gratuito que nos quieran vender la aerolínea a un peso. Nos están vendiendo la deuda”, insiste Clavel.

En cualquier parte del mundo, una acción de este tipo es ilegal, dice la entrevistada, pero en México no. Pese a que Mexicana de Aviación no es rentable, el Grupo Posadas continúa en el negocio de la aviación, pues pretende quedarse con Click, Link y cambiar el nombre a Mexicana para volver a explotarlo en los próximos meses.

–¿El trasfondo es acabar con los contratos colectivos de ASSA y ASPA y su representación sindical? 

–Sí. Quieren reestructurar negociando contratos colectivos para decir: Si tú me cambias el contrato y aceptas el que yo quiero, sí negocio contigo; de lo contrario, me declaro en quiebra.

 

Nuevo despegue

 

Grupo Posadas y sus inversionistas compraron GMA a un precio menor que el del mercado. Además de los edificios y aviones, también adquirieron las rutas de viaje que son muy rentables, afirma Clavel.

La operación de noviembre de 2005 fue un éxito para el entonces presidente de Concesiones de Infraestructuras de Transporte (Cintra), Andrés Conesa, y el presidente Vicente Fox. Sin embargo, la operación no fue bien recibida en la Bolsa Mexicana de Valores, por lo que las acciones de Cintra se desplomaron 12.27%.

Gastón Azcárraga pagó la operación en efectivo, que costó menos que su hotel Fiesta Americana Gran Aqua ubicado en El Caribe. Inclusive impuso una condición: que se nombrara a Emilio Romano Mussali como director de Mexicana.

Este personaje es conocido por su trabajo en Protego Asesores, el banco de inversión del secretario de Hacienda durante el salinismo, Pedro Aspe Armella, dedicada a realizar inversiones especulativas en el país.

Suele adquirir empresas privadas en bancarrota a mitad de precio y las echa a andar con la mitad de personal, que además es subcontratado y carece de prestaciones, y recibe menos salario, además de reducir los gastos de operación y de mantenimiento. En suma, saquea lo que les queda de liquidez en la Tesorería de la federación.

Y aun con su nuevo nombramiento, Romano Mussali continuó laborando en Protego Asesores. ¿La razón? Su relación con Aspe Armella y con Gastón Azcárraga data de hace más de 20 años.

 

 

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